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Mitos y verdades sobre la electroestimulación

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(20-3-2015). La electroestimulación muscular ha irrumpido con fuerza en los últimos años. Para muchos es la solución definitiva para conseguir un cuerpo 10 sin necesidad de rutinas en un gimnasio. Pero, ¿realmente es así?, ¿cómo funciona?

Se puede definir la electroestimulación muscular (EEM) como la forma de ejercitar mediante impulsos eléctricos. Como comenta Mario Silvosa, co-director y entrenador personal de 20-Fit Barcelona, “la EEM viene a reproducir los procesos que participan en la contracción muscular que nuestro cerebro ordena. Cuando contraemos un músculo conscientemente, nuestro cerebro envía una orden en forma de corriente eléctrica que se desplaza por las fibras nerviosas hasta el mismo músculo que reacciona contrayéndose. Con la electroestimulación, la excitación recae directamente en el nervio motor por los impulsos eléctricos controlados y la contracción es inducida eléctricamente, es decir, es una acción involuntaria del sistema nervioso central”.

La electroestimulación aplicada en el fitness permite alcanzar determinados objetivos, en función siempre del perfil de la persona. De hecho, buena parte de su éxito radica, como explica Jaime Llorca, co-director y entrenador personal también en 20-Fit Barcelona, “en la posibilidad de adaptar el entrenamiento a distintas necesidades y públicos”. Pero, ¿cómo se debe entender y practicar? A pesar de que se ha escrito mucho sobre esta técnica, es importante aclarar algunos conceptos que pueden prestarse a confusión.

1.- No hay un programa único. La electroestimulación es más que colocarse unos electrodos en los grupos musculares que se quieren trabajar. “Es importante conocer a la persona, su trayectoria, estilo de vida, práctica deportiva que ha realizado con anterioridad y a partir de ahí diseñar un programa específico y personalizado en función del resultado que se quiere alcanzar y siempre con profesionales y entrenadores cualificados”, asegura Mario. “Con la electroestimulación podemos tonificar, realizar un trabajo de fuerza, resistencia, coordinación, cardiovascular e incluso hipertrofiar. Dependiendo del objetivo, se elabora un plan de entrenamiento concreto y se adapta la intensidad de los impulsos eléctricos. Evidentemente una persona sedentaria que no tenga un pasado deportivo, tendrá que empezar con un programa sencillo para ir progresivamente evolucionando”.

2.- Es un complemento, no un sustituto del deporte. Pese a que muchas personas piensen lo contrario, la electroestimulación no es un deporte en sí y tiene que entenderse siempre “como un complemento a la práctica de cualquier disciplina deportiva que ayuda a conseguir el objetivo marcado”, afirma Jaime. Incluso en los casos en que la persona no haya practicado ningún deporte con anterioridad se recomienda empezar a realizar algún tipo de actividad cuando se inicia en electroestimulación.

3.- Gimnasia activa. La electroestimulación exige de la participación de la persona. No consiste en tumbarse en una camilla y dejar que los electrodos trabajen. “En función de la persona y su edad y del objetivo a conseguir, durante la sesión se realiza un entrenamiento funcional en el que el individuo tiene que participar. Se puede trabajar con bossu, fitball, kettlebells o incluso realizar tabatas”, explica Mario.

4.- Constancia. Como en cualquier deporte, la electroestimulación también requiere de una constancia para alcanzar el objetivo. “Siendo constantes los resultados serán más rápidos. Se recomiendan entre 2-3 sesiones a la semana de 20-25 minutos cada una de ellas y siempre complementarlo con la práctica de otro deporte. También es fundamental pautar bien los descansos para una recuperación adecuada y así conseguir que la persona pueda evolucionar. En el caso en que se busque perder peso, tiene mucha importancia acompañar la electroestimulación de una alimentación sana y equilibrada”.

5.- Es un entrenamiento integral. “Permite trabajar tanto la musculatura del tren superior como inferior”, detalla Jaime. “Puede llegar a las capas musculares más profundas que son difíciles de activar por medio del entrenamiento convencional”.

6.- Ahorra tiempo y multiplica el esfuerzo. La ventaja principal que proporciona es la estimulación simultánea de la totalidad del cuerpo. Al ejercitarse todos los grupos musculares a la vez, el tiempo medio de entrenamiento necesario se ve reducido a una sexta parte. Como explica Mario, “cuando hacemos ejercicio en el gimnasio, trabajamos cada grupo muscular por separado, lo que significa que invertimos al menos 15-20 minutos por zona (con 3-4 series de repeticiones por cada ejercicio, que suponen 30-40 contracciones musculares en total). Por el contrario, con la electroestimulación, todos los grupos musculares del cuerpo son entrenados simultáneamente”.

7.- Contraindicaciones: La electroestimulación puede realizarla cualquier persona “a excepción de aquellas que sufran cualquier tipo de patología cardiaca, lleven marcapasos o cualquier instrumento electrónico implantado en el cuerpo, hayan sufrido epilepsia o mujeres embarazadas. También si se padece de hipotensión o hipertensión hay que ir con cuidado. En última instancia, cuando hay alguna duda, lo aconsejable es que el médico haga una valoración”, concluye Jaime.

Más información: www.20-fit.com

 

 


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