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Cómo afecta la edad al entrenamiento

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(5-2-2016). Expresiones del tipo “ya no tengo edad para practicar deporte” o “es imposible que pueda levantar ese peso a mis años” plantea el interrogante de si realmente la edad es un gran obstáculo para entrenar.

Para Alberto Riballo, entrenador personal en Tengo un Aliado, “el ejercicio físico es posible y necesario a cualquier edad. Hemos caído erróneamente en generar muchos mitos que no tienen fundamento alguno y aunque sí que es cierto que estamos condicionados por los años, no deberíamos ponernos tantas barreras o limitaciones como acostumbramos a hacer”.

Uno de los mitos falsos que explica el técnico es, por ejemplo, el entrenamiento de fuerza en niños. “Se ha especulado y hablado mucho que practicar la fuerza durante la infancia va en contra de un desarrollo adecuado del niño. La clave radica en hacerlo de manera responsable, a partir de los 8-10 años, teniendo en cuenta además las condiciones físicas de la persona que tenemos delante. Es más, en el caso de niños, un entrenamiento de fuerza adecuado puede aportar grandes beneficios al sistema neuromuscular y locomotor”.

Cualidades físicas

Todo ser humano nace con unas cualidades físicas básicas: la fuerza, resistencia, flexibilidad y velocidad. “De todas ellas”, explica Alberto, “la única que es involutiva, es decir, la que se va deteriorando con el paso de los años es la flexibilidad precisamente porque a medida que maduramos, nuestra musculatura crece, el hueso se ensancha y las articulaciones se hacen más fuertes. Pero que vayamos perdiendo flexibilidad, no significa que no la podamos seguir trabajando e incluso mejorar mediante el ejercicio”.

Respecto a la fuerza y la velocidad, el técnico explica que a pesar de que a partir de los treinta años se puede estancar, “no quiere decir que disminuya si la entrenamos adecuadamente. En el caso de la resistencia, es la cualidad que más podemos alargar y la que más tarda en deteriorarse”.

Lo mismo ocurre con la coordinación, una facultad que a edades tempranas y posteriormente más maduras pueden verse limitadas. En este caso, ejercitándola adecuadamente ayudará a mantener las conexiones neuromusculares en el cuerpo que facilitarán la actividad que se realice.

La técnica

Si hay un tema que es fundamental para que la persona pueda seguir entrenando adecuadamente, independientemente de la edad, es la técnica. “Es la base de todo y el secreto para poder seguir ejercitándonos”, comenta Riballo. “Si no partimos de una base consistente y firme, todos los cimientos después se acaban tambaleando. La clave es que la persona aprenda a ejecutar correctamente los movimientos bien sea con mancuernas, bandas elásticas, etc.” Al aprendizaje de la técnica, el entrenador de Tengo un Aliado también recomienda que a determinadas edades, se realicen las revisiones oportunas para poder adecuar el entrenamiento a la condición física de la persona.

Entrenamiento por edades

Partiendo de que es cierto que estamos condicionados por la edad y que el desgaste va apareciendo a medida que la persona madura, el entrenamiento debe adaptarse al rango de edad y a las particularidades concretas de cada individuo. “En cualquier etapa de la vida, pero en especial durante la edad más madura hay que prestar especial atención a las posibles dolencias que pueda tener la persona. Es habitual encontrarnos con casos de descalcificación de huesos, problemas articulares o de rodilla en gente de edad avanzada. Por tanto en estos casos y en cualquier otro donde la persona esté aquejada de cierto problema, lo fundamental es hacer un entrenamiento pautado y adaptado”.

Los tiempos y las intensidades también son dos aspectos a tener en cuenta. Como comenta Alberto, “a un niño, por ejemplo, nunca se le puede hacer un trabajo de fuerza muy agresivo porque muscularmente no está desarrollado y las articulaciones tampoco están formadas del todo. Lo mismo ocurre con una persona que supera la franja de los 50 años. En este caso, es importante trabajar en función de unos baremos establecidos que pasan, entre otros aspectos, por alargar los tiempos de descanso”. Ahora bien, como insiste el técnico todo dependerá en última instancia de la persona ya que “podemos encontrarnos con un adulto que está en mejor condición física que uno de veinte años”.

No ponerse barreras es la clave para que la edad no se convierta en un obstáculo para la práctica deportiva. “Siempre hay que ponerse nuevos retos y metas. El cuerpo siempre busca su equilibrio pero si nunca lo rompemos, acabaremos perdiendo facultades con el tiempo. Por tanto, hay que estimularlo sin importar la edad, pero siempre particularizando y estudiando cada caso”, concluye.

Más información: www.tengounaliado.com

 


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