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Patin a Vela

Del 8 al 11 de junio navegaron 62 millas náuticas

Tres patines a vela conquistan las islas de la Costa Azul

Expedición protagonzada por Jordi Bähr, Jaume Llobet, Gianni Ruggiero y David Sainz

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Los cuatro expedicionarios que han tomado parte en este periplo desde Toulon hasta Saint Tropez (de izquierda a derecha): Gianni Ruggiero, David Sainz, Jordi Bähr (al fondo) y Jaume Llobet.

(17-6-2023). Aventura náutica, turismo cultural y turismo gastronómico han sido los alicientes que han podido disfrutar los cuatro patinistas que han tomado parte en un raid en patín a vela sénior por las islas de la Costa Azul francesa del 8 al 11 de junio. Los cuatro expedicionarios, que partieron de Toulón y alcanzaron Saint Tropez como destino final de su periplo, aseguran que ha sido “una gozada de experiencia muy recomendable”.

Para Jordi Bähr, del Club Nàutic Tamariu, Jaume Llobet, del Club de Mar Sitges y Gianni Ruggiero, del Club Marítim Sa Tuna (Girona), este ha sido su tercer raid patinista, después de que en 2016 hicieran el primero desde Barcelona hasta Llançà (Costa Brava) y en 2017, desde Amposta hasta el Prat de Llobregat. En esta ocasión se ha sumado David Sainz, del Club Mar i Vent de Canet de Mar. Los cuatro patinistas tenían en mente realizar un periplo por las islas de la Costa Azul francesa, tomando como punto de partida Toulon y como punto final, Saint Tropez. Tras salir de Toulon el 8 de junio, alcanzaron Saint Tropez el 11 de junio. En total los tres navegantes que realizaron la singladura en patín a vela (Jaume Llobet, Giani Ruggiero y Daviz Sainz, pues Jordi Bahr los acompaños por tierra y ferrys como apoyo logístico), realizaron 62 millas, distribuidas en cuatro etapas.

Logo del III Raid de Patín a Vela desarrollado del 8 al 11 de junio de 2023, desde Toulon hasta Saint Tropez.

PREVISION

Cada una de ellas estuvo previamente analizada por todo el equipo, con Jaume Llobet, pentacampeón de Europa de la clase, así como veterano y laureado navegante en crucero, a la cabeza. “Teníamos todas las etapas supervisadas, con las playas donde estaba permitido desembarcar, con los xiringuitos donde comer, los museos que visitar, los establecimientos donde pernoctar. Esa previsión nos ahorró problemas y nos permitió ganar eficiencia y tiempo”.

La etapa más larga fue la del último día, desde la Baia du Cabaliere hasta Saint Tropez que tuvo 18,1 millas. En cuanto a las anteriores, la primera, de Toulon a Porquerolles, tuvo 15,26 millas; la segunda, de Poquerolles a l’Ille du Levant, 13,15 millas; y la tercera, de Ille du Levant a Baie du Cavalaire, 15,49 millas.

TODOS LOS VIENTOS PERO SIN EXCESOS

Tuvieron vientos de todas las direcciones, con una intensidad que osciló desde una fuerza 2 (de 4 a 6 nudos) hasta una fuerza 5 (de 17 a 21 nudos).

El momento en el que más viento tuvieron fue el tercer día, yendo desde L’Ille de Levant a la Baie du Cavaliere, cuando el viento se disparó hasta fuerza cinco cogiéndoles el ventarrón con rumbo de empopada.

Los tres patines de la expedicion poco después de salir de Poquerolles el segundo día de la travesía.

Las buenas condiciones y el hecho de navegar con los patines sin más carga que la de su propio patrón (gracias al apoyo logístico que, por tierra y con Ferrys les dispensaba diariamente Jordi Bahr) les permitió optimizar la maniobrabilidad y la velocidad de la embarcación y ninguno de los tres patinistas sufrió ninguna volcada ni percance.

Escogimos la costa azul por sus parques naturales, sus islas y los contactos que teníamos en la zona

¿Por qué escogisteis la Costa Azul para realizar este III Raid?

JAUME LLOBET (J.LL) La suma de los dos Raids que habíamos realizado anteriormente, nos permitió cubrir el tramo desde Amposta hasta Llànçà. Este año buscábamos seguir hacia el norte por Francia y, finalmente, por la belleza, sus parques naturales, sus islas y los contactos de la zona que teníamos nos hizo decidirnos por hacer el tramo Toulon Saint-Tropez.

Gianni Ruggiero (G.R.) Navegar por un archipiélago , en este caso el de Hervês, compuesto por varias islas, da juego a improvisar diferentes rutas , cosa que no pasa cuando navegas a lo largo de una costa continental.

¿Preparasteis los patines de algún modo especial para este raid?

J.LL. No. Repasamos minuciosamente la embarcación para asegurarnos de que todo (flotadores, obenques, vela, escota, maniobra, palo, barra escotera, tornillos, etc) estuviera en perfecto estado.

¿Qué tecnología llevabais a bordo?

J.LL.  Utilizamos diversos dispositivos y aplicaciones como un reloj Quantix de Garmin, un GPS portátil también de Garmin, una radio VHF.  En el teléfono móvil utilizamos las apps Navionics así como Google Maps. Ah! Y por supuesto, una batería de recambio para el móvil.

G.R. También utilizamos la aplicación Stella para que el equipo de tierra, los familiares y amigos pudieran ir siguiendo nuestro periplo. Luego, con la aplicación Relive editábamos el track de cada etapa y hemos acabado haciendo un video de toda la travesía.

¿Con qué tipo de prendas navegasteis?

J.LL. Básicamente con prendas elastómeras (lycras), gorro para el sol, guantes, paravientos y chaleco salvavidas. David Sainz navegó con neopreno pero sin mangas. Tuvimos muy buena meteorología.

No navegamos con más carga en el patín que agua, fruta y alguna prenda de repuesto

Llevabais carga en la embarcación?

J.LL. Solamente, fruta y agua y algo de equipamiento por si las condiciones de navegación eran más duras. Para proveernos parábamos en chiringuitos o restaurantes previamente localizados o recomendados.

¿Qué condiciones de viento y de mar tuvisteis en cada jornada? 

J.LL. Habitualmente gozamos de un mar relativamente plano y encontramos vientos que oscilaron desde la fuerza 2 ( de 4 a 6 nudos) hasta la fuerza 5 (de 17 a 21 nudos)

G.R. Por casualidad o/y suerte, navegamos con todo el abanico de vientos y rumbos. La diversidad hace un Raid más entretenido. Nunca tuvimos calma chicha ni más de 23 nudos.

Pese a navegar bastante mar adentro, ello no revistió problema pues nos controlábamos los unos a los otros

En el video que habéis elaborado, se os ve, en ocasiones, navegar muy mar adentro. ¿Os generó eso algún tipo de problema?

J.LL. Sí, con la autoridad marina. Allí existe un límite de distancia máxima de la costa de 3 millas para navegar a vela ligera y en algún momento, parece que lo superamos.

G.R. De todos modos navegar mar adentro, pero entre las costas de las islas no da miedo. Además nos obligábamos a controlarnos los unos a los otros.

Hemos tenido la sensación de llegar a sitios paradisíacos

¿Cuáles han sido los tres sitios más bonitos por donde habéis pasado?

J.LL. Cuesta decirlo porque todo el litoral es muy bello. De todos modos, yo destacaría las islas de Porquerolles, Port Cros y Levant. Todas ellas son parques naturales y zonas protegidas. Era fantástico alcanzar sus playas vírgenes sin tener que sortear anclas ni fondeos de otras embarcaciones, disfrutar de su silencio, de su ausencia de gente. Tenías la sensación de llegar a lugares paradisíacos. También destacaría la Fondation Carmignac, donde se encuentran una serie de estatuas del reconocido escultor Jaume Plensa repartidas por su bosque de encinas.

Los expedicionarios pudieron disfrutar de vistas relajantes como la de la imagen superior.

¿Alguna comida especial?

J.LL. Algunos de los chiringuitos de aquella zona son un ‘placer de los dioses’ por su emplazamiento, el paisaje y también su comida y servicio. Recuerdo especialmente una paella de calamar a la llegada de una de las etapas. Estaba deliciosa. Nos sentimos en el paraíso.

Creo que esta ha sido la primera vez que  unos patines han desembarcado en las islas de la Costa Azul francesa

Igual ha sido la primera vez que a esas playas han arribado patines a vela…

J.LL.  Seguramente. Joan Comajuncosa, la persona de la clase que más sabe a día de hoy de la historia de la misma, me explicó que una vez, hace años, unos patinistas del Club Natación Barcelona navegaron por esas islas. Sin embargo, ellos llegaron hasta la zona en coche y luego alquilaron un crucero con el que hicieron su periplo. En definitiva, creo que sí que, seguramente, esta ha sido la primera vez que patines a vela han llegado a aquellas playas.

Los raids son una excelente ocasión para mostrarse como embajador de la clase

¿ Qué reacciones habéis detectado que suscitaba entre la gente el patín a vela en las playas donde habéis recalado?

J.LL. Entre las personas que nos hemos encontrado,  nunca fueron ‘multitiudes’,  hemos detectado que suscitaba una gran curiosidad e interés. Allí hay una gran afición a la vela. Como anécdota, diré que un periodista de una revista que solo hace reportajes de “choses belles” (cosas bellas) se interesó muchísimo por el patín y nos dijo quiere hacer un reportaje sobre nuestra embarcación.

G.R. Los raids también tienen esta virtud: además de ser una experiencia deportiva intensamente ligada a la naturaleza, son una excelente ocasión para mostrarse como embajador de la clase.

¿En Saint Tropez coincidisteis con unas importantes regatas de veleros clásicos y de cruceros. ¿Cómo fue aquella experiencia?

J.LL. Tanto en el puerto de Saint Tropez como en el mar, vimos navegando tanto a los veleros clásicos como a los cruceros de alta competición. Fue un espectáculo único debido a la gran cantidad de embarcaciones, así como por sus dimensiones y su empaque navegando.

Los cuatro patinistas en las Bodegas del Mas Pampelonne, cuyo propietario es amigo de Gianni Ruggiero y que agasajó a los navegantes con su hospitalidad.

¿Con qué problemas os encontrasteis, y dónde, a lo largo de la travesía?

J.LL.  Reconozco que, pese a las averiguaciones previas que habíamos realizado, nos encontramos con algunos accesos limitados en alguna isla, como la de Levant, a raíz de tratarse de zonas militares, así como con algún que otro aviso de la autoridad marítima, como decía antes, que nos alertó sobre la prohibición de navegar a vela ligera a más de tres millas de distancia de costa. Pese a ello, a nivel de navegación, no hemos tenido ningún problema.

Jordi Bähr os ha hecho el apoyo logístico en esta ocasión. ¿Satisfechos?

J.LL.Mucho. Jordi es uno de los raiders habituales de los raids patinistas que hemos organizado hasta ahora. En esta ocasión nos acompañó por tierra y por Ferry. Su ayuda fue decisiva y estupenda.

G.R. En mi opinión hay dos tipos de raids: el autosuficiente y el que lleva apoyo. En los que nosotros hacemos, preferimos hacerlos con apoyo. Eso nos permite navegar más ligeros, más seguros e, incluso, más competitivos. Y es que en el fondo, a nadie le gusta llegar último a la playa!

Los tres patinistas que recorrieron las 62 millas náuticas que ha comprendido este III Raid: de izquierda a derecha, David Sainz, del Club Mar i Vent de Canet de Mar; Gianni Ruggiero, del Club Marítim Sa Tuna; y Jaume Llobet, del Club de Mar Sitges.

Este raid os debe haber costado más de veinte euros a cada uno, ¿no?

J.LL. Hemos tenido la suerte de contar con la colaboración de amigos como SitgesHouse, las Bodegas Pampelonne, SunForce  y Nuxe. Pero partimos con presupuesto. Siempre lo hacemos. Reconozco, no obstante, que al final tuvimos un desvío presupuestario de unos 100 euros por cabeza, debido a las ‘partidas’ de chiringuitos y helados. En definitiva, este raid, que ha sido una gozada muy recomendable, nos ha salido por unos quinientos euros por cabeza”.

¿Qué lecciones habéis aprendido como riders en esta III travesía?

J.LL. Que las baterías de los equipos electrónicos no duran lo que anuncian al incio de la jornada.

G.R. Que aunar aventura y deporte es una combinación excepcional con un único handicap: genera adicción!

Clika sobre la imagen para poder ver el track de toda la expedición. El documento es muy completo. Tienes todo el itinerario y fotos de los diversos parajes donde desembarcaron. Genera sana envidia.

 

 


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