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Manuel Conde apuesta por más educación emocional

Alertan de la “vorágine autodestructiva” de los padres en el deporte base

El experto apunta a “papá y mamá” como responsables del niño

Manuel Conde

Manuel Conde es experto en inteligencia emocional, ha escrito más de 20 libros sobre la materia y Entrenador Nacional de Fútbol.

(15-6-2018). El experto gallego en inteligencia emocional Manuel Conde acaba de lanzar la tercera edición de su libro ‘Deporte Base: Una fábrica de valores’ (Editorial Supérate), con el objetivo de alertar a entrenadores y niños, pero sobre todo a padres, de las actitudes erróneas que gobiernan últimamente el deporte base.

Manuel Conde asegura que en el deporte base se ha impuesto el carácter competitivo por encima del disfrute, lo que provoca que muchos niños se acaben desmotivando. Según el experto en inteligencia emocional, los padres, principales responsables de educar a sus hijos, han entrado “en una vorágine autodestructiva” ante las exigencias a los más pequeños y las actitudes agresivas y violentas en espacios deportivos.

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Como experto en inteligencia emocional, ¿Cuáles son los principales valores a fomentar en el deporte base?

Existen muchos valores positivos, como la integridad, la honestidad, el trabajo en equipo, la capacidad de superación o el respeto. De todas formas, para mí el valor más transformador y que los engloba a todos es el siguiente: “lo que quieras que te hagan hazlo, y lo que no, no lo hagas”. Hemos sido infieles a ese valor, que está ligado al alma de cada persona.

Hoy en día, el deporte base está muy focalizado en la consecución de resultados. ¿Está de acuerdo con esta visión?

Nos excedemos en la búsqueda de un resultado, que lo único que hace es alimentar el ego. Los entrenadores deberían de ser conscientes sobre lo que hacen sentir al alumno. Siempre les pregunto si ellos se consideran entrenadores freno o estimulantes. Mientras los primeros estancan la evolución del alumno, focalizando la atención en el resultado, los segundos intentan inculcar a los chavales unos valores y fundamentos, que les van a dar resultados a corto y medio plazo.

¿Cómo influyen en el desarrollo posterior esos fundamentos?

Hay que tener en cuenta que esos fundamentos tácticos y técnicos siempre van ligados a un deporte determinado, mientras que los valores se rigen por igual en todas las actividades. Al final no hay distintos deportes, sino almas que se emocionan y sufren. Los fundamentos vienen a ser las habilidades que te permiten sostenerte en la práctica de un deporte, que te permiten ofrecer las respuestas adecuadas en cada situación del juego.

Todos se creen que su hijo es Cristiano Ronaldo o Messi y acaban llegando a comportamientos violentos

Últimamente, hemos visto muchos casos de padres que adoptan actitudes exigentes con los hijos e incluso violentas en un campo de fútbol o una pista de baloncesto, por ejemplo. ¿Qué opina al respecto?

Este libro no sólo va dirigido a los entrenadores o los niños, sino también a los padres, que han caído en una vorágine muy autodestructiva. Siempre les pregunto a los padres si se reconocen cuando verbalizan algo delante de sus hijos y de 22 jugadores… En el caso del futbol, todos se creen que su hijo es Cristiano Ronaldo o Messi y acaban llegando a unos comportamientos violentos.

Achacando la responsabilidad a los demás.

Sí, ciertamente los padres responsabilizan a otros de un mal resultado, cuando el deporte para los niños tiene que ser, básicamente, un lugar de disfrute. Al final puede ganar un equipo u otro y entiendo que te dé rabia haber perdido, pero no hasta el punto violento al que llegan algunos padres.

¿Cómo pueden los clubes o los responsables educativos prevenir estas actitudes?

La normativa actual permite multar a aquellas personas que efectúan actos violentos e impiden una buena práctica deportiva. Para los clubes, a veces es muy difícil decirle a alguien que conoces que tiene que abandonar el campo por mandato del árbitro. Aquí el problema, sobre todo en el futbol, es que muchas veces un colectivo grande va al campo a escupir sus frustraciones semanales, todos nos creemos dueños de la verdad y pensamos que el árbitro está maltratando a mi hijo.

Lo cierto es que los árbitros también pueden cometer errores.

Sí, y de hecho, para mí no hay un error que sea más relevante que el del propio padre insultando o menospreciando a un árbitro o un contrincante. Si he escrito este libro es para que todos adquiramos conciencia de los cambios internos que tenemos que realizar para evitar ese tipo de situaciones.

Se ha impuesto la competitividad entre los más pequeños, alejándose de la premisa del disfrute

 ¿Percibe que el resto de deportes se están “futbolizando”, desde el punto de vista de una mayor agresividad y competitividad en las categorías base?

Sí que es verdad que hoy en día existen otros deportes donde se ha impuesto la competitividad entre los más pequeños, alejándose de la premisa del disfrute. Incluso en algunos deportes individuales como el judo o el kung fu se dan estas situaciones. Existe demasiada presión para ser el número uno.

¿Hasta qué punto provoca eso una desmotivación en los niños?

Pues puede afectar bastante. Al final nuestro objetivo como padres es que el niño ame ese deporte, evitar que se desmotiven, que cuando acaba un entrenamiento o una competición, tenga ganas de volver. Tenemos que velar para que el niño mantenga su pasión y ésta no se distorsione.

¿Son los padres conscientes de que sus hijos les acaban imitando?

Todo aquello que predicamos siempre va a ser imitado u observado. Parafraseando al escritor Antoine de Saint-Exupéry, cada uno es responsable de aquello que domestica. Si yo pongo los pies encima de la mesa, mis hijos seguramente lo harán, si me dedico a la bebida, son más proclives a caer también. Al final se trata de volver al valor al que me refería inicialmente: haz lo que quieras que te hagan. Si todo el mundo fuera consciente de este valor, ¿Eres capaz de imaginar el giro que pegaría la humanidad?

Sólo conozco una terapia para prevenir las actitudes violentas: gobernar nuestras propias emociones

 Anteriormente, comentaba que la normativa permite multar las actitudes violentas. ¿Es una solución para erradicar éstos comportamientos?

Es una solución parcheada. Si alguien golpea a un árbitro, ésa persona debe recibir una sanción, pero el objetivo debería ser evitar esa situación. Y sólo conozco una terapia para conseguirlo: la educación emocional, que la gente sea capaz de gobernar sus emociones.

¿Y cómo se consigue una buena educación emocional?

Podemos poner cierta responsabilidad en los clubes deportivos o los educadores, pero lo cierto que la familia es el primer transmisor de valores hacia el niño o niña. Por lo tanto, como padres tenemos que ser muy conscientes de los valores que queremos transmitir a nuestros hijos. En los colegios y clubes podrán colorear esos valores pero poco más. Me parece absurdo que tú seas responsable de traer un niño al mundo y que sean otros los que doten a ese niño de valores. La clave está en papá y mamá.

¿Los padres tienen claro, en general, los valores a transmitir?

Hace un par de meses fui a dar una conferencia y realicé un pequeño experimento. Le pregunté a un padre y una madre, por separado, cuáles eran los valores que transmitían a sus hijos. De los 8 u 9 que me dijeron, sólo coincidían en dos. ¿Cómo va a tener claro ese niño cuáles son los valores importantes? Por otro lado, se dice que en la sociedad hay un déficit de valores, ¿Cómo no va a haberlos cuando esos educadores o maestros no los tienen bien aprendidos para poder transmitirlos? En el libro aparece un niño que a los educadores los llama escultores sociales, nosotros esculpimos el diamante en bruto y le damos una forma determinada.

En el libro hablas de la formula del equilibrio emocional. ¿En qué consiste?

Muy sencillo. La C es el contexto, la realidad a la que te enfrentas que no puedes cambiar. La R es la responsabilidad que tienes ante la situación a la que te enfrentas, como reaccionas, de manera resolutiva o no. Y la E es el equilibrio, que sólo lo consigues cuando obtienes una buena resolución del problema planteado  La clave reside en cómo reaccionamos ante el contexto para no desajustarnos. Tenemos que hacer entender a los niños que en la vida hay momentos incómodos y que la diferencia la marca la manera de afrontarlos.


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