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Espera resistir los próximos meses con los 5.800 abonados que tiene hoy

El Club Natació Barcelona pendiente de las licencias municipales para iniciar su remodelación

La entidad suspende las altas “hasta el final de la pandemia”

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El Club Natació Barcelona confía en tener concluidas todas las reformas previstas entre finales de 2022 y principios de 2023.

(28-8-2020). El Club Natació Barcelona está a la espera de poder iniciar unas obras que cambiarán su fisonomía y su historia. La entidad lleva semanas pendiente de recibir las licencias de obra del Ayuntamiento de Barcelona que permitirán iniciar las reformas de modernización, mejora y recuperación de sus instalaciones, sobre todo de la zona que la conecta con el mar. Desde el club aseguran que la llegada de los documentos, esperada para julio o agosto, es “inminente”.

El proyecto de remodelación del CN Barcelona recibió el pasado mes de diciembre la aprobación del Consejo de Administración del Puerto de Barcelona. Desde entonces, pudo empezar algunos trabajos como la remodelación del área de pádel, que se terminará en los próximos días. En un par de semanas se reiniciará también la remodelación de los vestuarios, que se dejó en fase de preparación.

El resto de proyectos están “muy maduros”, aunque a la espera de recibir las correspondientes licencias para ponerse en marcha, según reconoce el presidente del club, Bernat Antràs.

CINCO AÑOS DE LA ADJUDICACIÓN A EVERTAAS

En 2015, los socios del Club Natació Barcelona votaron a favor de adjudicar parte de las instalaciones del club, para convertirlas en un ‘beach club’, al grupo turístico Evertaas (empresa especializada en los hoteles, con vínculos en el ocio y el deporte), que acudió al concurso de la mano de Nikki Beach Group (gigante de los clubes de playa de lujo que posee además hoteles, resorts y restaurantes).

Estas dos empresas acordaron invertir 16 millones de euros, más un alquiler de 650.000 euros anuales durante los tres primeros años y el 3% de la facturación a partir del cuarto, para crear un ‘beach club’ en la parte del club que mira al mar. La remodelación ha sido considerada por la entidad como “necesaria para la supervivencia de la entidad”.

Los planes del club, si se cumplen los tiempos marcados y no hay más aplazamientos por la pandemia, es poder terminar todas las reformas previstas en unos 36 meses, es decir, entre finales de 2022 y principios de 2023.

Sin embargo, tal y cómo avanzó CMDsport el pasado 8 de abril, los dirigentes del club confían en poder ir inaugurando algunos de los proyectos que ya estén listos a partir del verano del proximo año 2021. Además del ‘beach club’, el CN Barcelona quiere recuperar una piscina histórica cubierta de saltos de trampolín, de 1922, y otra exterior en la que se podrán añadir gradas supletorias para poder ver los partidos de waterpolo.

ALTAS CONGELADAS

A día de hoy, el histórico club barcelonés presenta una cifra de socios “de mínimos”, equiparable a la que suelen tener en invierno, que es temporada baja. “Ahora nos movemos entre los 5.700 y los 5.800 socios, cuando habitualmente en verano solemos tener entre 6.500 y 6.800”, anota Antràs.

Este número se encuentra aún lejos de los 7.000 socios que marca el plan de negocio de la entidad para tener “margen de maniobra y poder amortizar las inversiones que hay que hacer para mantener las instalaciones”. El COVID-19, sin embargo, les obliga a adaptarse a un nuevo contexto en el que asumen que no tendrán los beneficios esperados.

Pese a la pérdida de abonados desde el confinamiento, en el CN Barcelona han decidido no admitir más socios hasta que termine la pandemia. “Si tenemos que actuar con restricciones de aforo, sería una contradicción aceptar a más gente. Nos tendremos que mantener y sostener con las cuotas de los socios actuales. Por suerte, esto nos ha enganchado preparados para poder soportarlo y aunque seamos deficitarios por la falta de socios, esto no pone en peligro la viabilidad del club”, reconoce el dirigente.

DEUDA de 4,6 MILLONES

La entidad cuenta con una posición financiera mucho más desahogada de la que tenía hace una década. En 2011, su deuda llegó a rozar los 11 millones de euros. Desde entonces ha ido bajando gracias al plan de contingencia establecido por la entidad: bajó a 9,45 millones en 2015 y se sitúa en 4,6 en este 2020.

El pasado mes de mayo, el club logró refinanciar su deuda con el ICF y el Banc Sabadell, de forma que el vencimiento del pasivo de 4,6 millones se alargó hasta 2036. Ese mismo año también finalizará la concesión de las instalaciones del Puerto de Barcelona.

Una vez estén terminadas las nuevas piscinas y el ‘beach club’, el Club Natació Barcelona espera que sus nuevas instalaciones le permitan volver a subir su cifra de socios (antes de la crisis del 2008 tenían unos 8.800 abonados) y una facturación que los últimos dos años se ha situado en torno de los 7 millones.

El club espera que, si la situación epidemiológica se mantiene estable, los ingresos extraordinarios procedentes del uso de distintos servicios del club ayuden a paliar en parte la caída sufrida durante el confinamiento. “Daríamos por bueno mantener esta situación. Las medidas implantadas en el club se han demostrado eficaces y los socios, que ya se han acostumbrado, las agradecen y las ven con buenos ojos. Algunas, como los sistemas de reserva de instalaciones, se quedarán probablemente en el futuro”, sentencia Antràs.


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