MONTAÑA

Entrevista a Daniel Vega, dependiente de Barrabés

Cómo comprar sistemas de potabilización de agua

Los filtros constituyen la opción más segura para la purificación de agua

Tanto en largas expediciones como en salidas ocasionales, a menudo puede ser necesario abastecerse de agua que puede ser portadora de patógenos peligrosos para el organismo. Daniel Vega, desde Barrabés, explica cuáles son los mejores sistemas de potabilización en cada circunstancia.

¿Cómo se elige un sistema de purificación de agua adecuado?
Empecemos por decir que hay tres grandes grupos de patógenos del agua: los virus, las bacterias y los protozoos. A partir de ello, hay que tener en cuenta que las pastillas de clorina y otros productos químicos son efectivas para acabar con ciertos virus y bacterias en aguas relativamente claras, pero hay protozoos resistentes a esas pastillas. Por su parte, los filtros actúan frente a bacterias y protozoos, pero algunos de ellos pueden dejar pasar virus. Lo ideal es un tratamiento combinado:  químico y filtrado, pero también puede depender del lugar y tipo de expedición.

¿En qué manera?
Si realizamos una expedición por África, Sudamérica, Asia… es recomendable tratar el agua como mínimo por filtrado. Incluso si el filtro no fuera efectivo frente a virus, en esos lugares los patógenos principales son bacterias y protozoos. Como norma general, el filtro funciona bien en cualquier lugar donde precisemos potabilizar el agua.

¿Y las pastillas de clorina, iodina y otros productos químicos?
Son más baratos y adecuados para usar en ciertas zonas de aguas claras, y en salidas ocasionales. Por ejemplo, en el Pirineo el principal problema con la potabilidad del agua es un parásito llamado Giardia y en este caso las pastillas sí son efectivas para la desinfección. Pero como norma general, insisto, para la potabilización, se recomienda el filtrado.

Y qué tipos de filtros…
Hay un nuevo sistema de depuración llamado Miox que actúa por oxidación y elimina tanto virus como bacterias sin necesidad de iodina; es de pequeño tamaño, muy ligero y su mantenimiento se realiza con sal común pero necesita baterías para funcionar. Hay otros filtros más “tradicionales” que proporcionan protección frente a bacterias y protozoos, incluso hay sistemas que funcionan por rayos ultravioletas, pero estos últimos son adecuados sólo para tratar aguas relativamente claras.

¿Algo más que añadir?
Bueno, a parte de la purificación del agua, recordar que si vamos a consumir agua que obtengamos de deshielo debemos enriquecerla con sales minerales,  ya que la nieve o el hielo carecen de ellas y son necesarias para el organismo. En esas circunstancias podemos añadir algún producto isotónico.


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