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¿Es positivo que un niño se especialice en un deporte desde una corta edad?

Analizamos el caso de Rudolph Ingram, el nuevo Usain Bolt de 7 años

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(27-2-2019). Cuando un/a niño/a despunta en la participación en un deporte, ¿es adecuado que comience una preparación específica para esa disciplina desde bien pequeño? Responde la doctora Eva Ferrer, después de que el niño de 7 años Rudolph Ingram haya sido etiquetado como el sucesor del velocista Usain Bolt.

Tiene tan sólo 7 años. Se llama Rudolph Ingram y es oriundo de Tampa, en el estado de Florida (Estados Unidos). Le gusta correr. Mucho. De hecho, corre muy rápido. Mucho para la corta edad que tiene. Repetimos, 7 años. Pero en esta sociedad de espejos y etiquetas en la que vivimos, algunos ya le han colgado el rótulo de futuro sucesor del Usain Bolt, el mejor velocista de todos los tiempos y actual plusmarquista mundial de los 100 y 200 metros. Rudolph Ingram ha asombrado al mundo del atletismo con sus logros y numerosas habilidades. Incluso tiene ya un apodo: Blaze (llamarada).

Su popularidad subió como la espuma hace cosa de menos de un mes, cuando asombró al mundo entero corriendo 60 metros en un tiempo de 8’69 segundos. Y es capaz de correr el hectómetro, los 100 metros, en unos asombrosos 13’48. Además de su velocidad, el pequeño Ingram también ha dejado sus buenas dotas para el deporte en el fútbol americano, deporte en el que, además de su velocidad, ha destacado por su agilidad y habilidad por sortear a los rivales que se entrometen en su camino.

En el mundo digital global en el que vivimos, gestas como las de Rudolph Ingram no conocen fronteras. Un ejemplo claro de ello es la repercusión en redes sociales que tiene. Su lista de seguidores en Instagram supera, a día de hoy, los 300.000.

La programación de un experto es siempre esencial

Con todos estos ingredientes, y dejando de lado el efecto social y educativo que puede suponer el boom sobre su figura a nivel mediático, nos hemos preguntado los peligros que puede tener para un niño tan pequeño desarrollar en exceso sus músculos a una temprana edad con el objetivo de ser el mejor en su disciplina. Para ello, hemos contactado con la doctora Eva Ferrer Vidal-Barraquer, especialista en Medicina de la Educación Física y del Deporte por la Universidad de Barcelona, además de autora del libro “Correr sin lesionarse. ¿Es posible?”. De esta forma, le hemos planteado una serie de cuestiones que consideramos fundamentales, siempre desde el punto de vista saludable y deportivo, no cuestionando el eco a nivel de medios de comunicación que implica su figura.

La doctora Eva Ferrer nos recuerda que “desde ya hace unos años, las sociedades científicas recomiendan añadir el trabajo de fuerza a los programas de entrenamiento aconsejados”. Y esto sirve “para todas las etapas de crecimiento”. Por lo tanto, la misma premisa también serviría para Rudolph. La galena nos fundamenta el porqué de esta cuestión. “Este tipo de estudios indican que este tipo de entrenamiento –de fuerza- aporta múltiples beneficios tanto a nivel físico como psicológico”. Y agrega que, “teniendo en cuenta esto, es necesario incluirlos siempre en toda la etapa de desarrollo y fundamentación del deportista, realizando las adaptaciones necesarias en cada momento madurativo”. Por lo tanto, lógicamente, no podemos pretender que un niño de 7 años haga los mismos ejercicios de fuerza que un velocista consolidado con capacidad para bajar de los 10 segundos en los 100 metros.

El entrenamiento de fuerza aporta múltiples beneficios tanto a nivel físico como psicológico, pero debe estar adaptado a cada edad

La importancia de los ejercicios de fuerza, adaptados a la edad

No obstante, ¿este tipo de ejercicios de fuerza, adecuados a la edad, no puede afectar negativamente al proceso de crecimiento de un niño? La experta en Medicina del Deporte contesta sin titubeos. “Este tipo de estudios que comentaba con anterioridad también dejan claro que, si se siguen las premisas indicadas para cada grupo de edad, este tipo de ejercicios de fuerza no generan ningún efecto adverso sobre el cartílago de crecimiento”. Seguir las premisas indicados es sinónimo de hacer ejercicios de fuerza con cargas adaptadas. De esta forma, un joven deportista puede desarrollar la fuerza adecuada. Esto es, 1 de las 4 habilidades físicas fundamentales para estar en forma junto a la resistencia, flexibilidad y velocidad.

¿Y cómo podemos saber cuál es la carga de peso justa? La doctora Ferrer-Vidal Barraquer nos responde elocuentemente. “Antes de los 8 años, siempre se recomienda trabajar con el propio peso para ir aumentando las cargas de forma progresiva”. El propio peso, por lo tanto, es el punto de partida “antes de ir incrementando las cargas para saber y conocer los límites del cuerpo del pequeño o pequeña deportista”. En este sentido, uno de los extras que podemos utilizar para que los más pequeños hagan este tipo de ejercicios son las bandas elásticas. Este tipo de artilugio debe permitir que los más pequeños “trabajen la fuerza de forma progresiva, sea cual sea la actividad deportiva para la que se están preparando”.

Deporte como diversión y no como especialización

El deporte debe ser una diversión a edades tempranas, ya llegará el momento en el que los niños y niñas lo practiquen para aprender una determinada especialidad. La velocidad o el fútbol americano, en el caso del Rudolph. Más allá de esta acotación que comparte la doctora, “cualquier programa para un joven deportista como éste debe tener una serie de programas adaptados, aunque la exigencia será mayor que la de los deportistas amateurs”. Así, debido a esto, “tanto su fisiología y morfología pueden sufrir algunos cambios que afecten a su salud futura”, advierte. Y en este punto la médico del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona resalta, en mayúsculas, “la importancia de tener controles y seguimientos adecuados”. Un entrenamiento intenso –superior a las 16 horas a la semana- requiere de seguimiento específico para detectar indicadores de agotamiento, aparición excesiva de lesiones o posibles disminuciones del rendimiento debido al sobreentrenamiento.

Sobre esta cuestión, la doctora Eva Ferrer-Vidal Barraquer también nos acerca los resultados de un documento publicado en 2015 acerca de la evidencia o no de que los niños pequeños se beneficien de la especialización deportiva temprana en mayoría de deportes. La conclusión del estudio de la American Othopaedic Society for Sports Medicine (AOSSM) es que la especialización temprana en deportes o en un solo deporte puede ser perjudicial para la salud física y mental de los jóvenes atletas. De hecho, tal y como nos apunta la doctora, “aún no se ha validado como un requisito para el éxito competitivo posterior en el mundo del deporte”. Incluso peor, ya que –en palabras del propio estudio- “la especialización temprana en deportes juveniles se ha asociado con mayores índices de lesiones por uso excesivo, agotamiento y disminución de la motivación”.

En edades tempranas, el deporte debe ser una diversión

Vinculaciones (o no) del deporte a temprana edad y el posterior éxito deportivo

De esta forma, una de las conclusiones de la investigación de la AOSSM es que los niños y niñas hagan actividades multideportivas para obtener “un mejor rendimiento a largo plazo, además de incrementar el disfrute de la actividad física” que hemos comentado previamente.

Al mismo tiempo, “la participación temprana en múltiples deportes no disuadirá a los jóvenes atletas del éxito atlético competitivo a largo plazo”, cuentan los especialistas americanos. Algunas de las voces críticas pueden decir que es bueno que los niñas y niñas se especialicen a una corta edad para maximizar el desempeño futuro en deportes técnicos como la gimnasia o el patinaje artístico. No obstante, la evidencia general de la AOSSM sólo otorga una pequeña excepción en deportes como estos, que “pueden beneficiarse de la especialización porque sus niveles competitivos máximos generalmente tienen lugar antes de la plena madurez”. No sería el caso, pues, del atletismo de velocidad que practica Ingram.

Para terminar ya con los argumentos del estudio de la AOSSM, dejamos constancia –de forma resumida- de algunos postulados asociados con los diferentes caminos del modelo de desarrollo de la participación deportiva temprana:

  • No obstaculiza la participación deportiva de élite en los deportes donde se alcanza el máximo rendimiento después de la maduración
  • Está vinculada a una carrera deportiva más larga y tiene implicaciones positivas para la participación deportiva a largo plazo
  • Permite la participación en una variedad de contextos que afecta más favorablemente el desarrollo positivo de los jóvenes (es algo positivo, es bueno incidir en esta mensaje durante el proceso de desarrollo de los pequeños y pequeñas deportistas para ver el deporte como una oportunidad para juegos no competitivos).
  • Alrededor del final de la escuela primaria (13 años), los niños deben tener la oportunidad de elegir entre especializarse en su deporte favorito o continuar en el deporte en un nivel recreativo
  • Los adolescentes tardíos (alrededor de los 16 años) han desarrollado las habilidades físicas, cognitivas, sociales, emocionales y motoras necesarias para invertir su esfuerzo en entrenamiento altamente especializado en un deporte

 

En este sentido, uno de los consejos para los padres de Ingram –y para todos los que lean este estudio- sería que su hijo siguiera desarrollando sus habilidades como corredor y también como jugador de fútbol americano, sin centrarse ahora mismo en ninguno de los dos deportes de forma concreta y especializada. Cuánto más desarrollen los niños y niñas en edad de crecimiento sus habilidades en diferentes actividades deportivas, mucho mejor.

 

Información de contacto:

Twitter: @EvaFVB
http://www.eldeporteenfemenino.com


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