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Porqué se produce la otitis de piscina y cómo prevenirla

Recomendaciones del doctor Manuel García Simal

Porqué se produce la otitis de piscina y cómo prevenirla

La otitis exterior se debe, la mayoría de las veces, a una bacteria llamada Pseudomona que está en el agua, tanto del mar como de la piscina. El agua de las piscinas está tratada con cloro o con sal, pero no es un agua estéril. Imagen: Freepik.

(25-11-2022). Con la llegada del frío, los aficionados a la natación optan por acudir a entrenarse a las numerosas piscinas cubiertas y sus instalaciones. Por ello, es frecuente encontrarnos con casos de otitis externas. El Dr. Manuel García Simal, otorrinolaringólogo del Hospital Ruber Internacional, nos da las claves.

El Dr. Manuel García Simal, otorrinolaringólogo del Hospital Ruber Internacional, explica que “la otitis externa es una inflamación del oído externo, esto es, del pabellón auricular, el conducto auditivo y la porción externa del tímpano. Es, por tanto, una inflamación de la piel de estas estructuras”.

“Sus síntomas principales”, añade, “son el dolor, a veces muy intenso, la otorrea o supuración (salida de líquido más o menos denso o directamente pus) a través del conducto y el eritema o enrojecimiento de la piel del conducto o de la oreja. Si la inflamación es muy intensa se tapona completamente el oído y puede aparecer incluso fiebre”.

Dr. Manuel García Simal, otorrinolaringólogo del Hospital Ruber Internacional

Cómo se produce

García Simal afirma que ésta otitis se produce por una infección de la piel del oído externo. En condiciones normales la piel de todo el cuerpo está cubierta de microorganismos que conviven con nosotros, pero en condiciones especiales crecen o aparecen otras bacterias u hongos más patógenos que crecen produciendo una infección. Las principales condiciones son el mal estado de la piel y sobre todo la entrada de agua en el conducto auditivo.

Respecto a si hay diferencia entre la otitis que se produce en la piscina o en el mar, el doctor indica que, “la mayoría de las veces, se debe a una bacteria llamada Pseudomona que está en el agua, tanto del mar como de la piscina. El agua de las piscinas está tratada con cloro o con sal, pero no es un agua estéril por lo que también tiene numerosas bacterias”.

Tratamiento

El tratamiento depende de la intensidad de la infección. “Si ésta es incipiente, el tratamiento debe ser tópico y por tanto se realiza con gotas que contengan un antibiótico y un antiinflamatorio corticoideo, además de tratamiento sintomático con analgésicos. Es importante que el otorrinolaringólogo limpie bien el conducto de la supuración, de los restos de piel y los detritus de la infección para que las gotas hagan bien su efecto”, asegura el especialista.

Si es la infección es más intensa debemos utilizar además antibióticos por vía oral y antiinflamatorios más potentes. Es muy importante no tocar el oído para no aumentar la inflamación y dejar que salga la supuración, no tapar el oído para que esté bien aireado y sobre todo que no entre agua que prolongue la infección, aclara.

Prevención

El Dr. Manuel García Simal afirma que hay personas más propensas a sufrir este tipo de otitis. “Como es una infección de la piel del conducto, aquellas personas que tienen algunas enfermedades de la piel, como una dermatitis, eccema, piel seca, etc. son más propensas a que las bacterias penetren a través de esta piel enferma y se produzca la infección. Si hay restos de cerumen o de piel en el conducto al mojarse mantienen el agua en contacto con la piel y ello también favorece la infección”.

“También son más propensas”, añade, “aquellas personas que tiene un conducto auditivo más estrecho o con crecimiento de hueso en su interior, que hace que sea difícil que el agua que ha penetrado pueda salir al exterior”.

Para prevenir esta otitis en una persona que hace asiduamente natación en la piscina, “lo más importante es mantener el conducto auditivo limpio por lo que, si hay tapones de cerumen o restos de piel, hay que limpiarlo de vez en cuando por parte del médico (nunca utilizar bastoncillos; empujan la cera hacia adentro). También debemos cuidar e hidratar la piel del conducto forma adecuada si hay un problema de sequedad o de dermatitis”, recomienda el especialista.

“Finalmente, se pueden utilizar tapones en la piscina o en el mar para evitar entrada de agua”, concluye el Dr. Manuel García Simal.


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