MONTAÑA

Entrevista al montañero y expedicionista Nil Bohigas

Nil Bohigas: “Ahora vivo la montaña desde el otro lado”

(1-3-2011). En 1984 Nil Bohigas abrió una nueva vía en el Annapurna Central con Enric Lucas. Subió a l’Everest, en 1988 y se lanzó en parapente desde una altura de 7.400 metros. Y fue el primer español en llegar al Polo Norte geográfico en solitario. Una trayectoria de aventuras que le ha llevado a crear No Limit, una empresa especializada en la gestión de eventos deportivos al aire libre y de montaña.

¿Cómo es un día normal en la vida de Nil Bohigas?
Bien… menos bucólico de lo que parece. Trabajo en una empresa y esto requiere mucho trabajo de oficina.

¿Cómo fue tu incursión en el mundo empresarial?
Entré en este sector de una manera gradual y como consecuencia de la experiencia que iba acumulando en el mundo de la montaña. Mi afición se ha ido convirtiendo en el día a día. Estoy contento aunque comporta aspectos más administrativos que me gustan menos. De todas formas estoy en contacto con la aventura, viajo…

¿Cómo vives la montaña actualmente?
Ahora estoy en otra fase. Ya la he vivido. Ya no tengo grandes proyectos sino que sigo las noticias, estoy en contacto con los amigos que realizan expediciones… ahora vivo la montaña desde el otro lado.

Impartes conferencias a empresarios en las que planteas paralelismos entre montaña y empresa…
Sí. El mundo de la aventura conlleva aprendizajes que se pueden trasladar al mundo de la empresa de forma clara. Aspectos y valores como el trabajo en equipo, la confianza en el grupo. Además de estrategias, o formas de plantear objetivos.

Cuando estás delante de un grupo de empresarios, ¿te sientes uno de ellos?
No, no soy uno de ellos. Soy un alpinista.

¿El riesgo por el riesgo?
No me gusta el riesgo. Todo lo que hago es porque creo que lo puedo hacer. En la montaña no arriesgo porque comporta la posibilidad de hacerse daño y esto se puede traducir en matarse.

¿Actualmente se arriesga en la montaña?
Quizá hay gente que confía demasiado en la tecnología y acaba dependiendo por ejemplo, de una previsión meteorológica y esto comporta que no lleve la ropa adecuada. O hay quienes confían en que los puedan rescatar… en este sentido sí se arriesga.

¿Annapurna o Everest?
Como experiencia personal, Annapurna. Fue el sueño de dos personas que en un momento de gran euforia alpinista nos planteamos un reto. Escalar un 8.000 técnicamente complicado por una nueva vía. Íbamos dos amigos, decidíamos sobre la marcha, no dependíamos de un equipo.

¿Qué se te pasó por la cabeza cuando llegaste a la cima?
Que teníamos que bajar, y era complicado

¿Qué situaciones vividas en la montaña te han marcado en tu día a día?
Aquellas en las que he visto pasar la muerte muy rápido. Te das cuenta de lo débil que eres y de la necesidad de ser resolutivo. Luego proyectas estas experiencias a la “vida real”.

¿Qué piensas de las expediciones comerciales?
No me gustan, pero creo que son una evolución lógica y que no se puede hacer nada. Cambian las reglas del juego y lo hacen todo más accesible lo cual desprestigia el trabajo del profesional. Con dinero ahora se puede llegar a casi todas partes. De aquí a unos años un helicóptero podrá dejar turistas en la cima del Everest y ésta quedará totalmente desprestigiada.

¿Qué es la aventura?
Para mí la aventura no está en el Everest o en el Polo Norte. Es el espíritu ante lo desconocido.

¿Qué requisitos ha de cumplir el material técnico de montaña?
Soy poco exigente con el material. Me decanto por la ligereza y la simplicidad.


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