MONTAÑA

El alpinista participó en el rescate de Juanjo Garra en el Dhaulagiri

Ferran Latorre: “No me quito de la cabeza que he podido reencontrarme con mi familia y Juanjo no”

(4-6-2013). El final de la expedición del himalayista catalán Ferran Latorre al Lhotse ha tenido un sabor agridulce. Tas coronar el pasado día 22 de mayo la cumbre (8.516 m), se incorporó al fallido operativo de rescate de Juanjo Garra, atrapado en el Dhaulagiri. Recién llegado a Barcelona el pasado sábado, Ferran quiere ahora descansar y plantearse si, tal como tenía previsto, emprenderá en verano la ascensión del K2, el que sería su noveno ochomil principal. Ferran quiere ser el primer catalán en coronar los 14 ochomiles.

El pasado sábado aterrizaste en Barcelona, ¿cómo te encuentras?

Estoy bien, un poco cansado pero poco a poco me voy recuperando, sobre todo anímicamente tras la presión y la decepción de que el rescate de Juanjo no culminara con éxito.

Ha sido un final de expedición duro…

Muy duro. Acababa de culminar el ascenso al Lhotse y, de vuelta al campo base, nos llamaron con la noticia de que Juanjo se había roto el tobillo y no se podía mover. Es un momento en el que estás cansado y hay que hacer un gran esfuerzo mental. Estuvimos muy cerca de poder rescatarlo pero al final no puedo ser. Todo el esfuerzo fue para nada. Ahora no me puedo quitar de la cabeza que yo he podido volver a casa con mi familia, con toda la gente que te espera y te quiere, y Juanjo no. La verdad es que está siendo duro y necesito un tiempo para asimilar todo lo que ha pasado.

¿Esto te hace replantearte tu expedición al K2 en verano, tal como habías previsto?

Ahora acabo de volver y es aún pronto para tomar la decisión. La idea era partir en verano hacia el K2, el que sería mi noveno ochomil principal.  Pero, como he comentado antes, necesito un tiempo para recuperarme y asimilar lo sucedido.

Aparte del final, ¿cómo ha ido el resto de la expedición?

Yo destacaría que hemos hecho las cosas bien, con una aclimatación correcta y unos horarios normales. Esto no significa que no puedan surgir incidentes, pero cuando haces las cosas correctamente, sin ponerte al límite, es más fácil evitar accidentes. Hemos intentado minimizalos. Y no lo digo por Juanjo sino porque hoy día se ve mucha gente que va al Everest muy poco preparada y hace unos horarios bestiales.

¿Lo dices por las expediciones comerciales?

Por las comerciales y por las no comerciales. Hay gente que toma riesgos que se podrían evitar, como cimas de 20 horas, no se puede ir tan al límite.

Precisamente la semana pasada se cumplieron 60 años de la primera ascensión al Everest y Juanito Oiarzabal comentaba que el Everest “ha perdido toda la identidad y la ética”. ¿Estás de acuerdo?

Hay que puntualizar. En otoño de 2006 estuve en el Everest solo. Pero el Everest por la ruta normal y en primavera es cierto que ha perdido la esencia por la masificación de las expediciones comerciales. Ya no tiene el carisma de hace 20 años.

Tu objetivo es ser el primer catalán en ascender los 14 ochomiles, ¿no se te puede adelantar algún otro?

Creo que yo fui el primero en anunciar mi idea, en 2009, y después se han ido sumando otros con el mismo propósito. Si no soy el primero, seré el segundo, el tercero o el cuarto, pero no voy a abandonar el proyecto.

¿Tienes algún apoyo institucional para lograr tu propósito?

¡Qué dices! Eso sería impensable (ríe). Si no tienes enchufe, es imposible conseguirlo. Tengo el patrocinio de algunas empresas, pero ningún apoyo a nivel institucional.

¿A qué te dedicas cuando no estás de expedición?

Durante muchos años fui cámara de ‘Al filo de lo imposible’ pero eso ya se terminó. Ahora estoy volcado en proyecto de los 14 ochomiles y, cuando no estoy de expedición, doy charlas, cursos, etc., se puede decir que vivo de la montaña más o menos. Vivo en Vic y tengo la montaña cerca, salgo a entrenar casi todos los días, voy a correr con amigos o cojo la bici, pero no soy Kilian Jornet, entreno como un amateur.


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