Patin a Vela

Campeón de España 2022 de patín a vela sénior

Peco Mulet: “me siento cero presionado ante el Campeonato de Cataluña”

“Voy a postularme como Secretario General del patín a vela junior”

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SU CAMPEONATO DE ESPAÑA PREFERIDO De los dos campeonatos de España que ha ganado en patín a vela sénior, Peco Mulet, tras decir previamente que "no sabría cuál escoger", ha acabado señalando el de este 2022.

(25-5-2022). Tras vencer en el Campeonato de España de este año, así como en el Trofeu Tamariu, Peco Mulet se perfila como el gran favorito ante el Campeonato de Cataluña 2022 que se celebrará a principios de junio. El patrón del ‘Es Ginebró’ asegura que se siente “cero presionado” ante dicho desafío.

Peco Mulet pasó por el Optimist durante su infancia, formando parte de la reconocida flota balear.

José Francisco Mulet, más conocido por el nombre que le puso su hermana, Peco Mulet es, por ahora, el patrón más laureado de patín a vela sénior de este 2022. Campeón de España, por segunda vez y vencedor del selectivo Trofeu Tamariu de este año, el patrón del ‘Es Ginebró’ acumula títulos con discreción, pese a la relevancia de los mismos: dos títulos de campeón de Cataluña de primera (2014 y 2015) más el que le valió el pase a la categoría reina ganado en 2008; dos títulos de campeón de España (2010 y este 2022); campeón de la Copa de a Europa en 2017 y, todo ello, acompañado de diversas plazas de podio en dichas competiciones cuando, según reconoce, “me faltó aquel plus de suerte que en los trofeos más competitivos te ayuda a ganar”.

Pero ese currículum no es fruto del azar. Mulet se inició en las regatas de muy pequeño. Nacido en Palma de Mallorca el 2 de julio de 1973, su primera regata la hizo a los 6 años en un ‘pampero’, un pequeño crucero, de unos seis metros de eslora, de su padre.

Luego, la primera regata como patrón la corrió en un Optimist de madera a los siete. Su infancia deportiva estuvo muy vinculada a aquella embarcación iniciática. Llegó a situarse en el top-10 de la reconocida flota balear y, posteriormente, a los 15 años, debutó en 420, donde en su primera Copa de España, en las navidades de 1988, conquistó el segundo puesto junto a su proel, David Urrea, por detrás de Luis Martínez Doreste.

En 420 sería dos veces subcampeón de España junior y, en 1991, lograría clasificarse el onceavo en el Campeonato del Mundo.

“AHORA, TOCA LA UNIVERSIDAD”

Tras ese título, llegarían sus estudios de arquitectura. Y su padre se lo dijo muy claro: “ahora debes concentrarte en la universidad”. Peco Mulet asumió la directriz paterna, descartó juveniles sueños olímpicos en la clase 470 y se marchó a Barcelona a hacer la carrera universitaria.

Sin embargo, el mar y las regatas le tiraban mucho y durante aquellos años de universitario siguió navegando, aunque lo hizo en crucero y llegó a tomar parte en la Copa del Rey, el Trofeo Conde de Godó…

Tras culminar la carrera y una estancia de tres años en Londres, entró en el reconocido estudio de arquitectura B720 de Barcelona. Allí coincidiría con el patinista Jordi Cunill, también arquitecto. Viendo que la vela era el denominador común entre ambos y que Mulet deseaba volver a navegar y a hacer regatas, Cunill le animó a probar el patín a vela. El balear reconoce que, “por aquel entonces, apenas sabía lo que era. En Mallorca no había”.

“SAL, QUE AHORA TE COJO”

Peco Mulet se embarcó por primera vez en un patín a vela en Badalona. Lo hizo con un barco de la escuela de la entidad. Tras unas primeras indicaciones en tierra sobre aparejo y maniobra, Cunill le dijo a Mulet que saliera, que “ahora te cojo”.

Soplaban unos 4 nudos y Mulet salió. Al final, Cunill tuvo que pedirle a Mulet que amollara y le esperase. Seguro que Cunill debió pensar algo como que “ese novato de Mallorca, con un pote, corre que se las pela”.

Aquellas primeras salidas en Badalona animarían a Mulet a seguir con el patín. Y de la mano de Cunill, participaría en 2006 en la Copa de España en Valencia donde le dejarían un patín antigualla de madera y con palo también de madera que se le desvencijó en la segunda jornada, tras rompérsele las bancadas.

En 2007 llegaría su segunda Copa de España, en el embalse de Los Arroyos de El Escorial (Madrid). En esta ocasión, nuevamente con Jordi Cunill, acudió con el patín que le había comprado a su introductor en la clase. Allí hizo un sexto de la general, pese a ser todavía un patrón de segunda categoría.

A PRIMERA, CON SEIS PRIMEROS

2008 sería el año de su ‘consagracion’ como patinista. Acudió al campeonato de Cataluña que se disputaba en Sitges y fue el vencedor de segunda con seis primeros, que le dieron el ‘pasaporte’ a primera para el año siguiente (2009).

Tras aquel éxito, Mulet ha ido combinando su intenso trabajo en el estudio de arquitectura B720 y su dedicación a la familia con las regatas en patín. Durante los últimos años se ha prodigado en las competiciones menos de que le gustaría pero cuando lo ha hecho, año tras año, ha ido ganándose plaza en todas las encuestas entre los ‘favoritos al triunfo’ de las principales regatas.

Tras ganar el Campeonato de España el pasado abril en Formentera y luego el Trofeu Tamariu 2022, ¿te sientes especialmente presionado ante el Campeonato de Cataluña de este año que se disputará de principios de junio?

No, nada, cero. Pienso que no tengo por qué creer que tengo más opciones por haber ganado esas dos regatas. A veces tienes suerte y obtiene el plus que te hace ganar.

¿Destacarías especialmente a algún rival ante dicho campeonato?

A los habituales: a Julián Vinué, a Jordi Aránega; ambos estuvieron en el podio del Campeonato de España y seguro que lo harán bien. De Badalona, a Pere Crespo y a Albert Batlleriá. También a Pau Gratacós y a Quim Esteba y a Adrià Gabarró y a Oriol Castellá y a  Oriol Mahiques, si participa…

De los dos Campeonatos de España que has ganado ¿tienes alguno preferido?

En principio, no puedo decantarme por ninguno. El de 2010 lo gané en mi segundo año como primera y aquello me hizo constatar que podía estar delante. El propio Carles Crespo me dijo, tras ganarlo, que había hecho “una cosa extraordinaria”.

De todos modos, si debiera escoger, quizás escogería el segundo porque he sido más consciente que en el primero de la dificultad que entraña ganar un campeonato de España. Ahora sé que en el primero no fui realmente consciente de lo que había logrado. En regata, sobre todo si hace viento, el patín, por más que hayas navegado en otras clases, no es aquello de ‘llegar y besar el santo’. En esta clase hay gente de mucho nivel, que navega muy bien, y todo el mundo lo quiere ganar porque es la regata más importante de la clase y la que tiene mayor competitividad.

Peco Mulet con los trofeos conquistados como Campeón de España 2022 en Formentera, junto a esposa, María, y sus dos hijos Bernat, a la izquierda, y Mateu, a la derecha.

¿Qué manías tienes como patinista?

Pocas, muy pocas, pero sí obsesiones. Yo navego sin lanitas en los obenques y mi obsesión son las lanitas de la vela. Me viene de pequeño, de cuando mi padre me dejaba el timón de su barco y me decía “estate atento a las lanitas; fíjate si portan bien”. Como por aquel entonces, yo sigo mirando obsesivamente las lanitas de mi vela para ver si realmente llevo el rumbo adecuado y si logro mantener la máxima velocidad.

¿En que rumbos te desenvuelves mejor?

No sé si me desenvuelvo mejor, pero donde tengo más velocidad es en los largos. En las ceñidas, con 7-8 nudos, pienso que corro como los demás, pero si sube a doce-catorce nudos, entonces en ceñida también soy muy veloz.

¿Te sientes más de ventolina o de ventarrón?

Cuando navegaba en 420 era más de ventarrón. Ahora, con el patín, como tengo poca fuerza y peso poco, no soy de mucho-mucho viento. Hasta catorce nudos voy bien y soy rápido. En cambio, con 4 o 5 nudos no gano a nadie en ceñida.

Navegas con un patín híbrido. ¿Los híbridos van mejor que los de madera?

Lo dudo. Desde hace ocho años, navego con un Barboleto híbrido que me compré principalmente por cuestiones estéticas. Me gustó mucho la regala de aquella embarcación. Ahora parece que los de fibra funcionen mejor porque bastante gente que va delante lleva uno. De todos modos, también hay gente que va muy bien con patines de madera. La verdad es que no quiero entrar en polémicas al respecto, aunque no comparto la idea de que el patín híbrido ‘desvirtúa’ a la clase.

¿Eres fiel a las marcas de vela?

No, para nada. Empecé con una Quantum; después, llevé una Depoorter; más adelante, una North Sails; y ahora tengo dos Climent, una standard y otra plana para viento. Creo que todas las velas son muy parecidas. De todos modos, en mi caso, debo reconocer que en el Campeonato de España de Formentera, el primer día navegué con la Climent de viento y el segundo y tercer día con la standard.

¿Y en cuanto al mástil?

Debido a mi poco peso, estuve navegando durante bastante tiempo con un Zafir porque era un palo algo blando que me ayudaba los días de viento fuerte. Ahora, sin embargo, navego con un AG Plus que, después de varias contradicciones entre patrones que lo han examinado, hemos llegado a la conclusión de que es la versión blanda.

Tu hijo Mateu acaba de iniciarse en patín a vela junior el el Club Patí Vela Barcelona. ¿Contento?

Por supuesto. Antes de eso, cuando tenía seis o siete años, le animé a que se iniciara con el Optimist pero él no quiso. Y cuando ya había perdido la esperanza de que navegara, me dijo que quería navegar en patín a vela junior porque un amigo suyo (Mauro, hijo del patinista Andrés Oliva) se lo había propuesto. Estoy contento porque veo que le gusta.

Tu navegas desde siempre como regatista del Club Natación Badalona. ¿Qué opinas del proyecto del Club Patí Vela Barcelona donde está aprendiendo tu hijo?

Acudimos al CPVB porque en Badalona no hay actividad de patín a vela junior. La energía de su motor, Rafael Figuerola, impulsando su proyecto nacido de cero y que, con su equipo, están demostrando ser muy transversal merece mi apoyo al cien por cien. Es fantástico. Sin duda, Figuerola está haciendo un gran trabajo, tanto con los sénior como especialmente con los junior.

Ahora que te estás introduciendo en el patín junior a raíz de tu hijo Mateu, igual te animabas a vincularte de un modo más trascendente con esa clase…

Confieso que, tanto desde la Adipav como desde la Federación Catalana de Vela, me han pedido que me ‘postule’ para secretario general de la clase y, probablemente voy a aceptar el reto. Creo que es bueno que los patinistas sénior aportemos cosas al junior. Creo que debemos cuidar a esta clase, porque es nuestra cantera, y que debemos dinamizarla y ayudar a refortalecer su comunidad de navegantes. En principio, está previsto que el fin de semana del 18 y 19 de junio, que habrá un clinic de juniors en el Club Marítim Cubelles, se aborde el tema.

Y de los juniors, pasemos ahora a los patinistas de segunda categoría. ¿Qué consejo les darías?

Lo principal que les diría es que salgan a navegar. Que salgan a disfrutar y a aprender. Que se olviden de las guerras de material, que no se obsesionen con los resultados porque lo prioritario es aprender. Los resultados ya llegaran, si llegan; y si no llegan, tampoco pasa nada si han disfrutado.


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