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Cómo evitar que nuestro cuerpo entre en ‘modo ahorro’

Cómo evitar que nuestro cuerpo entre en ‘modo ahorro’

Es aconsejable usar tanto la alimentación como la actividad física para conocernos mejor y darle al cuerpo lo que necesita, siempre desde el autocuidado y favoreciendo el bienestar emocional. Imagen: Garetsvisual.

(1-7-2022). Nuestro organismo puede llegar a evitar gastar calorías, a pesar de hacer ejercicio y dieta. Es el llamado ‘modo ahorro’. La Dietista-Nutricionista de Alimmenta, Marisa Burgos, nos explica cómo se da y varias recomendaciones saludables.

El cuerpo siempre debe gastar calorías para mantener los diferentes procesos biológicos como: la respiración, la digestión, la circulación, la fertilidad, la renovación de la piel, el crecimiento de uñas y pelo, entre otros tantos procesos metabólicos que requieren anabolismo (creación de nuevas sustancias). Por esta razón, el gasto nunca será de cero, sino que incluso estando en reposo, el gasto de nuestro cuerpo se sitúa alrededor de 1Kcal/ kg de peso, comienza explicando la Dietista-Nutricionista de Alimmenta, Marisa Burgos.

Marisa Burgos es dietista-nutricionista del equipo de Alimmenta

“Por ello”, añade, “si una persona de IMC normal no consume diariamente lo mínimo para cubrir sus gastos en reposo, y esto se mantiene por períodos largos de tiempo, se puede llegar a una desnutrición severa, como sucede en casos como la anorexia nerviosa o en países donde no hay el suficiente acceso a comida”. En estos casos, el cuerpo entiende que debe ponerse en modo ahorro y se producen trastornos importantes como pérdida de la fertilidad y fragilidad ósea porque el objetivo del cuerpo es reservar la energía para procesos más urgentes como la respiración y la circulación.

Ahora, ¿qué pasa si es una persona con sobrepeso u obesidad la que hace una restricción brusca y muy restrictiva a través una dieta desequilibrada? pues que también se produce una reducción del metabolismo basal y el cuerpo puede entrar en períodos de estancamiento, donde costará reducir grasa y peso corporal, avisa la especialista. La diferencia con los casos anteriores de desnutrición es que la persona continúa ingresando las suficientes calorías como para no poner en riesgo la propia vida, por lo que las consecuencias serán diferentes.

Generalmente, lo que pasa es que la persona se cansa de no ver progresos y abandona el ejercicio y la dieta y recupera todo lo que ha perdido, o más.  Por lo que hacer dietas muy restrictivas y bruscas como la mayoría de las dietas milagro no solo ponen en peligro la musculatura y ponen al cuerpo en ‘modo ahorro’ sino que además la persona no aprende en absoluto sobre lo que necesita su cuerpo y no sabe identificar las raciones de los diferentes grupos de alimentos que le ayudarán a encontrarse sano, fuerte y con una buena composición corporal, destaca Marisa Burgos.

Cómo podemos evitarlo y reactivar el gasto energético

La dietista-mutricionista de Alimmenta señala que “se sabe que la cafeína y el picante pueden acelerar el metabolismo, pero está absolutamente contraindicado aumentar el consumo de ambas sustancias de forma exponencial por sus consecuencias en la salud. Por ejemplo, un exceso de cafeína puede producir taquicardia e insomnio y un exceso de picante, problemas gástricos”.

Por esta razón, prosigue, lo mejor que se puede hacer es llevar una dieta equilibrada incrementando la actividad física diaria.

La actividad física es la clave, ya que no tiene contraindicaciones como la cafeína o los picantes, sino todo lo contrario. El ejercicio físico es capaz de incrementar el gasto calórico en el momento, y a cuanta más intensidad, mayor gasto. Además, si el ejercicio es principalmente de fuerza genera un gasto adicional a posteriori, ya que se sigue usando energía para reponer la destrucción muscular y volver a rellenar los depósitos de glucógeno muscular. Esto no significa que debamos ponernos a comer cualquier cosa porque después lo ‘quemaremos’, porque eso sería engañarnos a nosotros mismos. Sino que usaremos tanto la alimentación como la actividad física para conocernos mejor y darle al cuerpo lo que necesita,  siempre desde el autocuidado y favoreciendo el bienestar emocional.

Diferencias entre hombres y mujeres y por edades

Burgos explica que “un hombre y una mujer de la misma edad, altura y peso tendrán necesidades energéticas diferentes por las diferencias hormonales y la diferente distribución de la grasa corporal. Es decir, si se considera normal que el hombre tenga un 17% de grasa corporal, también se considerará normal que la mujer tenga un 27% de grasa, por lo que ninguno necesitará bajar grasa corporal por motivos de salud, ya que esa diferencia del 10% debida al sexo se considera normal”.

Este hecho tiene repercusión en muchos sentidos, especialmente en cuanto a necesidades energéticas, ya que el hombre al tener mayor proporción de musculatura tiene un gasto calórico más elevado, pudiendo requerir más de 300 calorías adicionales diarias que la mujer de referencia.

Claro que también es determinante la predisposición genética de cada persona, porque cada uno puede venir predeterminado a ser más ectomórfico, mesomórfico o endomórfico, pero las diferencias de requerimientos calóricos entre diferentes sexos constituyen uno de los factores más relevantes a tener en cuenta cuando se realizan los cálculos del gasto calórico de una persona.

A medida que el tiempo va pasando, el metabolismo se va enlenteciendo, esto quiere decir que las necesidades calóricas que tendremos a los 17 años no serán las mismas que tendremos a los 45 o 50 años, por lo que debemos ser conscientes de ello y aprender, con la ayuda de un Dietista-Nutricionista, cuáles son las raciones de los diferentes grupos de alimentos que vamos a ir necesitando en las diferentes etapas de la vida.

Marisa Burgos resalta que “el secreto siempre son los cambios de hábitos” e incorporar rutinas saludables a nuestra alimentación. Imagen: Freepic.diller.

Consejos finales

Marisa Burgos resalta que “el secreto siempre son los cambios de hábitos. Es decir, si soy una persona completamente sedentaria y logro incorporar movimiento diario, caminando, subiendo escaleras y levantando pesitas mientras veo la televisión, ya será un pequeño paso, que deberé consolidarlo día a día para que se convierta en un hábito. Y si ya soy una persona activa y logro progresar tanto en número de días como en intensidad de entrenamiento, también deberé mantener esos avances sino acabaré perdiendo lo ganado en musculatura, flexibilidad, fuerza o mejora de los umbrales aeróbicos y anaeróbicos. Cabe recordar que los buenos hábitos también incluyen un buen descanso para lograr buenos objetivos de rendimiento”.

Y con la alimentación pasa igual, si he logrado incorporar 2-3 raciones de frutas diarias ya lo estaré haciendo mejor que cuando no comía ninguna al día y este hecho deberé mantenerlo en el tiempo para que se convierta en un hábito que eche a faltar si no lo hago; y luego si también logro incorporar diariamente 2 raciones de verduras y voy progresando en el consumo de legumbres y pescado, pues ya estaré conformando una base de alimentación equilibrada.

“Como conclusión: querer obtener resultados rápidos o querer lograr la perfección en cualquier ámbito es justamente lo que nos jugará en contra, ya que nos mantendrá alejados de lo que es realmente importante que es cuidar nuestra salud física y mental”, aconseja Marisa Burgos.

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