Patin a Vela

Albert Alonso de Medina Gallart, primer comodoro del Club Marítimo Torredembarra

“Es una incoherencia brutal que pongan clubes como el nuestro en la picota”

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'GUARDIÁN' DEL PRIMER GALLARDETE. Albert Alonso de Medina Gallart ha explicado que, cuando se cerró el primer Club Maritim Torredembarra para ir a las nuevas instalaciones, él se ocupó se 'salvar' el gallardete de la entidad. Dicho gallardete se encuentra hoy en el vestíbulo del Club Maritimo Torredembarra. Según reza la placa del cuadro donde está expuesto, éste es de agosto de 1968, es decir, de un año antes de la constitución oficial de la entidad.

(1-8-2019). Albert Alonso de Medina Gallart es una de las principales voces históricas del Club Marítimo Torredembarra que el próximo sábado conmemorará el 50 aniversario de su fundación oficial. Su dilatada y destacada vinculación con la entidad refuerza la autoridad moral de su crítica ante la situación que vive hoy el club: “es una incoherencia brutal que pongan clubes como el nuestro en la picota”.

Albert Alonso de Medina Gallart (Barcelona, 1932) es uno de los ‘pesos pesados’ del Club Maritim Torredembarra. Lo es por edad, en diciembre cumplirá 87 años, pero, sobre todo, por su dilatada vinculación con la entidad y muy especialmente por su decisiva participación y responsabilidad en algunos de los momentos más cruciales de este club que el próximo sábado festejará con todos los honores su medio siglo de historia.

De éstos 50 años, Alonso de Medina estuvo vinculado durante más de veinte años a la junta directiva de la entidad. Forma parte del ya reducido grupo de supervivientes de la junta gestora y de asistentes a la asamblea constitutiva del club. Su nombre figura junto al de otros ilustres prohombres de la entidad como Rafel Hernandez Segarra, Esteve Huguet Montserrat, Joan Morros Montserrat, Josep Lluís Navarro Majo y Octavi Sole Rovira.

OBJETIVO: CONVENCER AL PRIMER PRESIDENTE

De la documentación recopilada para el libro editado con motivo del aniversario se desprende que Albert Alonso de Medina fue quien, junto con Rafael Hernández, fueron designados para instar al reconocido doctor Pere Más Oliver a que asumiera el cargo de primer presidente del club.

JUNTA DIRECTIVA FUNDACIONAL. Albert Alonso de Medina es uno de los pocos supervivientes de la junta fundacional del Club Maritim Torredembarra. Lo atestigua la presencia de su nombre en la placa conmemorativa. Asimismo, ha sido uno de los integrantes de la entidad que ha estado más años en la junta directiva. Entre sus cargos de comodoro y presidente llegó a formar parte del equipo directivo hasta 22 años de los 50 que este conmemora la entidad.

Posteriormente, también con Rafael Hernández, participarían activamente en la comisión que definió el diseño del gallardete del Club Marítimo Torredembarra. Según evoca, “como el club era de Torredembarra y catalán, decidimos que debía figurar el escudo de la localidad y las cuatro barras del escudo de Catalunya. Lo del negro fue idea de Rafael Hernández porque siempre se sintió atraído por el mundo de los piratas. Y con todos esos elementos su hermano, Fernando Hernández, diseño el gallardete que, en principio, creímos que nos lo tumbarían por lo de las cuatro barras… Pero, curiosamente, coló. Debió pasarles desapercibido”.

GANADOR DE LA PRIMERA REGATA A VELA LOCAL

Alonso de Medina fue el ganador, con su snipe y haciendo tripulación con su ‘inseparable’ Rafael Hernández, de la primera regata de vela disputada en Torredembarra. Fue el Trofeo Xaloquell, en reconocimiento al nombre del bar donde los fundadores de la entidad (Alonso de Medina, entre ellos) se reunían para ver cómo podían crear aquel club que consideraban necesario para la localidad. Fue una regata en la que participaron patines, 420, 505, Vaurien y Snipes. Su victoria fue por tiempos compensados, dada la diversidad de clases participantes y se llevaron la copa que había comprado el patrón del 505, un francés que creyó que por ser su barco el más grande y veloz arrasaría.

Este enamorado desde siempre del mar y de la navegación a vela, y cuya madre era de Torredembarra, su padre tarraconense y registrador de la propiedad y su abuelo el farmacéutico de Torredembarra, fue el primer comodoro que tuvo el club. Lo fue desde el año anterior a la fundación oficial del club y hasta el año 1976. Ello propició que tuviera una participación decisiva en uno de los premios más emblemáticos de la vela ligera en Tarragona, el Trofeo Yatchman. Éste se disputó en 1972 y 1973 reuniendo a 500 embarcaciones de cinco clases (patín a vela, 420, 470, Moth Europe y Vaurien) que realizaron las pruebas en cinco campos de regatas distintos y que contó con la colaboración del Club Náutico Altafulla.

Fuimos el primer club Náutico de España que obtuvo la distinción de entidad de utilidad pública

En el año 1997 usted asumió la presidencia del club, siendo el quinto presidente de la entidad. ¿Qué recuerdo destacaría de aquel periodo?

Fueron años intensos, de gran proyección y actividad velística, así como de servicio a la localidad. Aquel compendio, junto con la labor desarrollada por Jordi Pagés Martinez, como director de la Escuela de Vela, nos hizo plantearnos la solicitud de que el club fuera declarado entidad de utilidad pública. De hecho, puede decirse que la labor de Pagés, con, entre otras iniciativas, la creación de la vela escolar con los centros docentes de la localidad y la creación de la escuela de vela adaptada para personas con disminuciones físicas y psíquicas, fue el artífice de que durante mi mandato presidencial otorgaran al club aquella catalogación. Fuimos el primer club náutico de España que obtuvo esa distinción concedida por el Consejo de Ministros del 23 de marzo de 2001.

Llama poderosamente la atención que con ese reconocimiento del propio Gobierno central se encuentre el Club en la situación que está.

Efectivamente. Es una incoherencia brutal que pongan clubes como el nuestro en la picota, después de lo que ha aportado (y sigue aportando) a la localidad y a su comarca, y al deporte de la vela. Por su escuela han pasado 30.000 personas y casi puede decirse que todas las personas de la localidad nacidas a finales del siglo XX han pasado por el club y han aprendido a navegar a vela aquí.

La ‘espada’ de la Ley de Costas, sin embargo, ya lleva pendiendo amenazante sobre el club cerca de dos décadas.

Si, los efectos de las directrices de dicha ley ya nos fueron comunicadas hacia el año 2000. Por aquel entonces recibimos una carta instándonos a abandonar las instalaciones actuales y dejar el paraje en las mismas condiciones que estaban antes de que las implantásemos en el año 1985. Recuerdo que a causa de ese comunicado hablé con consellers de la Generalitat sobre el tema y nos dijeron que estuviéramos tranquilos, que les avisásemos si venían a demoler el club…

Llevamos ya cerca de 20 años, que es casi la mitad de los años que tiene el club, viviendo bajo la incertidumbre

Parece que nadie vino a eso…

No, no vinieron. Pero, como usted apuntaba, llevamos ya cerca de 20 años, que es casi la mitad de los años que tiene el club, viviendo bajo la incertidumbre de si lograremos salvar finalmente todos los esfuerzos invertidos en la entidad por varias generaciones. Y eso que durante todo este tiempo no hemos parado de presentar propuestas, recursos, nuevos proyectos…

GRAN VITALIDAD. Albert Alonso de Medina cumplirá el próximo diciembre 87 años. En la imagen superior le vemos ante una foto de las primeras instalaciones del Club Marítimo Torredembarra, en las cuales él ejerció como comodoro. En la actualidad, sigue siendo un hombre muy vital e inasequible al desaliento y preside  la asociación OrçaPop Vela Llatina de Torredembarra.

¿Qué opina de quienes han determinado leyes que arrasan con esfuerzos colectivos como el de ustedes?

Que el mar les queda tan lejos que no entienden este mundo ni en el de la vela ligera, lo que mueve socialmente, los puestos de trabajo que genera, el bien que aporta. Y resulta paradójico que la hayan tomado con clubes náuticos, es decir, con entidades sin ánimo de lucro, y, en cambio la permisividad hacia los chiringuitos campe a sus anchas. Claro que…

(…)

Claro que, què?

Pues que pienso que, a veces, aquí somos un poco ‘timoratos’. Decimos mucho pero no acabamos de hacernos valer. En otras partes del Estado esto no sucede. Ni en Galicia, ni en Andalucia, ni en otras partes existe esta persecución hacia las entidades como la nuestra.

Pese a esta situación, ¿satisfecho de estos 50 años del Club Marítimo Torredembarra?

De muchas cosas, sí. Pero de otras no.

De cuales no?

Reconozco que yo viví la época gloriosa de la vela y los clubes. Estuve 11 años navegando en snipe con el reconocido campeón Antoni Suris Dalmau, en el Club Marítimo Barcelona, me enfrenté al campeonísimo Felix Gancedo. Hice regatas por muchos países y todo ello pagado por aquel club y/o la federación, según la competición. Más tarde, aquí en Torredembarra, vivimos tiempos de gran dinamismo náutico. Sin duda, antes había mucha más actividad náutica. Pero hoy la gente ha cambiado sus hábitos. Hay otros valores. Demasiada tele, demasiado móvil, demasiado internet…


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