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A partir de qué edad pueden los niños usar la sala de máquinas

Pros y contras del entrenamiento de fuerza infantil en gimnasio

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Los ejercicios repetidos con el peso del cuerpo o con la resistencia elástica de una cinta o una pequeña mancuerna son más seguros para los niños, pre-adolescentes y adolescentes que los que se realizan con una máquina, y mucho más que los realizados con pesas.

(6-5-2016). Guía de consejos prácticos para el uso de la sala de máquinas por parte de niños y niñas. Pros y contras que aportan los entrenos de fuerza para el crecimiento físico y psicológico infantil

Ver a un niño en la sala de máquinas de un gimnasio no resulta habitual. En la mayoría de centros deportivos la entrada sólo es factible a partir de una edad mínima. El entrenador personal y fitness manager de la cadena de gimnasios Vivagym, Marc Solá, explica que, en los centros de la citada cadena,  la sala de máquinas de musculación sólo se puede utilizar a partir de los 16 años y la de cardio a partir de los 14.

Sin embargo, dejando de lado la normativa interna de cada centro, ¿a partir de qué edad se pueden levantar pesas, entrenar con máquinas y aumentar la musculatura?

Empezar a levantar pesos antes de los 9 años puede conllevar problemas en el crecimiento del niño o niña

El pediatra Carlos Loeda  considera que el factor diferencial para poder llevar a cabo este tipo de entrenos es el ejercicio que realiza el niño. Según sostiene este pediatra, “el entreno de fuerza y potencia puede realizarse desde el momento que un niño practica un deporte organizadamente. Esto puede mejorar su rendimiento, motivación y aptitud para practicarlo, y, eventualmente, ayudar a disminuir las lesiones”.

En relación a la edad, Loeda afirma que “es poco probable que se requiera una mejoría del rendimiento basada en la fuerza muscular antes de los 9 años” y por ello, el pediatra preconiza que “empezar a levantar peso antes de esta edad, puede comportar problemas en el crecimiento del niño”.

EVITAR COMPETICIONES DE FISIOCULTURISMO INFANTIL

Por su parte, la pediatra del Hospital de Nens de Barcelona y especializada en medicina del deporte, Yanira Castillo, manifiesta que “se deben evitar competiciones de ‘fisiculturismo’ y esfuerzos máximos hasta que el niño o niña alcance su completa madurez esquelética”. En ese sentido, la pediatra añade que “un niño de 9 ó 10 años que lleva dos años practicando un deporte y domina su técnica, puede beneficiarse de un entrenamiento de fuerza con pequeños pesos para mejorar su musculatura y/o disminuir lesiones”.

Los entrenos infantiles más convenientes son los ejercicios funcionales que imitan movimientos de la vida diaria

Ese efecto favorable no se producirá, en cambio, si el deportista es un adolescente de 14 años que quiere ‘hacer bíceps’ o ‘pectorales’ con las máquinas, siguiendo los consejos de un conocido. “Eso es francamente inadecuado”, sentencia la pediatra Castillo.

LO MÁS RECOMENDABLE Y LO MÁS INCONVENIENTE

Los entrenos más convenientes son los ejercicios funcionales, donde se imitan movimientos de la vida cotidiana. “Sobretodo, lo que se busca en menores es potenciar las habilidades motrices básicas y no la fuerza máxima”, según subraya apunta el entrenador personal, Marc Solá.

Por contrapartida, los ejercicios menos convenientes a edades infantiles o adolescentes son los analíticos, es decir con muchas repeticiones y mucho peso. El entrenador Solá afirma que “el trabajo de fuerza en menores no está contraindicado. De todos modos, hay que vigilar mucho con los pesos y la ejecución de los ejercicios”.

Solá se muestra proclive al uso en esas edades de las máquinas guiadas, “ya que hay menos riesgo de lesión y su uso es muy simple”.

Lo menos recomendable para un niño o niña son las máquinas de peso libre, barras y mancuernas

Por el contrario, aquellas máquinas menos recomendables son, según este entrenador personal, las de peso libre, las barras y las mancuernas.

Aún así, Marc Solá señala que “la sala de máquinas siempre es una buena opción si los ejercicios y las cargas son adecuadas según la edad y el desarrollo físico de la persona”.

APORTACIONES POSITVAS DEL ENTRENAMIENTO INFANTIL EN EL GIMNASIO

Desde el punto de vista médico, los pediatras Loeda y Castillo también coinciden en destacar los valores positivos que aporta al niño el entreno en los gimnasios.

La docta Yanira Castillo considera que “el entrenamiento con sobrecarga es una actividad recomendada para niños, igual que cualquier otra”. Confirma que los entrenos de fuerza para pre-adolescentes y adolescentes son seguros “si se desarrollan con unas técnicas correctas y unas normas de seguridad básicas”.

Por su parte, el doctor Carlos Loeda indica que “los ejercicios repetidos con el peso del cuerpo o con la resistencia elástica de una cinta o una pequeña mancuerna son más seguros que los que se realizan con una máquina, y mucho más que los realizados con pesas”. En el caso de estos dos últimos ejercicios es, según señala el pediatra Loeda, “fundamental practicarlos siempre bajo la supervisión de un monitor profesional”.

VIGILANCIA CONSTANTE

Más alla del tipo de entreno, la vigilancia es un factor clave para evitar lesiones y malas prácticas. Además, la posibilidad de que aparezcan lesiones aumenta con la falta de técnica apropiada y con la intensidad del esfuerzo.

El exceso de peso o las malas posiciones pueden propiciar la aparición de lesiones

El entrenador Marc Solá apunta que “el exceso de peso, posiciones incorrectas o no tener una rutina bien pautada puede contribuir a la aparición o el aumento de lesiones”.

En relación a los entrenos con pesas, la doctora Castillo considera que deben “formar parte de un programa más amplio, que incluya ejercicios aeróbicos, flexibilidad y agilidad”.

5 PUNTOS CLAVE PARA EL ENTRENO CORRECTO DEL NIÑO/A

La pediatra Yanira Castillo destaca cinco puntos fundamentales para llevar a cabo un programa de entreno correcto para un niño (a partir de 8/9 años):

  • Examen clínico previo.
  • Los niños y niñas deben ser capaces de obedecer órdenes.
  • Supervisión adecuada (no más de 8 participantes por entrenador).
  • Estimular todas las cualidades físicas.
  • Prohibir las competencias de cargas máximas.

Además, es preciso establecer una planificación de entrenamiento que debe incluir: una frecuencia de 2-3 veces por semana, duración de 20-30 minutos, intensidad: 6-15 repeticiones (nunca con pesos máximos) y 1-3 series por grupo muscular.

En edad escolar, es mejor potenciar el trabajo en equipo o individual que fomenten la agilidad y flexibilidad

Todos estos parámetros enumerados están especialmente indicados para pre-adolescentes y adolescentes. En edad escolar, la doctora Yanira Castillo considera que se deben potenciar otros aspectos deportivos como trabajar en grupo (equipo) o de forma individual, fomentando la agilidad y la flexibilidad. De todos modos, la pediatra concluye al respecto que “un programa de entrenamiento con sobrecarga correctamente diseñado y supervisado puede aumentar el bienestar físico y psicológico de los niños”.

FINALIDADES DEL ENTRENAMIENTO DE FUERZA

El pediatra Carlos Loeda indica que “la resistencia que deben contrarrestar los niños para entrenos de fuerza puede consistir en desplazar el propio peso del cuerpo (saltos, flexiones), estirar una estructura elástica (bandas elásticas), mover resistencias hidráulicas o mecánicas (máquinas), o pesos libres (mancuernas o pesas)”. Estos últimos sistemas, propios de las salas de musculación, pueden aumentar la intensidad del entrenamiento de fuerza y potencia, con varias finalidades:

  • Mejorar la preparación física para practicar cualquier tipo de deporte.
  • Elevar los límites de las aptitudes físicas.
  • Practicar deportes específicos asociados a esos medios de entrenamiento (halterofilia, powerlifting).
  • Potenciar el desarrollo de características físicas deseadas, por afición o de forma semi-profesional como bodybuilding o culturismo.

El pediatra Carlos Loeda considera que los dos últimos puntos mencionados (halterofilia, powerlifting y bodybuilding) no son recomendados para niños. Asimismo, subraya que “en ningún deporte la fuerza es el único determinante de la aptitud, pero en todos es un activo importante”.

CÓMO COMPLETAR UN ENTRENO INFANTIL CORRECTO

Loeda destaca, para concluir, una serie de elementos a tener en cuenta para completar un entreno correcto en niños y niñas:

  • En los adultos, un método de evaluación es el máximo peso que se es capaz de desplazar en un intento. Sin embargo, este sistema no es apropiado para los niños. Así, un niño debería ser capaz de realizar sin dificultades hasta 10 repeticiones de un ejercicio con un peso determinado. Cuando fuera capaz de hacer 20 repeticiones ya podría aumentarlo.
  • El entrenamiento debe ser siempre sub-máximo y gradual, combinando ejercicios de fuerza y duración. Primero debe aprenderse la técnica con mínima resistencia, y luego aumentarla gradualmente.
  • El entreno enfocado a ciertos grupos musculares se asocia a veces con una falta de desarrollo armónico de otros grupos, quedando éstos desprotegidos. Todo entrenamiento bien planeado debería diversificarse sistemáticamente.
  • El entrenamiento de fuerza debe complacer y convencer al niño. Debe educarse en el calentamiento, estiramientos previos y posteriores, y combinarse con actividades de destreza y recreativas.
  • Cualquier dolor que aparezca durante o hasta 24 horas después del ejercicio debe ser vigilado. Inicialmente hay que suspender las siguientes sesiones, y si pese a ello el dolor persiste más de dos días debería hacerse una consulta profesional en busca de lesiones.
  • La finalidad de adquirir determinadas características físicas durante la pubertad o adolescencia puede implicar la divulgación de métodos erróneos para la obtención rápida de determinados resultados. Pueden incluir desde aspectos técnicos del entrenamiento, prácticas dietéticas distorsionadas, o hasta el uso de sustancias desautorizadas. Debe frenarse esta dinámica que traspasa la línea de la vida saludable.
  • En los ejercicios de fuerza de los niños conviene evitar cargas en el límite de la capacidad, repeticiones rápidas contra resistencia, o actividades en el rango de movilidad extremo de una articulación.

A partir de los 8 / 9 años, un niño está capacitado para llevar a cabo entrenos de fuerza. Debe realizarlos siempre bajo una supervisión adecuada y el tipo de entreno debe ser acorde con la edad y las aptitudes físicas del niño. Una correcta práctica deportiva, pautada y sin excesos, aporta grandes beneficios, tanto físicos como psíquicos.


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