Patin a Vela

El pasado fin de semana conquistó, por cuarta vez, el Trofeo Furest

José María Ferrer, el ‘androide’ más adicto al patín a vela

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CONTRA VIENTO Y MAREA. Como les sucede a muchos patinistas, José María Ferrer es más conocido en la clase por el nombre de su patín (‘Androide’) que por el suyo propio. A este regatista del Club Nautic Tamariu, le gusta navegar con vientos fuertes (muy fuertes) y no se arredra ante el frío ni las condiciones meteorológicas adversas. De ahí su ‘sobrenombre’ y de ahí que, con los años, haya devenido el ‘androide’ mas devoto del patín a vela. En la foto le vemos pocos minutos después de conquistar la copa de ganador del 59º Trofeo Furest.

(22-8-2019). José María Ferrer conquistó el pasado fin de semana su cuarto Trofeo Furest. El patrón del ‘Androide’ relativiza la trascendencia de dicha victoria asegurando que “yo disfruto cada regata que hago; no me suscitan ninguna presión los históricos”.

José María Ferrer (Barcelona, 1951) se inició con el patín a vela a los 40 años. Lo hizo tras regresar de una estancia de unos doce años en Mexico. A su llegada, según dice, “tenía muy claro que de las primeras cosas que haría al regresar sería comprarme un patín”. Y es que el patín a vela ya le había cautivado antes de su larga estancia en Mexico a raíz de leer el libro de Guido Depoorter que le había regalado una hermana suya y que provocó que se comprara un primer patín “tan hecho polvo que apenas duró tres navegadas”.

LA TRIPLE INCIDENCIA DE MASNOU

Tras aquel primer y efímero patín y regresado de Mexico le compró un patín a una patinista de Masnou llamada Mercè Roca quien, según explica Ferrer, “me vendió el patín como si necesitara quitárselo de encima después de haber pasado un susto con él”.
Con aquel patín “con palo de madera pero que estaba prácticamente nuevo”, José María Ferrer empezó a navegar en su club de por aquel entonces que era el de Cabrera de Mar.

Lo de las regatas vendría tiempo después cuando, en una visita al Salón Náutico, Mariano Sancho le animó a participar en las regatas que organizaban en el Club Nautic El Masnou. “Al principio no le vi demasiada gracia, pero cuando empecé a dejar de quedar último y a mejorar de nivel, me fui animando y me entró la ‘fiebre’ de las regatas”.

EL ORIGEN DE ‘ANDROIDE’

Fue también en Masnou donde le ‘bautizaron’ con su ‘nombre de guerra’. Fue una mañana de mucho viento, mucho frío, mala mar… según evoca Ferrer. “Me cambié para salir a navegar y cuando me dirigía hacia el varadero para montar el patín vi que el resto de patinistas estaban todos en la terraza con muy pocas ganas de salir. Les animé pero se escudaron con que hacía muy mal tiempo. Yo les dije que no había para tanto. Entonces el psiquiatra Roger Mercader dijo: ‘caramba! Este tío no tiene frío, ni miedo. Parece un androide!’ Todos estallaron en risas y en aquel momento decidí que aquel podía ser el nombre de mi patín”.
José María Ferrer ha patroneado unos 25 ‘Androide’, “a razón de un ‘Androide’ por año”, según precisa el veterano regatista.

“NO ME GUSTA HACER DE ‘CONEJILLO DE INDIAS’”

Este 2019, sin embargo, no ha habido nuevo barco porque, según reconoce, “con los movimientos que está habiendo con los fabricantes, prefiero esperar a ver cómo evoluciona cada uno de los principales constructores”. Ferrer no es partidario de hacer de ‘conejillo de indias’ y prefiere ver “cómo progresan las nuevas opciones que ofrece el mercado. No me gusta comprar barcos hechos deprisa, ni que sean los primeros de una primera serie, pues las siguientes seguro que salen mejor”.

En la actualidad navega con un patín del astillero BarCu que rige Alfonso Clavero. Es del pasado 2018. La vela que emplea es una Climent y el mástil, un AG Plus duro.

Dice sentirse satisfecho del citado material y parece que su eficacia está avalada por resultados como los del pasado fin de semana en el que ganó el Trofeo Furest por cuarta vez. El patrón del ‘Androide’ relativiza ese cuarto triunfo: “lo divertido es navegar. Yo disfruto cada regata. No me generan ninguna presión los históricos”.

Preguntado sobre si la victoria de este año ha tenido algo distinto de las que logró en los años 2000, 2009 y 2012, afirma que “no vi demasiada diferencia. Cuando las cosas salen bien, salen bien y no hay más misterio”.

Tampoco se reconoce haber estado “especialmente ‘inspirado’”. Según precisa, “lo que me salió mejor este año fue evitar los extremos. Por tierra, el viento caía y mar adentro, soplaba más pero la proa no era tan buena”.

De todos modos, el regatista del Club Nàutic Tamariu reconoce la valía de su principal rival en esta edición del Trofeo Furest 2019: “Pau Gratacós es un gran navegante. Parece que haya nacido sobre el patín. Aunque el primer día cuando volcó a una eslora de la llegada, yo ya había entrado, al día siguiente me ganó con holgura”.

CLUBES CON RECURSOS AJUSTADOS

El último Trofeo Furest evidenció cierta precariedad de recursos en cuanto a los medios empleados en el mar por la organización. José María Ferrer constata esa precariedad de recursos pero considera que “si se aplicaran los reglamentos al pie de la letra en las regatas que se hacen, seguramente no se podría hacer ninguna regata pues son tan estrictos que se han convertido en un sinsentido”. Tras ello añade que “aunque, ciertamente, hacer un trofeo con un barco del comité y una lancha balizadora que hacía agua y encima debía actuar como salvamento evidencie una carencia de medios, ello se debe a que tampoco los clubes nadan en la abundancia… Pero eso es lo que hay”.

CLUBES PERSEGUIDOS

José María Ferrer tampoco se muerde la lengua al opinar sobre situaciones como la desaparición del club en el cual empezó a navegar en patín a vela, es decir, el Club Náutico Cabrera de Mar: “se sabe que la Ley de Costas es estatal pero llama la atención que las actuaciones se estén concentrando sólo en Cataluña. A pesar de que ni el ayuntamiento ni la Generalitat hicieron apenas nada por salvar el Náutico de Cabrera, en otras zonas de España no se ha producido, ni se está produciendo, esta especie de persecución política. Y lo peor es que hay más clubes con la cuerda al cuello”.

El patrón del ‘Androide’ no estará en la próxima edición de la Adipav Intl Cup que se celebrará en Düsseldorf, del 30 de agosto al primero del próximo septiembre. Aduce motivos de trabajo y que “el lago donde se realizará es tan pequeño que no creo que quepa un campo de regatas normal”. Y eso que no le arredran los campeonatos en el extranjero. En el año 2007 conquistó el Campeonato de Bélgica de patín a vela senior y el pasado 2018 estuvo en la Copa de Europa, celebrada en Bélgica, que ganó Oriol Mahiques.

SOBRE EL MONUMENTO AL PATÍN

Este navegante, gerente de una empresa de compra y venta de maquinaria, que dice no tener más manías con el barco “que la de evitar llevar cabos de la maniobra demasiado largos”, reconoce no sentir “ninguna devoción” ante el proyecto de reinstauración del monumento al patín a vela. Añade que la iniciativa “no me parece que vaya a generar ningún plus promocional a nuestra embarcación” y considera que “existen prioridades más necesarias para la clase”.
De todos modos, concluye que “no me voy a oponer al proyecto aunque reconozco que no me emociona demasiado”.

El patrón del ‘Androide’ entrena una media de dos a tres dias a la semana. Dos días navega en el BISC del Forum y cada quince días (“de modo flexible”) participa en la regata dominical que organiza el Club Natación Badalona. Según comenta, cada una de esas regatas dominicales en Badalona “casi cuentan por tres, pues además de la prueba convencional, tienes el tramo de ida desde el Forum a Badalona y el de regreso, cada uno de los cuales puede durar, según el viento, de 40 a 60 minutos. Y navegar fuera de regata también sirve para entrenar y aprender; sirve mucho”.

Preguntado sobre sus aspiraciones ante el Campeonato de España 2019 que se celebrará en el Club Pati Vela Barcelona del 1 al 3 de noviembre próximo se muestra prudente en sus expectativas: “hay varios patrones muy consistentes que navegan muy bien y son muy versátiles”. Ferrer confiesa que “yo ando bien a partir de 14 nudos y mi viento preferido son los 16-17 nudos. Por debajo de los 10 nudos, peso demasiado”.

CLASE MUY TRANSVERSAL

Con 68 años cumplidos el pasado mes de junio, Ferrer no se muestra partidario de que se promocione una nueva categoría de veteranos. “La clase patín es fantástica porque permite estar en el candelero aunque se sea un patrón de cierta edad. Pero sumar una nueva categoría a la que ya existe de ‘veteranos’ sería fragmentar más la flota y, al final, cuando estamos en regata, todos competimos contra todos, tengas la edad que tengas. Eso dice mucho en favor del patín porque lo convierte en un barco muy transversal; tanto que, prácticamente, no tiene parangón en ninguna otra clase”.


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