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Pilates vs Yoga: qué disciplina elegir

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La especialista Yaiza Ruiz destaca que, en la práctica, una de las mayores diferencias entre el Pilates y el Yoga radica en la respiración. Imagen: Senivpetro.

(17-9-2021). Yaiza Ruíz, Instructora de Yoga y de Pilates en los centros Dona10 y Pilates10, nos aclara qué similitudes y diferencias hay entre ambas disciplinas, qué tipo de material se usa en cada una de ellas y cuál recomienda en cada caso.

Los centros y gimnasios comienzan un nuevo curso y reciben a los nuevos usuarios que ante las disciplinas de Yoga o Pilates no saben por cual optar y qué diferencias y similitudes tienen entre sí. Nos aclara las dudas una especialista en ambas, Yaiza Ruíz, Instructora de Yoga y de Pilates en los centros Dona10, Pilates10 y que también imparte clases en la plataforma online Pilatesentucasa.

Yaiza Ruíz, Instructora de Yoga y de Pilates en los centros Dona10, Pilates10 y en la plataforma online Pilatesentucasa.

La instructora afirma que para entender “las diferencias que hay entre estas dos disciplinas, podemos ir a observar su historia”.

El Método Pilates nació en el siglo XX por Joseph Hubertus Pilates. Joseph fue un niño que enfermó a menudo, lo cual le motivó a conocer su cuerpo y buscar la manera de fortalecerlo. A lo largo de su vida adolescente y adulta aprendió diferentes disciplinas de culto al cuerpo. Durante la primera guerra mundial, fue internado en un campo de concentración en Inglaterra, donde empezó a desarrollar una metodología para ayudar a los pacientes más débiles.

Más tarde, en los años veinte, emigró a Nueva York con su mujer donde abrieron un estudio donde muchos bailarines fueron sus clientes. Podemos decir que su Método fue inspirado por las disciplinas que él mismo practicó: la gimnasia, filosofías orientales como el yoga o el taichi junto con el estudio de la anatomía y la mecánica corporal.

En cuanto al Yoga, es una disciplina milenaria que contiene una amplia gama de enseñanzas de diferentes maestros. Es un conjunto de técnicas y actitudes para el desarrollo personal de una persona a nivel físico, mental y espiritual. Nace hace aproximadamente cinco mil años en la India, y eran unos conocimientos que se transmitían de cada maestro a sus discípulos.

El Yoga contemporáneo que conocemos en Occidente actualmente, con el que podemos comparar el Método Pilates, lo empezó a difundir el Maestro Sri T. Krishnamacharya (1888-1989) a finales del s.XIX. Más tarde sus 5 discípulos (BKS Iyengar, Pattabhi Jois, TKV Desikachar, Indra Devi y Srivatsa Ramaswami) continuaron compartiendo sus enseñanzas por todo el mundo.

Objetivos

Yaiza Ruíz detalla que “la diferencia más notable es que el Pilates es un Método de entrenamiento basado en una serie de ejercicios que tienen como objetivo conseguir un buen control corporal, tanto físico como mental. Lo hace a través del conocimiento del propio cuerpo para poder ejecutar correctamente los movimientos”.

“El objetivo del Yoga”, prosigue, “es llegar a la unión con uno mismo (mente-cuerpo-espíritu) y a su vez a la unión del individuo con el cosmos, pues esta disciplina tiene un componente espiritual. Podríamos decir que cada practicante de yoga puede buscar una finalidad distinta, desde fortalecer y flexibilizar su cuerpo hasta aumentar la capacidad de concentración, meditar o relajarse”.

En cualquier caso, el yoga es una vía de autoconocimiento y de realización personal en todos los ámbitos de la vida.

Tanto el Pilates como el Yoga se pueden practicar simplemente con una esterilla en cualquier lugar. No obstante, ambas disciplinas tienen algunos elementos externos que nos ayudarán de forma más específica. Imagen: Freepik.

Práctica

 La especialista destaca que “en la práctica una de las mayores diferencias es la respiración”.

En Pilates se promueve la respiración tridimensional o intercostal de una forma postero-lateral. Es decir, se usan las costillas para abrir la caja torácica en todos sus planos, aunque lo hacemos de forma controlada para mantener el abdomen activo durante los ejercicios.

En cambio en Yoga, la mayoría del tiempo, se promueve la respiración completa: usamos el abdomen, las costillas y el pecho para ello, alargando y profundizando al máximo en cada respiración.

Además, en Pilates se exhala por la boca mientras que en Yoga, en la mayoría de prácticas, inhalamos y exhalamos por la nariz, debido a sus numerosos beneficios.

Más datos de las dos disciplinas

“A pesar de que algunos ejercicios de Pilates se asemejan a algunas posturas de Yoga en su forma”, analiza la instructora, “la ejecución dentro de una clase de Pilates es distinta: la manera de entrar en la postura es muy concreta y la respiración suele ser distinta durante la ejecución”.

Asimismo, “normalmente, se realizan varias repeticiones del mismo ejercicio. En Yoga también buscamos controlar el cuerpo al entrar y salir de las posturas de forma segura, así como un control físico y mental para mantener algunas posturas en estático, mientras respiramos conscientemente durante toda la práctica”, asegura.

En algunas escuelas de yoga, también se le da importancia a poder pasar de una postura a otra fácilmente, creando así una secuencia de movimientos fluidos en las que no encontramos tantas repeticiones ni posturas unilaterales como vemos en Pilates.

A su vez, las posturas de yoga (asanas) tienen como objetivo final ser cómodas y estables para poder actuar sobre nuestra mente, pues en realidad nos preparan para el estado de contemplación/meditación.

“Por lo tanto, a pesar de que se enfoquen de manera distintas las prácticas, podemos afirmar que estas dos disciplinas trabajan el cuerpo y la mente en conjunto, para buscar un estado físico óptimo”, confirma la especialista como gran elemento común.

Las dos disciplinas nos ayudan a tener un mejor control del cuerpo, potenciando la propiocepción, el equilibrio, la fuerza y la flexibilidad. Imagen: Freepik.

Materiales

Yaiza Ruiz explica que tanto el Pilates como el Yoga se pueden practicar simplemente con una esterilla en cualquier lugar. No obstante, ambas disciplinas tienen algunos elementos externos que nos ayudarán de forma más específica.

Los materiales en Pilates (banda elástica, softball, aro, toning balls…) se pueden usar como un complemento para facilitar el ejercicio para principiantes o personas con alguna molestia física, o para retar a los alumnos en niveles intermedios o avanzados.

Normalmente, en la mayoría de estilos de Yoga usamos el material como los bloques o el cinturón para ayudarnos a llegar a algunas posturas más fácilmente. En cambio, podemos ver que en Yoga Iyengar se utilizan varios elementos para mejorar la colocación/alineación de las posturas: la silla sin respaldo, las mantas, los bloques, etc.

En el estilo Yin Yoga, los “bolster”, las mantas y los bloques nos ayudan a permanecer más tiempo cómodamente en una postura y conseguir la relajación completa durante la práctica.

¿Qué disciplina debo elegir?

 “Estas disciplinas”, asegura Ruiz, “se pueden combinar perfectamente a la vez, puesto que las dos nos ayudan a tener un mejor control del cuerpo, potenciando la propiocepción, el equilibrio, la fuerza y la flexibilidad. Además de una conexión del cuerpo físico con nuestra mente”.

Sin embargo, si hace tiempo que no practicas ningún deporte o tienes alguna lesión puedes empezar a retomar la actividad física con el Pilates ya que es un método creado desde sus inicios para ayudarnos a mantener un cuerpo saludable, aprendiendo a ejecutar los ejercicios de forma controlada y reduciendo al máximo el riesgo de lesiones.

Dependiendo de lo que busques con el Yoga, un camino más físico o uno más espiritual, puedes optar por el estilo de Yoga que resuene más contigo. Si tienes una forma física que te permita hacer cualquier deporte y además necesitas bajar los niveles de estrés o aprender a relajarte, esta es tu disciplina, concluye Yaiza Ruiz.

Más información en los centros Dona10


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