Patin a Vela

QUERIDO/A PATINISTA

En vísperas de una regata importante

como afrontar una regata importante

En vísperas de una regata importante es necesario que cada patrón o patrona haga una autoevaluación rigurosa y a la vez piadosa (calibrando el grado de trascendencia) para medir con precisión y realismo cuál es el puesto en la clasificación que se propone alcanzar.

(26-4-2017). Estamos ya en vísperas del Campeonato de Cataluña de patines a vela 2017. Estoy seguro de que algunos patrones ya llevan algunos días con el estómago algo encogido por los lógicos nervios que conlleva un gran reto. Es el momento de un par de consideraciones.

Lo que voy a explicar es fruto de la entrevista que esta semana publicamos con Nina Esteba, una de las cuatro patronas de la clase que este 2017 debutan en primera categoría y cuyos resultados permiten pronosticar que le espera un futuro brillante. El tema va de cómo afrontar un desafío deportivo relevante.

Reconozco que mientras conversábamos por teléfono durante la entrevista, en algunos momentos tuve la sensación de estar hablando con alguien más mayor que con una ‘teenager’ de 17 años prácticamente recién estrenados (los cumplió el pasado 7 de marzo). Nina muestra una madurez realmente singular o, cuando menos, ofrece una imagen de chica que ha tomado buena nota de las lecciones escuchadas y de las experiencias vividas.

La gestión del éxito, como la del fracaso, no es fácil

Siempre he creído que la humildad es una de las principales virtudes que puede tener cualquier persona y, por los ejemplos que he ido viendo a lo largo de mi vida, me consta que ésta debe resultar muy difícil de mantener cuando se cosechan muchos éxitos. Como dice, irónicamente, un amigo : “qué difícil es ser humilde cuando se es el mejor”.

Y es que, ciertamente, la gestión del éxito no es fácil. Como tampoco lo es la del fracaso.

SENTARNOS CON NOSOTROS MISMOS

Todos los que competimos estamos acostumbrados (o debiéramos) a movernos entre ambas cuestiones (la gestión del éxito y la del fracaso). La gran mayoría de los que participamos en cualquier torneo sabemos (o debiéramos) que sólo uno será el ganador y la mayoría asumimos que tomamos parte en la competición fijándonos como objetivo alcanzar una determinada plaza en la clasificación general acorde con nuestra pericia, nivel de práctica, de forma física, de estado anímico, del material que utilizamos, y de las condiciones meteorológicas y de mar que tendremos.

Muy a menudo, la gran mayoría de regatistas de nuestra clase y de todas las clases, no nos sentamos, antes de un desafío deportivo relevante, ‘con nosotros mismos’. Y, muy a menudo también, nos plantamos en la competición, como muchos se plantan en la línea de salida: con el tiempo justo para un par de borditos, echarle un vistazo a la línea de salida y poco más. Y, luego, así van las cosas: Si la acierto, la adivino… aunque lo más habitual es pasar la primera boya lejos del pelotón de cabeza.

Puede haber patrones a quienes el resultado obtenido les resulte indiferente pero, mucho me temo, que son más los que concluyen la competición alicaídos porque la clasificación obtenida no responde a sus expectativas iniciales, que los que se marchan satisfechos con aquello de ‘lo importante es participar’.

Es importante ser muy realista a la hora de fijarnos las metas que nos proponemos alcanzar en una competición

En vísperas del Campeonato de Cataluña que se celebra este fin de semana (del sábado, 29 de abril, al lunes, 1 de mayo), animo a todos los que tengan previsto participar a hacer ese ejercicio de sentarse con ellos mismos para evaluar durante unos minutos qué clasificación esperan obtener.

Es importante y resulta especialmente saludable, desde el punto de vista mental y anímico, ser muy realista a la hora de determinar las expectativas. Como sucede en la salida, hay que intentar considerar todas las variables, para cruzarla en el mismo instante en que suena el bocinazo, es decir, conviene analizar todas nuestras virtudes y carencias, así como las de nuestra embarcación para compararlas con las de los principales rivales que vamos a encontrarnos para darnos una horquilla lo más estrecha posible de cuál va a ser nuestra clasificación previsible.

Y otra consideración importante: darle poco margen al factor suerte. Ésta, como sucede a menudo, acostumbra a sonreír con mayor frecuencia a los que la saben encontrar (como las roladas o las rachas), esto es a los que van por delante.

FIJARNOS UNA META REALISTA

Esa práctica de fijarnos una meta objetivo debe ser, por tanto, lo más realista posible. Si nos pasamos de optimistas, estamos comprando boletos para que la competición concluya con frustración. Por eso, mejor si los vaticinios están levemente tintados por alguna referencia a la adversidad, aunque, tampoco en ese caso, conviene excederse.

Los objetivos que nos planteemos, mejor guardárnoslos para nosotros mismos

Nina Esteba asegura en la entrevista, al hablar de sus previsiones para este inminente campeonato de Cataluña, que “seguramente estaré en la primera mitad de la flota”. Estoy prácticamente convencido de que en esa respuesta ha optado por ser ‘políticamente correcta’. Y me parece bien. Este tipo de objetivos es mejor guardárselos para uno mismo. Pero estoy prácticamente convencido de que Nina confía en estar, cuando menos, en el primer tercio de la flota.

REGULARIDAD VERSUS RIESGO

Por otro lado, una de las características más destacables de las clasificaciones de las regatas de patines a vela es la irregularidad que, habitualmente, reflejan numerosos patinistas.

En este sentido, recuerdo las declaraciones del ganador de la última Liga Andaluza de Patines a Vela, Rafael Ruíz (Chiri) que, al ser preguntado sobre el método que había seguido para vencer en la edición de este año, por supuesto se refirió a navegar bien y regatear mejor, pero por supuesto también aludió a saber medir el riesgo, asegurando que “la clave para ganar una Liga es no fallar mucho”. Suscribo completamente su afirmación. Especialmente, porque siempre he creído que un campeonato lo gana, no el mejor patrón, sino el que menos se equivoca.

Un campeonato no lo gana el mejor patrón, ni el más rápido, sino el que menos se equivoca

Con ello quiero decir que en competiciones de cuatro pruebas como va a ser este campeonato de Cataluña, debe mesurarse mucho el factor riesgo porque, aunque si se celebran las cuatro pruebas, será posible hacer un descarte, los que más arriesgan son los que más opciones tienen de caerse, no ya del podio, sino incluso del top-10.

Y, si no que se lo pregunten a Quim Esteba que, aunque es un patrón que apenas acostumbra a hacer OCS, en la última Copa Catalana (en la que no hubo opción de descarte), se cayó del cajón más alto en la última prueba por salir antes de tiempo.

MENOS TRASCENDENCIA Y MÁS POSITIVISMO

También creo que es importante mesurar el grado de trascendencia del desafío deportivo que nos proponemos acometer. Siempre me llamó al atención la recomendación que hacía Pep Guardiola a los jugadores del F.C. Barcelona ante los partidos más significativos: “salid a jugar y disfrutad”.

Hay campeonísimos que parecen llevar el cuchillo en la boca y éste les ejerce más de espada de Damocles que de arma defensiva

A veces, veo a campeonísimos a los que ese espíritu lúdico que recomendaba Guardiola a sus futbolistas les cae tan lejos que ni lo divisan y sus rostros, antes de la regata y a pocos minutos del inicio del proceso de salida, son verdaderos ‘poemas’. Les pesa tanto la presión, se han ‘impuesto’ con tanto ímpetu el triunfo sí o sí, que ‘el cuchillo que llevan en la boca’ más ejerce de espada de Damocles que de arma defensiva.

En cambio, entre otros campeonísimos, se les aprecia una actitud más distendida. Son cracks acostumbrados a convivir con la presión, a mesurar, como decía, el grado de trascendencia real de reto que han decidido afrontar. Son patrones que, como decía Guardiola, salen a la regata a disfrutar. Y ese ánimo les permite acometer el desafío con un grado mesurado de trascendencia y un mayor índice de positivismo. Y esa predisposición mental incrementa la tranquilidad de su espíritu y su potencial de éxito.

Y para concluir ya, suscribo lo dicho por Nina Esteba en la entrevista: “lo importante en la competición es ir poco a poco, regata a regata y no obsesionarte con los ránking ni los podios”, así como que deben recordarse los errores “para no volver a cometerlos, e ir avanzando a través de pequeñas metas cortas, pues si no dejas de andar, se puede llegar muy lejos. El camino debe ser el de la búsqueda permanente de la mejoría”. ¡Olé Nina! Y eso lo dice una ‘filósofa’ de apenas 17 años. Tomemos nota.

Nos vemos en Sant Pol de Mar el sábado.

¡Buena proa!

 

 


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