MONTAÑA

Patagonia y Columbia se alían contra el cambio climático

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(4-5-2020). Columbia Sportswear Company y Patagonia unen fuerzas para luchar contra el cambio climático y han presentado un informe ‘amicus curiae’ que denuncia los esfuerzos del gobierno de Trump para desmantelar el Plan de Energía Limpia.

Los amici curiae (“amigos del tribunal”) Patagonia Works (Patagonia) y Columbia Sportswear Company (Columbia) producen ropa, calzado y equipamiento para actividades al aire libre, a fin de permitir que las personas puedan acceder a los espacios naturales del mundo y disfrutar de ellos. Sendas compañías sostienen que la crisis climática es una amenaza que hace peligrar los cimientos en que se basa la economía de las actividades recreativas al aire libre. La decisión de la Agencia para la Protección del Medio Ambiente de EEUU (EPA, por sus siglas en inglés) de rescindir el Plan de Energía Limpia (CPP) y reemplazarlo por la norma de Energía Limpia Asequible (ACE) — una norma que no cumple con el mandato legal de la Agencia de reducir los contaminantes nocivos de efecto invernadero — no solo es contraria a la ley, arbitraria e infundada, sino que tendrá un impacto negativo sustancial sobre los resultados de la economía de las actividades recreativas al aire libre, valorada en 887 mil millones de dólares, en la que los amici desempeñan un papel destacado, así como en la salud y el bienestar de varios miles de empleados y de millones de clientes — costes tangibles que la EPA no ha sabido tener debidamente en cuenta.

La urgencia del cambio climático se intensifica cada año que pasa. El Programa de Investigación de EEUU sobre el Cambio Climático Global (USGCRP) — un programa federal mandatado por el Congreso para coordinar la investigación sobre el cambio climático entre las 13 agencias que lo componen — advierte en su Evaluación Climática Nacional más reciente (revisada en junio de 2019) que, de no efectuarse cambios sustanciales en la actividad humana, “se producirán impactos significativos sobre algunos ecosistemas”.

El último informe de la Organización Meteorológica Mundial (publicado el 25 de noviembre de 2019) ha revelado que las concentraciones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera se sitúan en nuevos máximos históricos. Una serie de estudios recientes de las Naciones Unidas se suman a esas advertencias, determinando, entre otros hallazgos, que la actividad humana amenaza con abocar a un millón de especies a la extinción y calienta los océanos perturbando ecosistemas marinos e inundando zonas costeras. El 10º Informe sobre la brecha de emisiones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (publicado el 26 de noviembre de 2019) avisaba de que, aunque todos los países respeten los compromisos adquiridos en el marco del Acuerdo de París (y muchos, incluidos EEUU, Brasil y Australia, no van camino de hacerlo hoy por hoy), las temperaturas medias de aquí al año 2100 aun así seguirán aumentando 3,2°C con respecto a la época preindustrial [1], “con los consiguientes impactos climáticos destructivos de amplio alcance”.

Desde la perspectiva de miles de empresas estadounidenses que dependen de un clima estable y de la preservación de la naturaleza — incluidas las que pertenecen, como los amici, al sector de las actividades recreativas al aire libre — esta no es una preocupación teórica. Como expone este informe, el potencial trastorno económico causado por el cambio climático está ya definido y es totalmente predecible. El cambio climático tendrá efectos negativos directos y significativos sobre la economía de las actividades recreativas al aire libre y los 7,6 millones de puestos de trabajo que dependen de ella. La destrucción de recursos naturales supondrá menos visitantes en nuestros Parques Nacionales, parajes naturales y espacios públicos federales y estatales, y un menor gasto de dinero en las comunidades locales que los sustentan. Las temperaturas extremas, los incendios forestales y el aire cargado de partículas en suspensión hará que las personas salgan al exterior menos días al año. Y unos inviernos más templados generarán menos días de esquí en todo Estados Unidos.

Los amici concuerdan con los demandantes en que la ACE es arbitraria e infundada y contraria a la ley. En lugar de prestar atención a la voz de alarma elevada por científicos de todo el mundo, la EPA ha optado por rescindir el CPP y sustituirlo por la ACE — una norma que adopta injustificadamente una interpretación excesivamente restrictiva de la autoridad de la EPA en virtud de la Ley de Aire Limpio (CAA) para ocuparse de las emisiones de gases de efecto invernadero de las centrales eléctricas existentes, uno de los sectores nacionales con mayores emisiones de gases de efecto invernadero. La CAA es la herramienta que el Congreso proporcionó a la EPA para abordar el problema de contaminación atmosférica más apremiante del país. Esa finalidad primordial es la que debe prevalecer a la hora de interpretar la legislación, tanto por parte de la EPA como del Tribunal. Y la gravedad del problema requiere que la EPA, al realizar dicha interpretación, considere las consecuencias reales de su actuación, incluyendo una valoración detenida de los costes derivados de proponer tan solo medidas minimalistas que son deplorablemente insuficientes para afrontar la verdadera magnitud del problema. Los amici tienen un interés legítimo en asegurar que se comprendan debidamente esas consecuencias tangibles, incluidos los costes que conllevan para las empresas americanas, para que el Tribunal pueda tomar una decisión con pleno conocimiento de causa sobre cómo debe entenderse la legislación vigente.

INTERÉS LEGÍTIMO DE LOS AMICI CURIAE

Los amici curiae Patagonia y Columbia desempeñan un papel destacado en la economía de las actividades recreativas al aire libre, un sector de rápido crecimiento. Patagonia se fundó en 1973 y cuenta en su haber con 40 años de historia en materia de incidencia política en temas medioambientales. Ahora es una empresa social radicada en California, empeñada en salvar nuestro planeta natal. Patagonia tiene su sede principal en Ventura(California) y opera a escala mundial, con 34 tiendas repartidas por Estados Unidos y miles de empleados en todo el país. Columbia se fundó en Portland (Oregón) en 1938, y empezó siendo una pequeña empresa regional de sombreros. Desde entonces, Columbia ha crecido hasta convertirse en un líder multimarca en el sector de las actividades al aire libre que vende productos en más de 90 países. Columbia da empleo a miles de personas en Estados Unidos, donde opera 144 tiendas y dos grandes centros de distribución.

Patagonia y Columbia se dedican a apoyar el entusiasmo de sus clientes por la exploración, el disfrute y la preservación de los espacios naturales. Dado que el cambio climático destruye los recursos naturales, erosiona el litoral, agudiza la contaminación atmosférica y causa estragos en nuestras aguas, los clientes de los amici pueden verse imposibilitados de ejercer las numerosas actividades al aire libre que les apasionan — senderismo, acampada, escalada, esquí, running, ciclismo, navegación, caza y pesca. En pocas palabras, el aumento desorbitado de las temperaturas, los eventos meteorológicos extremos, el descenso de la cubierta de nieve, las densas humaredas provocadas por los incendios forestales, el deterioro de ríos y lagos, así como la disminución de la fauna y la flora, reducirán el acceso a las oportunidades de disfrutar de la naturaleza en estado salvaje, lo que redundará a su vez en una menor demanda de los productos y servicios que ofrece el sector de las actividades recreativas al aire libre. Los amici, por tanto, tienen un interés económico directo en la respuesta de la EPA a la crisis climática.
Los amici, además, tienen desde hace largo tiempo un interés institucional por la protección y la preservación del entorno natural. Han aportado directamente decenas de millones de dólares en apoyo de la conservación de la naturaleza salvaje en todo el mundo. En 2012, Patagonia se convirtió en la primera empresa social registrada en California en consagrar en sus estatutos su misión de incidencia política en pro de la conservación. Y ambos amici se han comprometido a reducir sus propios impactos sobre el medio ambiente. A tal fin, han adoptado prácticas sostenibles avanzadas para diversificar las fuentes de energía que utilizan, mejorar la eficiencia energética de sus procesos de fabricación y reducir el impacto climático potencial de los productos que venden.

Patagonia se ha comprometido a eliminar o mitigar todas sus emisiones de carbono de aquí a 2025, mejorando la eficiencia energética, pasando a utilizar energías renovables y empleando tecnología de captura de carbono. Columbia se ha fijado metas ambiciosas para reducir su huella de carbono hasta alinearla con el Acuerdo de París sobre el clima, lo que incluye la aplicación de medidas de eficiencia energética a gran escala en nuestra sede principal, centros de distribución y tiendas, así como la colaboración con nuestros socios de fabricación en este mismo sentido. Dichas metas solo podrán lograrse si cuentan con el apoyo de una economía robusta basada en energías renovables asequibles. La rescisión del CPP por parte de la EPA hace que dicha realidad sea mucho menos probable.


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