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Patin a Vela

Es el maestro pastelero y co-propietario del obrador de Parami de Barcelona

El pastelero-patinista Guillermo Cortés diseña una mona de pascua con patines a vela

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El pastelero-patinista de La Valenciana, Guillermo Cortés, ante el campo de regatas de patines a vela (todo ello de chocolate), realizado con motivo de la semana santa de 2023.

(3-3-2023). El maestro pastelero y patinista del Club Natacio Barcelona, Guillermo Cortés, ha creado una mona de pascua en la que el patín a vela es el gran protagonista. Esta es la primera vez en la historia de la clase que esta embarcación queda plasmada en una escultura de chocolate.

Tres patines a vela y las siluetas de tres patinistas abordo de cada uno de ellos son la creación singular que ha diseñado en chocolate el maestro pastelero y patinista del Club Natacion Barcelona, Guillermo Cortes. La creacion puede verse en un lugar preferencial del obrador de la pastelería Parami, ubicada en la calle Diputación, número 202, de Barcelona. El montaje ha suscitado mucho interés entre los clientes del establecimiento, muchos de los cuales no han podido resistir la tentación de fotografiarlo.

Cortés calcula que esta pascua llegará a elaborar hasta una decena de réplicas de la embarcación a raíz de los encargos recibidos procedentes, en su gran mayoría, de patinistas del Club Natacion Barcelona.

ORCHATERIA-PASTELERÍA DE MÁS DE UN SIGLO

El maestro pastelero, cuarta generación familiar que rige el negocio La Valenciana fundado hace 113 años (en 1910) reconoce que en algunas ocasiones había pensado, e incluso, probado, de hacer un patín a vela como motivo para una mona de pascua.

El ‘campo de regatas’ de patines a vela ha suscitado un vivo interés entre los clientes del establecimiento que no han podido evitar ‘caer en la tentación’ de fotografiarlo.

Sin embargo, según explica,  “ha sido la tenacidad de Anna Pujol, quien llevaba ya algunos años insistiéndome para que le hiciera una para su ahijada, lo que ha propiciado que, finalmente, me pusiera manos a la obra”.

“LO MÁS COMPLICADO, LOS FLOTADORES”

Guillermo Cortés empezó a realizar las primeras pruebas ‘en serio’ de la réplica en chocolate del patín a vela, hace cerca de dos meses. “Lo más complicado fue hacer los moldes de los flotadores del patín”, admite este artesano del chocolate que, con 60 años, lleva más de cuarenta esculpiendo monas de pascua y haciendo pasteles. Según añade, “hacer la vela y el mástil fue más sencillo, aunque, luego, a medida que iba haciendo pruebas, fui incorporando más detalles y afinando el diseño de las bancadas, la barra escotera y su polea, la escota, las siluetas del patinista, una vela cazada, otra flameando…”.

La mona del patín a vela creada por Guillermo Cortés combina chocolate negro, chocolate blanco y chocolate con leche y cada embarcación pesa unos 700 gramos.

‘CAMPO DE REGATAS’

El resultado de estas pruebas, junto con la recepción de más pedidos de otros patinistas, ha propiciado que este pastelero-patinista haya creado y ubicado en un lugar preferencial del obrador de la empresa Parami (englobada en el seno de la empresa La Valenciana que co-dirige con sus tres hermanos) un ‘campo de regatas’ en el que, sobre un ‘mar’ de papel, figuran tres patines: uno en ceñida, otro pasando la boya 3 y un tercero que se acerca a la boya en rumbo de través. Tras ellos, aparece el skyline de la Ciudad Condal porque, según explica el patinista-pastelero, “esa es la imagen de lo que vemos desde el mar cuando salimos a navegar en Barcelona”.

Cabe destacar que en los encargos, el pastelero-patinista personaliza la embarcación con el nombre de la embarcación y el número de vela del patinista cliente.

Anna Pujol ha regalado estas fiestas un patín a vela como mona de pascua para su ahijada, Eva Llobet, hija del patinista Jaume Llobet y de su esposa. Como puede verse en la imagen superior, la embarcación porta el número de vela del regatista (el 117), así como el nombre de su embarcación (‘Silver Llop’).

PATINISTA EN BARCELONA Y CANET DE MAR

Guillermo Cortés es un apasionado del patín a vela, embarcación con la que lleva navegando desde hace más de treinta años. “Actualmente, hago regatas en el Club Natación Barcelona los martes y los jueves, pero tiempo atrás, llegué a tener un patín allí y otro en el Club Mar y Vent de Canet de Mar, donde también participaba en las regatas que allí se organizan los domingos”.

Se reconoce como un “apasionado del patín” el cual asegura que es “la bomba”, porque, según argumenta, “es un barco rápido, fácil de aparejar, singular por su navegación sin timón, con una estampa en el agua fantástica, capaz de superar el rompiente cuando éste es potente… Tiene tantas ventajas que, quizás, si hubiera nacido en otro sitio, sería muchísimo más conocido”.

‘EL XOCOLATA’

Regatista de segunda categoría (“soy más de regatas sociales y próximas a nuestro club, porque no salgo demasiado fuera”), explica que el nombre de su patín (‘Xocolata’) procede del sobrenombre con el que empezaron a llamarle los marineros del Club Natación Barcelona.

Según evoca, “con motivo de las navidades, acostumbraba a regalarles un detalle de nuestra pastelería como turrones y chocolate y, como al principio no sabían mi nombre, empezaron a llamarme ‘el xocolata’ y así fue, como mi sobrenombre entre ellos acabó convirtiéndose en el nombre de mi patín”.

EL PATÍN COMO ICONO CLAVE DE BARCELONA

Preguntado sobre si, tras la decena de patines de vela que ha hecho estas fiestas como mona de pascua, se plantea incluir esta escultura en el catálogo de su empresa pastelera, comenta que “dependerá del potencial de demanda que veamos. Si me piden que hagamos más, las haremos, aunque tendremos que estudiar cómo conseguir que su realización sea más rápida y fácil y no tan laboriosa como lo está siendo actualmente por los detalles y mejoras que hemos ido introduciendo en cada prueba”.

Tras ello, admite que, tras la designación en octubre del año pasado por parte del Ayuntamiento de Barcelona, del patín a vela como embarcación genuina del litoral de la capital catalana, “sería fantástico que el consistorio barcelonés trabajase la promoción y visualización de patín a vela como uno de los iconos clave que representan a la ciudad”.

Según concluye, “no lo digo porque ello pudiera aumentar las ventas de nuestras monas del patín a vela, sino porque se haría justicia a una embarcación que es autóctona del país y lleva cerca de un siglo navegando por el litoral barcelonés. De eso no existe parangón en la vela ligera de este país”.

 


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