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Según la CEO de Trainsplant, Sonsoles Hernández

¿Qué ejercicios están recomendados cuándo se padece una enfermedad renal?

“Se debe priorizar el ejercicio aeróbico y combinarlo con la fuerza”

Varias personas realizando ejercicio

Es importante saber que el indicador de aumento de masa muscular en las analíticas es el mismo que indica la insuficiencia renal, la creatinina.

(12-4-2024). La fundadora y CEO de Trainsplant, Sonsoles Hernández, sostiene que los ejercicios de fuerza son esenciales para las enfermedades renales, debido a la pérdida de masa muscular característica de estas afecciones. “Además, ayuda a combatir la depresión y la ansiedad, comunes en estos casos”, afirma.

La recomendación de la fundadora y CEO de Trainsplant, Sonsoles Hernández, para los pacientes con enfermedades renales, es combinar el entrenamiento aeróbico con ejercicios de fuerza, adaptando la intensidad según la situación bioquímica y física de cada persona. Este enfoque beneficia la función renal al regular el metabolismo y mantener la presión sanguínea bajo control.

¿Los ejercicios de fuerza son claves para las enfermedades renales?

Si, los ejercicios de fuerza son fundamentales, ya que las enfermedades renales comparten la característica de un alto catabolismo proteico, lo que resulta en una pérdida significativa de masa muscular y ósea. 

Además, es común que estas personas experimenten debilidad física, por lo que mejorar el nivel metabólico contribuye a fortalecer su condición física, lo que a su vez mejora su calidad de vida y autonomía. Otro motivo importante para realizar entrenamiento de fuerza en casos de enfermedades renales es que, al aumentar la producción de endorfinas, se combate la depresión y la ansiedad, frecuentes entre estos pacientes. 

Estas recomendaciones sirven para todo tipo de pacientes, desde personas jóvenes con insuficiencia renal por haber sufrido un accidente de tráfico, hasta personas trasplantadas.

La doctora con Mención Internacional en Biomedicina y especialista en ejercicio físico y trasplante renal, Sonsoles Hernández Sánchez es la fundadora y CEO de Trainsplant.

¿Es recomendable la prescripción de un entrenamiento de alta intensidad?

El entrenamiento de alta intensidad puede ser prescrito siempre y cuando se tenga un conocimiento profundo de la situación bioquímica y la capacidad física de la persona. Debido a la pérdida de masa muscular en estos casos, se pueden producir graves lesiones si no se tiene en cuenta. 

Es importante saber que el indicador de aumento de masa muscular en las analíticas es el mismo que indica la insuficiencia renal, la creatinina. Aunque un nivel elevado de creatinina no siempre indica insuficiencia renal, debe ser considerado debido a su potencial para provocar complicaciones como fallos cardíacos en niveles elevados, entre otros problemas.

Con una enfermedad renal, la recomendación inicial es enfocarse en actividades aeróbicas combinadas con entrenamiento de fuerza. Existe evidencia científica que indica que entrenar por encima del 80% de la capacidad desencadena insuficiencia renal. Esto, cuando ocurre en persona sanas no representa ningún problema pero, en aquellos con problemas preexistentes puede resultar en complicaciones graves.

¿Qué aporta el ejercicio cardiovascular en estos casos?

Existe una relación directa entre la función renal y el ejercicio cardiovascular. Los riñones desempeñan un papel crucial en la regulación del metabolismo, y si esta función no se realiza correctamente, puede provocar un aumento en la presión sanguínea. Por lo tanto, se recomienda realizar actividades aeróbicas de larga duración y baja intensidad, como elíptica, remo, natación y caminatas, junto con ejercicios de fuerza para mantener una nueva salud renal.

¿Cómo de importante es la periodicidad en el entreno en este sentido?

Lo ideal es realizar entrenamientos de fuerza en días no consecutivos porque,  debido al catabolismo asociado con las enfermedades renales, los músculos necesitan más tiempo para recuperarse. Es importante evitar las agujetas, ya que indican inflamación y esto puede aumentar la toxicidad en el cuerpo, lo que implica una mayor carga para los riñones en términos de filtración.

Por ese motivo, algunas personas diagnosticadas con baja función renal, así como aquellas que han sido trasplantadas, pueden experimentar temor a excederse en la cantidad de ejercicio físico.

Por ello, siempre se recomienda contar con un entrenador personal para que pueda evaluar cada situación personal y recomendar entrenamientos personalizados en base a su historial y a las pruebas previas de esfuerzo.

¿Después de un trasplante renal se recomienda hacer ejercicio?

Las pautas de entrenamiento pueden ser un poco más exigentes con las personas que han tenido un trasplante porque ya hay más función renal. Al tomar medicamentos que afectan a la inmunosupresión, merma mucho la masa muscular y la masa ósea, así que el entrenamiento de fuerza también es crucial. 

La medicación que reciben después de la intervención también tiene efectos secundarios como el aumento de la glucosa en sangre y el colesterol. Al ejercitar el músculo se ayuda a reducir esos índices, así como a combatir la diabetes, que aparece en algunas personas trasplantadas.

¿De qué otras maneras se pueden evitar los problemas renales?

Para prevenir problemas renales, es importante mantener el cuerpo hidratado y controlar la presión arterial, ya que afecta significativamente a las células renales. Asimismo, es recomendable evitar el consumo de sustancias tóxicas, como el alcohol y el tabaco, limitar el consumo de alimentos ultraprocesados, que suelen contener altas cantidades de sal y azúcares. Además, se deben hacer controles de salud periódicos para conocer el estado general de salud.

¿Existe la concienciación necesaria en la población para prevenir estas enfermedades?

En mi opinión, no, y eso es preocupante porque más del 11% de la población tiene una enfermedad renal, con una incidencia menor respecto a otros. Es una gran epidemia cuya detección temprana es fundamental, y la medición regular de la presión arterial podría ser un paso importante para prevenir y controlar estas enfermedades. No existe una educación a nivel social sobre los problemas de salud.


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