NIEVE

Entrevista a Xavier Perpinyà, director de la estación

La Molina apunta a una temporada récord con 380.000 esquiadores

la molina

La Molina ofrece, junto a Masella, un total de 155 kilómetros esquiables.

(2-3-2020). El director de La Molina, Xavier Perpinyà, valora muy positivamente la evolución de la temporada hasta la fecha y prevé que, si las condiciones meteorológicas siguen acompañando, se podrían alcanzar las cifras de hace dos años, cuando la estación marcó un récord histórico con 380.000 esquiadores.

Al igual que la mayoría del resto de centros de esquí españoles, La Molina pudo abrir pistas antes de tiempo. La temporada dio el pistoletazo de salida el 17 de noviembre y, a partir del puente de la Purísima, la estación ha estado funcionando al 100%. Las Navidades dejaron buen sabor de boca y, tras el ‘bajón’ que sufren todas las estaciones después de Reyes, el ritmo se volvió a recuperar desde mediados-finales de enero. Incluso la borrasca Gloria tuvo sus efectos positivos y volvió a cargar de nieve la estación.

El director de La Molina, Xavier Perpinyà, anuncia que las perspectivas para el conjunto de la campaña son “muy buenas”, casi “de récord de temporada”. La previsión apunta que se podrían alcanzar las cifras de hace dos años, cuando el centro de nieve recibió 380.000 esquiadores y se marcó un hito. La estación ha estrenado esta campaña nuevas infraestructuras como el nuevo telecabina Cadí-Moixeró y el telesilla a Coll de Pal y también ha avanzado en la producción de nieve artificial y en la digitalización de servicios como la reserva del párking.

Reducir la huella ecológica

Otra de las apuestas de La Molina es la reducción de la huella ecológica del esquiador. La estación, propiedad de Ferrocarrils de la Generalitat Catalana (FGC), implementa desde hace ocho años una serie de medidas para conseguir este objetivo. Entre ellas destaca la utilización de biomasa para calentar la zona central y baja de la estación, con una caldera que da servicio a la zona de oficinas, restaurante y servicios.

Además, la estación emplea máquinas pisanieve de última generación que incorporan sensores para saber en qué puntos hay suficiente agua para fabricar nieve y en cuáles no, de manera que se reducen los gastos de agua y electricidad. La Molina también ha adquirido una máquina híbrida de última generación que funciona con motor térmico para fabricar electricidad, reduciendo el consumo de combustible en las bajadas. Se trata, en palabras de Perpinyà, de tecnologías de la automoción aplicadas al mundo de la nieve que, además del ahorro energético, permiten ‘desgastar’ menos la nieve y mantener las pistas en mejor estado.

La unión hace la fuerza

La conjunción de La Molina y Masella, conocida como Dues Estaciones, suma 145 kilómetros y ofrece uno de los dominios esquiables más grandes de los Pirineos junto a Baqueira Beret y Grandvalira. “Ambas son unas estaciones estupendas, pero unidos somos más fuertes”, asegura Perpinyà, “es muy diferente vender un producto de 71 o 74 kilómetros que uno de 145”. Tal como defiende, el esquí está evolucionando hacia “una experiencia” más allá del deporte en sí y está convencido de que futuro pasa por ofrecer al usuario grandes dominios esquiables al estilo de los centros citados.

Uno de los retos de La Molina-Masella sería seguir dando pasos en la producción de nieve y poder alcanzar que el 90% del dominio se pueda cubrir con nieve de cultivo para garantizar la apertura de las pistas.

La desestacionalización nos hace plantearnos qué es una estación de esquí y nos hace hablar más bien de estaciones de montaña

Desestacionalización

La Molina es una de las estaciones españolas más activas durante los meses de verano. De hecho, el telecabina cierra en mayo, al término de la temporada de esquí, y vuelve a funcionar hasta noviembre, cuando se para tres semanas para hacer mantenimiento. El centro ofrece, por lo tanto, diez meses de explotación continua que, según destaca el responsable, repercuten de forma muy positiva sobre la economía local. Para Perpinyà, la desestacionalización “nos hace plantearnos qué es una estación de esquí y nos hace hablar más bien de estaciones de montaña”.

Recuperar al esquiador joven

Sobre las voces que advierten un envejecimiento de los esquiadores españoles, el portavoz de La Molina defiende que se está haciendo un buen trabajo con la base y aplaude iniciativas como el programa ‘Esport Escolar’ de la Generalitat, que promueve los deportes blancos entre los más pequeños. Sin embargo, percibe que a partir de la entrada en la Universidad, los jóvenes tienden a perder el contacto con el esquí y sugiere que se deberían dirigir más esfuerzos a retener al público con una franja de edad entre los 20 y los 30 años.


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