RUNNING

Cristian Llorens y David Jiménez nos aportan su opinión

¿Sobrevivirán las carreras virtuales tras el Covid-19?

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Cristian Llorens, director del maratón de Barcelona (a la izquierda), y David Jiménez, periodista y autor de Blogmadito.

(16-12-2020). Muchas careras históricas como Zegama-Aizkorri o maratones ilustres como Chicago y Boston o, en nuestro país, Barcelona, han apostado por versiones virtuales ante el impedimento de desarrollarlas bajo el sistema habitual. Los críticos opinan que se desvirtúa el espíritu de una carrera. Los partidarios, en cambio, dicen que ha llegado llega para quedarse y que supone un efecto llamada para nuevos corredores/as.

Hemos querido tratar algunos puntos clave de esta nueva fiebre con el director del maratón de Barcelona, Cristian Llorens, i el periodista y autor de BlogMaldito (un blog referencial a nivel de carreras en nuestro país), David Jiménez. A continuación se exponen sus reflexiones sobre seis aspectos que hemos querido destacar.

La primera pregunta es obligada y, de hecho, da sentido al título de este artículo.

Cristian Llorens (CLL): “Personalmente, creo que sí. Ya existían las carreras virtuales, pero la pandemia las ha potenciado. Y, por lo tanto, podríamos decir que, para la mayoría, han sido un gran descubrimiento. Se han hecho por necesidad, pero tienen su atractivo y han gustado a un amplio abanico de corredores. Pueden ser un buen complemento a las carreras tradicionales que se hagan en el futuro. No tengo ninguna duda”.

Las carreras virtuales permanecerán porque pueden servir como alternativa y/o apoyo de las carreras presenciales

David Jiménez, BlogMaldito (BM): “La misma pandemia nos ha dejado claro que si ya es difícil hacer vaticinios a corto plazo, no digamos ya a medio y largo. Así que lo que voy a hacer es más invocar a la bola de cristal que a una afirmación con visos de ser trascendente. Sí, creo que han venido para quedarse, o al menos eso es lo que parece, en el sentido de que pueden servir como alternativa y/o apoyo de las carreras presenciales”.

¿Hasta cuándo prevés que estaremos corriendo de forma virtual?

CLL: “Ojalá tuviera la certeza a la respuesta de esta pregunta (y admite que le gustaría tener esa bola de cristal a la que hacía referencia David en la cuestión anterior). Realmente, no lo sé. Pero supongo que la vacuna acelerará todo el proceso de vuelta a la normalidad. Por lo tanto, el segundo semestre del año, tras el verano, ya se podrán realizar eventos de mediana dimensión. Y justo antes del verano, preveo que se puedan llevar a cabo pruebas de un formato más reducido. De esta forma, las carreras convencionales podrían ser una realidad, nuevamente, tras el verano”.

No creo que hasta la primavera o el verano se normalicen las pruebas tanto en montaña como en asfalto

BM: “Pienso en la misma línea que Cristian. No espero que hasta la primavera o el verano se normalicen las pruebas, tanto en montaña como en asfalto. La mayoría de grandes carreras está pasándolo todo a otoño, apostando a que las vacunas supongan una vuelta a la normalidad por aquellas fechas. Eso sí, insisto, es pura especulación porque si algo hemos aprendido de la COVID-19 es que su evolución es una incógnita, ya que está condicionado a muchos factores, ya no solo sanitarios sino también sociales, económicos, políticos…”

¿Cuáles son los pros, los puntos fuertes, que destacarías de las carreras virtuales?

CLL: “La facilidad de poder correr por dónde quieras, cuándo quieras, con quién quieras… no dejan de ser unas grandes ventajas y facilidades que no te las dan las carreras convencionales, que tienen todos los ítems marcados: un día, una hora y un sitio concretos. Permite que cada corredor/a pueda escoger el lugar que más le gusta para poder desarrollar esta actividad, ya sea en plena ciudad, al lado del mar o en la montaña. Esto ayuda a amplificar el abanico de países diferentes que pueden tomar parte en una carrera en cuestión”.

En este sentido, Llorens nos cuenta, por ejemplo, que el maratón virtual de Barcelona (denominado 42/7 Zurich Maratón de Barcelona), celebrado la semana del 8 al 15 de noviembre, acogió a runners de más de 60 países de todo el mundo, con un total de 13.445 inscritos y 7.866 finishers, que completaron la distancia de los 42.195 metros durante el período de una semana. Llorens nos aporta un par de datos más que nos ayudan a entender el nuevo efecto que han generado las competiciones virtuales. Y es que el 45% de los participantes en dicho formato virtual del 42K barcelonés nunca habían participado en un maratón. Y el 19% del total nunca habían completado un ½ maratón. Queda claro, por lo tanto, “que gente que no corría asiduamente ha probado el gusanillo del running gracias a las competiciones virtuales”, apostilla el director de la carrera. Tras esta aclaración y aportación de datos, es el turno de David Jiménez.

BM: “Lo considero un buen placebo para muchos corredores que necesitan alguna motivación extra para calzarse las zapatillas en una época tan negra como la que estamos viviendo y que está afectando física, mental y emocionalmente a mucha gente. También considero que para muchas carreras montadas para financiar y apoyar causas solidarias es una vía de ingresos básica para poder seguir aportando su granito de arena. Y después están, las carreras virtuales que yo denomino concepto KOMpetición, de ir a hacer un circuito y rebajar cronos, que me parecen que dan ese punto justo de pique que todos necesitamos de vez en cuando”.

Las carreras virtuales no son mejores ni perores que las presenciales; solo són diferentes

¿Y cuáles son los factores en contra de este tipo de carreras virtuales?

CLL: “El gran punto en contra es que, realmente, no se pueden comparar con una carrera convencional. No son ni mejores ni peores. Sencillamente son diferentes. Un corredor que pretenda tener las mismas emociones y sensaciones en una carrera virtual que en una convencional, honestamente, creo que se equivoca. No se pueden comparar. Son otro tipo de eventos en los que no se pueden vivir momentos tan intensos como los instantes anteriores a una salida, con la música a tope, con miles de personas a tu lado, con miles de ciudadanos animándote por las calles, por ejemplo, de Barcelona… A nivel de experiencia sentimental no es lo mismo, no existe esta carga sentimental tan grande”.

BM: “Lo dividiría en dos campos. El primero, está claro que no te aporta lo que una carrera con dorsal, con gente a tu alrededor y el ambiente que se vive, las relaciones sociales, la posibilidad de conocer nuevos lugares… El segundo, no sólo circunscrito a las competiciones virtuales ni tampoco exclusivo de las carreras populares al uso, es el filón en este tipo de eventos que han visto algunos para ganar dinero fácil. Pero, bueno, es parte intrínseca de la oferta y la demanda. Y, de hecho, tan lícito es querer ganarse la vida como que a uno no le quieran tomar el pelo con según qué propuestas”.

Cuando se regularice el calendario, ¿convivirán ambos tipos de pruebas?

CLL: “Creo que sí. Como he dicho antes, las carreras virtuales han venido para quedarse. Son un muy buen complemento. No sustituyen a ninguna carrera, sino que ayudan a complementarlo. Se ha demostrado que se pueden compatibilizar carreras convencionales con carreras virtuales”.

Muchos organizadores han visto que es una alternativa viable de acompañamiento a las presenciales

BM: “Lo mismo que os he comentado previamente. Invocando a la ouija, creo que sí. Lógicamente, perderán el protagonismo actual. Pero, tras estos meses de ensayo/error, creo que muchos organizadores han visto que es una alternativa viable de acompañamiento a las presenciales. Sobre todo para corredores lesionados, o para aquellos que se hayan quedado fuera porque se han agotado dorsales…  También pueden ser un plan B si, por algún motivo de última hora, la presencial no es realizable”.

¿Las carreras virtuales han supuesto más una vía de escape temporal para los corredores expertos o bien un efecto llamada para incrementar el número de runners en nuestro país?

CLL: Yo diría que ambas cosas. Lógicamente, han sido una vía de escape para muchos corredores porque, durante la pandemia o incluso durante el confinamiento, no se podía hacer otra cosa. Si querías tener algún tipo de motivación para retarte durante el confinamiento o durante estos meses sin carreras tradicionales, no te quedaba otra. Han sido una gran vía de escape para retarse a uno mismo. Pero, al mismo tiempo, en igual o mayor medida, también han favorecido que gente que nunca se hubiera planteado correr una prueba convencional, se sumara a esta práctica. Se trata, pues, de un buen elemento de cantera de atletas que después se puede sumar también a las carreras convencionales”.

BM: “Creo más en lo primero que en lo segundo. Tal y como comentaba antes, me ha parecido un placebo para un momento concreto, que se puede adaptar a los nuevos tiempos cuando vuelvan las presenciales. Lo del efecto llamada no lo veo tanto por el propio formato como por la necesidad de correr para mantener una vida saludable, tanto a nivel físico como mental.

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