Patin a Vela

Doce patines a vela navegan desde Calafell hasta Riumar

Travesía truncada

La falta de viento impide subir por el Ebro hasta Amposta

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Los participantes en la travesía desde Calafell hasta Amposta en patín a vela han valorado satisfactoriamente la iniciativa a pesar de no alcanzar la meta fijada.

(7-8-2019). La travesía desde Calafell hasta Amposta en patín a vela desarrollada desde el pasado sábado, 3 de agosto, hasta el lunes, 5 de agosto, no pudo culminarse porque en la última etapa, fue imposible acceder al cauce del río Ebro a causa del poco viento imperante. Pese a ello, los catorce patinistas se han mostrado satisfechos de la aventura.

De las diversas travesías que ha impulsado la asociación Pati Català Calafell, sólo en el año 2014 no se consiguió concluir una etapa. Fue desde Sant Feliu de Guíxiols hasta la cala Sa Riera de Bagur y, según ha explicado uno de los miembros de dicha asociación, “no pudimos llevarla a cabo a causa de una fuerte tempestad que desencadenó vientos muy fuertes”. En el caso de la travesía desde Calafell hasta Amposta, desarrollada desde el pasado sábado, 3 de agosto, hasta el lunes, 5 de agosto, el motivo de no alcanzar la meta planteada fue exactamente el contrario, es decir, la falta de viento.

Un total de doce navegantes se hicieron a la mar el pasado sábado, a las diez de la mañana, desde el varadero de la asociación Pati Català Calafell. En total fueron diez patines, a los cuales se les sumaron otros dos, con sus respectivos patrones, a la altura de la playa de Sant Salvador, perteneciente al municipio de El Vendrell. El destino de aquella primera etapa era Cambrils. 

SIN VIENTO EN EL CABO DE SALOU

Los navegantes disfrutaron de un viento suave de garbí, al inicio, (de unos 4 nudos) que fue subiendo hasta unos 6 nudos a medida que avanzaba el día y se consumían millas.

Sin embargo, llegados al cabo de Salou, el viento cayó y ello provocó un último tramo de aquella etapa muy penoso. El patrón que primero alcanzó la playa invirtió en la etapa unas siete horas, mientras que los últimos en llegar casi necesitaron ocho horas.

SEGUNDA ETAPA DE NUEVE HORAS

Al día siguiente, domingo, se desarrolló la segunda etapa. Ésta comprendía desde Cambrils hasta Riumar. Nuevamente, el viento reinante fue un garbí. Sin embargo éste se mostró caprichoso y tan pronto soplaba con una intensidad de 4 nudos, como se disparaba y alcanzaba los nueve nudos. 

Pese a ello, los navegantes fueron superando tramos y, una vez llegados al punto desde el cual se divisaba Riumar empezaron los problemas para los patrones menos experimentados. Algunos de ellos se las vieron y desearon para alcanzar la playa a causa de tener que acceder a la misma navegando con viento procedente de tierra lo cual les obligó a tener que hacer numerosos bordos.

Al final, mientras los primeros en llegar a tierra consiguieron hacerlo tras unas ocho horas de navegación, otros necesitaron algo más de nueve horas.

TERCERA JORNADA CON ARRANQUE VENTOSO

Tras unas 16 horas navegando durante las dos primera jornadas, al afrontar, al día siguiente, la última jornada de la travesía en la cual debía cubrirse el tramo desde Riumar hasta Amposta, todo pareció indicar que sería una sesión dura. Y es que al salir de Riumar, el viento alcanzaba puntas de hasta doce nudos. 

Los aventureros no se arredraron y superaron toda la franja litoral donde se encuentra el llamado Garxao Petit situado en el margen izquierdo del río Ebro. Una vez alcanzado el punto desde el cual divisaban la desembocadura del río que riega Zaragoza, el viento cayó hasta quedar una brisa muy suave. Tan leve era la intensidad de esa brisa que ésta apenas permitía a los navegantes acercarse hasta la desembocadura y parecía como si les expulsara debido a que aquella brisa apenas permitía contrarrestar la corriente de la desembocadura del río. 

Las tentativas por superar ese tramo se sucedieron por más de dos horas pero los esfuerzos resultaron vanos. Finalmente, los aventureros, viendo los problemas de acceso y considerando que, si llegaban a acceder al cauce del río, se encontrarían con un largo trecho en el que, tal vez, los problemas de navegación podrían agravarse, optaron por dar media vuelta y regresar a Riumar.

Pese a no alcanzar la meta fijada, los expedicionarios han valorado satisfactoriamente la iniciativa, especialmente, por el buen ambiente reinante y las experiencias vividas.


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