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Los precios caen en España por primera vez en la historia

(3-4-2009). El abaratamiento de materias primas como el petróleo y el parón del consumo están alimentando un fenómeno nunca visto: la deflación.

El IPC armonizado se desplomó en marzo 8 décimas, hasta el -0,1% interanual.

¿Qué es la deflación?
Este fenómeno se produce cuando la oferta de bienes y servicios en una economía supera a la demanda. Las empresas se ven obligadas entonces a reducir los precios para poder vender el stock acumulado. En la teoría, el Fondo Monetario Internacional entiende por deflación una caída de la inflación durante, al menos, dos trimestres consecutivos.
¿Puede sufrirla España?
Los expertos no niegan que el retroceso de los precios de consumo esté relacionado con la recesión. Sin embargo, discrepan sobre el riesgo real de deflación. Algunos creen que, técnicamente, España no entrará en deflación, entendida ésta como una caída generalizada y constante de los precios. Otros análisis, como el de Standard & Poor’s, lo ven claro: España es, junto a Irlanda y Reino Unido, el país más expuesto a sufrir la deflación.
¿Cómo afecta este proceso a las empresas?
El descenso continuado de los precios resulta demoledor para el sistema productivo de un país. Las empresas venden más barato y, por tanto, sufren un deterioro de sus resultados. Esta espiral se traduce en nuevos recortes de plantilla y de inversión en bienes de equipo. Además, fuerza a las compañías a reducir sus stock y ajustar a corto plazo sus compras y ventas –por ejemplo, materias primas, suministros, etc– para no sufrir una pérdida de valor de los productos.
¿Cómo reaccionan los consumidores?
“Un proceso de deflación permanente retrasa todas las decisiones de compra”, argumenta Xavier Segura, del servicio de estudios de Caixa Catalunya, y, por tanto, agrava todavía más las perspectivas sobre la economía. Es decir, las familias y empresas que disponen de dinero para consumir o invertir lo guardan a la espera de una oportunidad mejor. Esta incertidumbre paraliza la contratación de trabajadores y, por tanto, agrava la sangría del paro.
¿En qué punto se encuentra ahora mismo?


María Jesús Fernández, del departamento de coyuntura de Funcas, argumenta que la fuerte caída de la inflación en marzo se debe en gran medida “a la moderación de la inflación subyacente” –que excluye el coste de los productos más volátiles, como el petróleo y los alimentos–. Martínez cree que la subyacente no alcanzará tasas negativas. Sobre todo, porque en sectores como el de los servicios, los precios siguen creciendo a tasas cercanas al 4%.
¿Es general la bajada de los precios?
A la espera de conocer los datos definitivos de marzo, la realidad es que la caída de precios no es general, de momento. El alquiler, por ejemplo, sube a ritmos del 5%; la factura de agua y calefacción, un 5,6%; el transporte público, un 9%; la educación, un 4%; y la hostelería, entre otros, un 3,3%. El secretario de Estado de Economía, David Vegara, matizó ayer que la recuperación de los precios no llegará hasta después del verano.


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