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El Club Deportivo Valcude lanza un SOS a administraciones y empresas para sobrevivir

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El Club Deportivo Valcude de Alcobendas fue fundado en el año 2006 y está foclaizado en la práctica del baloncesto.

(6-7-2020). El Club Deportivo Valcude, entidad de Alcobendas focalizada en baloncesto afronta el próximo curso 2020-2021 con gran incertidumbre al tener un 70% de preinscripciones menos que hace un año y por haber perdido a sus tres sponsors. Su presidente, Fernando Laura lanza un mensaje de socorro.

Los clubes deportivos formativos se han visto enormemente afectados por la pandemia del COVID-19. Una de las entidades que forman parte del tejido de base, el Club Deportivo Valcude Alcobendas de baloncesto, es un buen ejemplo de ello. Esta entidad, fundada en 2006, lanza un mensaje de socorro a administración pública y patrocinadores privados para poder hacer frente a las afectaciones económicas que tendrá el coronavirus.

Las primeras consecuencias de la pandemia lo han dejado en una situación de máxima incertidumbre. De cara a la próxima temporada han perdido los tres patrocinadores que tenían (un concesionario, que pagaba 2.000 euros, y dos restaurantes, que ponían 1.500 cada uno). Esos 5.000 euros suponían oxígeno para el club. “Tradúcelo en balones. Para nosotros era mucho. Para nosotros no existe el euro, existen los balones, que cuestan 60 cada uno”, lamenta el presidente de la entidad, Fernando Laura.

250 JUGADORES Y JUGADORAS

El Valcude da cobijo a 250 jugadores y jugadoras. Cada año, sobre estas fechas, empiezan el proceso preinscripción para la siguiente temporada. Los padres abonan 50 euros, los hijos tienen su plaza asegurada y el club puede hacer frente al pago de inscripción de sus equipos a la Federación de Baloncesto de Madrid.

En un año normal, el club ya tendría asegurado un 90% de jóvenes para el próximo curso. El pasado jueves, 2 de julio,  dieron por terminada la temporada con el final de los entrenamientos. La cifra de preinscripciones, sin embargo, no llegan al 20%. La incertidumbre ha provocado una caída del 70% de las reservas por estas fechas.

“No sé qué vamos a hacer. Es algo demoledor. Estamos asustados y preocupados, no sabemos con qué nos vamos a encontrar en septiembre”, advierte Laura. Aunque el pasado lunes se aprobó que el baloncesto formativo volviera en octubre, muchos padres esperan a saber si habrá liga para apuntar a sus hijos.

RECLAMAN UN FONDO MUNICIPAL

El presidente del Valcude reconoce que tendrán que “reinventarse” para sobrevivir a esta crisis. Mientras buscan algún nuevo patrocinador y esperan a conocer las decisiones de los padres, reclaman un fondo municipal al que clubes como el suyo puedan acogerse para conseguir que no haya jóvenes que se queden sin poder practicar deporte debido a problemas económicos en sus familias.

“Nosotros cobramos una cuota anual de 470 euros que lo incluye todo: jugar, estar federado, los seguros y los arbitrajes. Pero los clubes deberíamos poder acceder a algún fondo que permita no cortar el vínculo de los jóvenes con el deporte, que es saludable, y no hay nada de eso”, reclama Laura. Su club no han recibido ninguna ayuda de la administración pública durante esta crisis.

Coincide su reclamación con una campaña, iniciada por el club de baloncesto con más recursos de la ciudad, el CB Alcobendas, que quiere subir a un equipo a la segunda liga femenina y busca 17.500 euros para poder inscribir su equipo en la LEB Plata. Una causa que cuenta con el apoyo de la administración local de Alcobendas.

Desde el Club Deportivo Valcude piden mayor solidaridad a sus vecinos y a un gobierno municipal al que tuvieron que insistir para que les dejaran entrenar más días en las canchas municipales. “No son tiempos de mirarse al ombligo, sino de ser solidarios y de dar pasitos todos juntos. Pero parece que aquí no haya pasado nada”, se queja el responsable del Valcude.

CLUB INCLUSIVO

Este modesto club no ha sufrido bajas durante el confinamiento. Les ha ayudado su política de facilitar a aquellos jóvenes con menos recursos la práctica del deporte. “El dinero, para nosotros, no debe ser un condicionante. Si alguien no puede pagar al club, tenemos dos fórmulas. Primero, un número cerrado de becas que paga el club. Segundo, un sistema de apadrinamiento, por el que otros jugadores o familias pueden ayudar a pagar la beca a algún jugador en situación desfavorecida”, relata Laura.

A través de videollamadas lograron mantener el vínculo con todos los jugadores de la entidad. Lo hicieron también con su equipo de jugadores con discapacidades intelectuales, al que tratan exactamente igual que al resto. “Muchos de estos chavales, además del problema de discapacidad, viven en un segmento económico bajo, pero se conectaban a los Zoom que hacíamos con todos los equipos y les veías reirse y pasarlo bien. Han sido ejemplares, no fallaron nunca. Era una hora de risas, de hacer deporte y olvidarte de donde estás”, cuenta el presidente del club.

A diferencia del resto de equipos del club, sin embargo, estos jugadores no han vuelto a entrenar tras el confinamiento porque los padres decidieron que las altas temperaturas del verano suponían un riesgo para ellos.

GRAN RESPETO A LAS MEDIDAS SANITARIAS

Los equipos del Valcude que sí pudieron volver a entrenar, a partir del 10 de junio (dos días después de la entrada de Madrid en la fase 2), lo hicieron de forma progresiva: primero con entrenamientos individuales en un parque, luego en grupos cada vez más grandes hasta llegar a las canchas. Siempre, eso sí, respetando “a rajatabla” las medidas sanitarias y de distanciamiento social. Esto no supuso un gran problema, dado que por estas fechas se solía hacer trabajo de tecnificación, que es bastante individual. Todos los jugadores entendieron sin problema que, por ahora, no podían jugar partidos con contacto.

“Estamos convencidos de que por encima del baloncesto y del deporte está el ser didácticos y no saltarnos las normas sanitarias. ¿Qué estaríamos comunicando si dijéramos que no pasa nada y nos saltásemos las normas?”, reflexiona Laura. Para el dirigente del club ha sido fundamental transmitir el respeto a estas medidas a los jugadores del club, que tenían que dejar metro y medio de distancia durante la sesión y llevar mascarilla antes y después de cada entrenamiento. “La gente lo lleva bien, no protesta. A todos los jugadores y jugadoras les enseñamos los mismos valores, el respeto a las normas y que entiendan el papel que tienen en un grupo y en una sociedad”, concluye el presidente.


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