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Tres diferencias clave de los entrenamientos en hombres y mujeres

Tres diferencias clave de los entrenamientos en hombres y mujeres 2

(15-2-2019). Existen tres factores clave que diferencian los entrenamientos de la mujer con respecto al hombre. Ainhoa Velasco Blanch, especialista Nivel Élite en Elements System, nos explica cuáles son y cómo deben adaptarse para beneficiar a la mujer.

A medida que los entrenamientos se van especializando por el tipo de ejercicios, de disciplinas, intensidad, tiempo, patologías, edad o estado físico, también destaca las diferencias en el género.

Ainhoa Velasco Blanch, Licenciada en Ciencias de la Actividad Física y directora de Elements Portugal, Cataluña y Baleares.

Ainhoa Velasco Blanch es Licenciada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y con Postgrado en Nutrición Deportiva. Esta profesional es directora de Elements Portugal, Cataluña y Baleares, especialista Nivel Élite en el Sistema Elements. Este sistema cuenta con ejercicios y entrenamientos específicos y diferenciados para la mujer.

Velasco Blanch explica que al diseñar un entrenamiento, para el hombre y la mujer, “hay más cosas que nos unen de las que nos separan. Pero hoy seleccionamos tres diferencias claves que no debemos pasar por alto a la hora de entrenar a la mujer”.

Diferencias hormonales

La entrenadora afirma que, “debido a las diferentes etapas biológicas, los desequilibrios hormonales, por déficit o exceso, mantenidos en el tiempo o debido al uso de tratamientos hormonales, pueden aparecer patologías propias de la mujer como el síndrome de ovario poliquístico (SOP) hipo o hipertiroidismo, amenorreas, perimenopausias tempranas, infertilidad, quistes, cáncer de mama…”.

“Por todo ello”, añade, “será de vital importancia conseguir una buen equilibrio hormonal, de la insulina, el cortisol y de las hormonas sexuales, que podemos conseguir a través del entrenamiento, la nutrición y un buen control del estrés. Es esencial en la mujer conseguir una buena salud hormonal para conseguir un cuerpo sano”.

Una estabilidad central más comprometida

“La mujer tiene una mayor curvatura lumbar. Además, tiene la pelvis más ancha y con un orifico más en su suelo pélvico, por lo que, de base, ya tiene un menor soporte muscular que el hombre”, destaca Ainhoa Velasco.

El suelo pélvico debe mantenerse fuerte y flexible, ya que es una zona de sostén y de paso. Pero debido a la edad, al sobrepeso, cambios hormonales, embarazos, partos vaginales, cesáreas, deportes de alto impacto, malas sinergias musculares… es una zona muy sensible a un mal funcionamiento. Éste provoca alteraciones como dolores intra pélvicos, dolores lumbares, incontinencias urinarias o prolapsos.

Por este motivo, “en nuestros entrenamientos siempre introducimos un trabajo de movilización, concienciación y activación de esa unidad interna. Lo hacemos para mantener una buena salud respiratoria, una buena coactivación abdomino-pélvica y un suelo pélvico funcional”, asegura la especialista.

El entrenamiento de fuerza

A todo esto, Ainhoa Velasco añade que la mujer posee un menor número de fibras tipo 2 (rápidas-glucolíticas). Y, además, con un menor diámetro. Lo que se traduce en una menor capacidad de activación neuromuscular.

Asimismo, a partir de los 55 años tiene una gran pérdida de masa muscular y eso conlleva enfermedades degenerativas importantes como la sarcopenia o la osteoporosis.

Por tanto, es vital realizar entrenamientos de fuerza hipertrofia y fuerza máxima buscando el desarrollo de las fibras tipo 2a, con el fin de conseguir una mayor activación neuromuscular, y un metabolismo mucho más eficiente. Así, evitaremos la aparición de enfermedades metabólicas y la pérdida de masa muscular y ósea.

La mujer necesita de un metabolismo más activo, que la proteja de todas esas patologías propias, y ahí tenemos mucho que ganar con el entrenamiento de fuerza.


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