Patin a Vela

El objetivo prioritario es llegar todos

Recomendaciones para travesías náuticas con barcos de vela ligera

La prevención es la mejor aliada en las expediciones, aunque éstas sean de un solo día

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Antes de la travesía cada navegante debe revisar con detenimiento el estado de su embarcación y aparejo.

(5-10-2022). Una travesía náutica amateur en una embarcación de vela ligera, esto es, sin los recursos que acostumbran a haber en las regatas, no es una competición. Lo prioritario no es quien llega primero, sino llegar todos. Y ese principio debe ser respetado por todos los integrantes, sean cuales sean las condiciones de viento y de mar, así como de nivel de destreza como navegante de cada expedicionario.

A continuación, se especifican una serie de aspectos clave que conviene que tengan muy presentes aquellos que organizan o toman parte en travesías náuticas amateurs con embarcaciones de vela ligera, aunque sólo sean de un día de duración. No en vano, las travesías de una sola jornada, a veces, son tomadas como iniciativas de poca relevancia, pero su desarrollo en el mar propicia que sus organizadores y participantes deban tomar en consideración cuestiones de prevención y equipamiento tan necesarias y determinantes como en aquellas expediciones de más días de duración.

INFORMACIÓN PREVIA Hay que informarse antes de salir de las condiciones de mar y viento previstas, tanto antes del día de la travesía, como el mismo día y antes de cada tramo que contemple la travesía. Existen numerosas apps que ofrecen datos zonales de viento y mar por horas.

REVISAR MATERIAL Antes de la travesía cada navegante debe revisar con detenimiento el estado de su embarcación y aparejo (mástil, obenques, vela, escota, grilletes, maniobra, tapones de aireación del casco…) para no llevarse sorpresas indeseadas que puedan perjudicar, no solo al navegante que las sufra, sino también al resto de componentes de la travesía. Esa revisión conviene no hacerla a última hora.

KIT DE SUPERVIVIENCIA Es conveniente llevar un ‘kit de supervivencia’ en una bolsa de probada impermeabilidad que incluya: teléfono, cantimplora, gorro/a, chubasquero, abre-grilletes, navaja, un par de grilletes, un par de mosquetones, linterna, un cabo o varios). En verano, para evitar quemaduras por el efecto solar, se recomienda navegar con camiseta de elastómero de manga larga y mallas largas, mientras que, a partir de octubre y hasta finales de mayo (según zona geográfica), es recomendable el uso de neopreno. No conviene navegar descalzo y sin guantes y siempre debe llevarse puesto el chaleco salvavidas.

LÍDER DE EXPEDICIÓN  Toda travesía debe contar con la figura de un líder que puede ser designado o designada por los integrantes de la expedición. Las directrices del líder deberán ser respetadas por todos los expedicionarios. Las embarcaciones de la travesía deberán mantener siempre el contacto visual de la embarcación del líder por si éste estima algún cambio organizativo.

REUNIÓN PREVIA Antes de emprender la travesía debe realizarse una reunión de todos los participantes en la que se informe, no solo del punto de destino, sino también de los posibles puntos de parada por si las condiciones empeoran. También se informará del orden conveniente en el que deben distribuirse los expedicionarios dentro de la flota.

NAVEGACIÓN EN CONSERVA Conviene subrayar a todos los integrantes de la travesía de la necesidad de navegar en conserva (en grupo) de modo que todos los integrantes de la travesía estén siempre en contacto visual. Si uno aprecia que se está distanciando demasiado de los que precede, conviene que aminore o interrumpa su marcha para esperarlos. Son recomendables los controles de seguridad visual individuales o por grupos entre los expedicionarios. Impera el principio de que cada uno vela por otro y otro vela por él.

FLOTA POR NIVELES Deben distribuirse los navegantes de la flota por niveles. Los de mayor nivel deberán repartirse las posiciones de cabeza y de cola en la flota. Los integrantes de menor nivel deben ir en medio de la flota, nunca a la cola.

ASUNCIÓN DE LIMITACIONES PROPIAS Cada navegante debe asumir su propio y real nivel de destreza y sus limitaciones del tipo que sean. Sobrestimarse puede ser perjudicial para él mismo y, consecuentemente, para el resto del grupo. A veces, conviene dar un paso atrás si uno duda de su nivel. Al menos en el mar, no son recomendables las actitudes ‘gallardas’.

APLAZAR O SUSPENDER En el caso de condiciones de mar y viento fuertes, conviene analizar detenidamente la conveniencia de realizar o no la travesía o un tramo de ésta.

DEJAR BARCOS EN TIERRA Si las condiciones son muy duras conviene reunir a toda la flota para evaluar la conveniencia de que algún expedicionario deje su embarcación en tierra. Si se da este caso, el navegante que deja su embarcación en tierra, es conveniente que se embarque con otro de los de más nivel de la flota. De este modo, dicha embarcación podrá actuar de ‘barco salvavidas’ pues uno de los dos navegantes podrá actuar de ayuda en caso de que otro expedicionario sufra un vuelco o tenga algún otro problema que requiera socorro.

LÍDER, COMO PUNTO REFERENCIAL  El líder deberá decidir si es necesaria una parada en la travesía o etapa de la misma en virtud de si las condiciones meteorológicas o del mar se tornan adversas.


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