MULTIDEPORTE

Tras el cierre de sus instalaciones a causa del Covid-19

El Club Natació Sabadell confía que la pérdida de su masa social no supere el 8%

Temen por la continuidad de ciertas secciones de deportes de contacto

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El Club Natació Sabadell fue fundado en 1916 y sólo dos años después (en 1918) construiría la primera piscina de agua dulce que se implementaba en España y que sería utilizada por la selección española de natación de cara a los Juegos Olímpicos de 1920.

(7-7-2020). El Club Natació Sabadell prevé una caída del 7% o el 8% de su masa social, pero espera resistir el golpe de la pandemia y mantiene en su agenda los planes de futuro que tenía programados. Por el momento, tras la reapertura, cada semana aumenta en una media de 4.000 personas la cifra de abonados que regresan a la entidad.

El Club Natació Sabadell empieza a recuperar un cierto aspecto de normalidad. Tras dos meses y medio cerrados, la entidad se muestra convencida de que saldrá de esta crisis, aunque deberá estar “mucho más atenta de lo que ya estaba hasta ahora”.

El pasado 1 de junio reabrieron sus puertas con 600 socios en sus dos centros, en la Gran Vía de Sabadell y Can Llong. “Son las personas que teníamos en un solo centro de 6 a 7 horas de la mañana un día normal”, especifica su director general, Carles Poyato. Un mes y una semana después de su reapertura, el Club Natació Sabadell celebra que cada semana está incrementando su afluencia semanal en 4.000 abonados. “Desde que hemos abierto, la gente ha recuperado la necesidad de volver al club. Ahora ya recibimos unos 2.000 o 3.000 socios diarios. Incluso hay abonados que han rectificado y han pagado recibos que habían devuelto”, destaca.

Estas cifras que, sin embargo, aún se alejan de la situación pre Covid-19. El club cerró sus instalaciones con 28.000 abonados, y ahora afronta un incierto retorno gradual consciente de que muchos no volverán. Aunque desde la entidad puntualizan que aún es pronto para asegurar con certeza cuál será la cifra exacta de pérdida de socios, la estimación se sitúa entre el 7% y el 8%. En números absolutos, eso supondría perder alrededor de 2.000 abonados.

LA VENTAJA DEL ESPACIO

Si esta cifra no sube será, en buena medida, gracias a dos factores que les ayudarán a recuperarse mejor. Por un lado, la envergadura de sus instalaciones que asciende a 60.000 metros cuadrados, de los cuales 45.000 cubiertos y 15.000 al aire libre. Por otro lado, su elevado número de piscinas.

“La gente se puede mover con mucha libertad por las instalaciones sin tener que preocuparse por mantener la distancia de seguridad. Con tanto espacio, podemos llegar al 80% o 90% del aforo habitual”, constata Poyato. Si detectan que una piscina presenta una gran cantidad de gente en un momento puntual, pueden redirigir sin problemas el flujo de usuarios a otras piscinas.

Aunque en los cursillos de verano estén registrando menos inscripciones que años anteriores, no prevén problemas con la distancia social que deberán mantener los monitores con los niños que aprendan a nadar. Y es que la entidad utiliza unos ganchos para arrastrar a los más pequeños dentro del agua. “Así se ha nadado toda la vida en el club, y nadie se ha ahogado. La técnica no está patentada, pero funciona”, aclara el director general. Además de estar en contacto con el cloro, el gancho se desinfecta antes de entrar en el agua, fórmula que garantiza una mayor seguridad higiénica.

EL COSTE DE LA LIMPIEZA

El nivel de limpieza es, precisamente, otra de las claves del Club Natació Sabadell en su retorno a la actividad. “Abrimos a las 6 de la mañana y cerramos a las 23 h, y continuamente hay gente limpiando”, relata Poyato. Lo que antes era una limpieza más puntual, ahora es algo continuo. El gerente del club, prudente, no ha escatimado en productos de desinfección ni en reforzar un sistema de limpieza que ha visto incrementado su coste “entre un 30% y un 40%”.

Este gasto “extraordinario”, sin embargo, está permitiendo a la entidad recibir felicitaciones de sus abonados, satisfechos con el nivel de limpieza.

SECCIONES AFECTADAS

La pandemia supondrá un recorte económico para la entidad, que trabaja a destajo para presentar el mejor presupuesto posible de cara al 31 de agosto, fecha tope.

Las secciones son una de las partes del club más afectadas, especialmente la de waterpolo, que cuenta con deportistas profesionales.

En clave deportiva, durante el confinamiento, los y las waterpolistas estuvieron en ERTE y sin poder entrenar. La vuelta a las piscinas no se produjo hasta mediados de junio. Ahora les toca vivir una pretemporada larga, pero suave, para readaptarse físicamente y no llegar excesivamente desgastados al inicio del próximo curso.

En clave financiera, esta sección no tendrá los mismos ingresos del curso que se termina. La pérdida de masa social les dejará un presupuesto más bajo que, eso sí, podría incrementarse a lo largo de la próxima temporada si la situación de la entidad mejora.

Mientras tanto, a Xavier Balaguer, su director deportivo, le toca equilibrar el presupuesto gestionando altas y bajas. “No tenemos la misma capacidad financiera para fichar y ofrecer salarios, pero todo el mercado ha retrocedido. Ahora, en lugar de ofrecer más salario, debes convencer con el proyecto”, subraya Poyato.

DEPORTES DE CONTACTO

Aunque la mayoría de sus secciones -unas veinte- empiezan a volver con cierta normalidad, no todas lo hacen al ritmo esperado.

Las que pertenecen a deportes de contacto (BJJ o Brazilian Jiu-Jitsu, MMA, Muay Thai, K1, Grappling y Kick-Boxing), temen por su futuro a causa de la singularidad de cada modalidad. “Antes podíamos tener unas 30 o 40 personas en el fight club. Ahora son cinco o seis las que miran como el maestro enseña a hacer movimientos. Pero no pueden interactuar entre ellos”, anota con preocupación el dirigente.

LOS NUEVOS PROYECTOS SIGUEN ADELANTE

Como les ocurre a la mayoría de entidades deportivas, el Club Natació Sabadell también ha visto alterados sus planes estratégicos de cara al futuro. El club ha paralizado algunas mejoras en sus instalaciones, aunque matiza que no renuncia a nada, que simplemente las aplaza.

Entre los planes de la entidad se encuentran “ampliar el espacio de agua, mejorar las instalaciones de depuración, reemprender un proyecto fotovoltaico e impulsar un proyecto deportivo más potente”. Todo ello sigue en su agenda, aunque quizás no podrán implementarlo hasta 2021. “Lo haremos cuando sea posible, sin poner en peligro la supervivencia del club”, especifica Poyato.

Los cambios que sí que han podido hacer durante los últimos meses, y que pueden llegar para quedarse, pasan por la digitalización de algunos procesos de la entidad. La entrada con códigos QR a través del móvil es uno de ellos. Otro es el teletrabajo. “Noto que la gente es más productiva si parte de su jornada teletrabaja desde casa. Tengo una plantilla responsable y todos trabajan, nos hemos quitado el miedo a usar la tecnología. Si eres padre, te relajas mentalmente mientras controlas a los niños. Además, si no tienes un horario concreto, me da igual en qué horario lo hagan”, afirma. Esto también afectará a las reuniones del comité de dirección. Algunas seguirán celebrándose de forma presencial, pero la mayoría se harán en formato virtual.


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