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¿Pronas o supinas? La verdadera importancia del tipo de pisada

tipo pisada

El tipo de pisada condiciona el tipo de calzado que debemos comprar, pero su importancia va aún más allá.

(17-3-2021). Pronador o supinador. Palabras que suenan a chino para los que se inician en el running, pero que para los más experimentados forman parte del Santo Grial de este deporte. Saber el tipo de pisada es crucial para escoger zapatilla, pero entraña aún una importancia mayor que desgranamos a continuación.

Antes de entrar en materia, cabe destacar que, como en la vida misma, ni todo es blanco ni todo es negro. Y es que, en el fondo, y vinculándolo al mundo del correr, “todos supinamos y pronamos al mismo tiempo cuando trotamos”, tal y como advierten desde la Cínica de Podología y Biomecánica Podoactiva. Es decir, “lo más habitual es que entremos en contacto con el suelo por la zona externa del talón (supinación) y la totalidad de los corredores despega por el primer o segundo dedo del pie (pronación)”. Este paso de apoyo de la parte externa a la interna de nuestro pie es el proceso de zancada más habitual –e inevitable- que todos los runners implementan, sin excepción alguna.

Nuestro pie: una máquina de ingeniería

El pie, cuando corremos, “se mueve en los tres ejes del espacio”, tal y como podemos observar en el gráfico (anterior). Nuestra base es una “máquina de ingeniería que funciona a la perfección”. Y más si tenemos en cuenta que contiene 28 huesos, 33 articulaciones y más de 100 músculos, ligamentos y tendones. Unas cifras que nos ayudan a entender “la complejidad del funcionamiento del pie cuando corremos”. Una diversidad a la “que no prestamos atención”. Y querer simplificar todo este funcionamiento en blanco o negro es, precisamente, “justo la intención contraria de lo que tratamos de enseñar desde Podoactiva”. En este sentido, aperciben que “buscan generar una mayor conciencia colectiva sobre nuestra forma de pisar, ya que puede tener efectos clave sobre nuestra propia salud”.

Desmitificar el mito del ¿pronas o supinas?

Conocer nuestra pisada nos ayudará a determinar el tipo de zapatillas que necesitamos: neutras (con o sin uso de plantillas), pronadoras o supinadoras. Nada más. Pero “no hay que dar un valor absoluto” a la pregunta del Santo Grial que lanzábamos al principio de ¿pronas o supinas?, al más puro estilo del popular estudias o trabajas de antaño. “El uso de unas zapatillas adecuadas a nuestra forma de pisar nos ayudará a prevenir posibles lesiones futuras”, advierten desde Podoactiva. Nos desplazamos gracias a nuestros pies, la base de nuestro cuerpo, “y muchas de las dolencias en rodillas o caderas derivan, precisamente, de una mala pisada”. Hay que recordar que el impacto de nuestro peso con el suelo puede llegar a ser de “hasta cuatro veces superior a nuestro peso”, observan los especialistas.

La mayoría de tiendas de running ofrecen un servicio de detección de pisada cuando deseamos comprar un par de zapatillas. “Se trata de un estudio que está indicado –tal y como remarcan los expertos podólogos- únicamente para saber qué tipo de zapatilla nos irá mejor para correr” (en función de distintas variables como nuestra morfología, distancia que corremos, superficie o también si disponemos de una pronación o supinación muy marcadas). En esta escala de grises en la que nos movemos, desde Podoactiva apuntan que “una cosa es aconsejar un tipo de zapatilla para correr y otra distinta es valorar si la forma de pisar de una persona en concreto puede tener relación con una patología actual o futura”.

Como una bicicleta de montaña sin suspensión

Si en el mercado existen zapatillas que maximizan el control de pronación o supinación, ¿no deberían ser las más adecuadas para correr de la forma menos lesiva posible? Los podólogos responden a nuestra demanda, sucintamente: “un calzado que limite mucho, ya sea la supinación o la pronación, puede generar consecuencias negativas sobre nuestra salud”. Y es que, tal y como ha quedado explicado previamente, “pronar no es malo”. Simplemente, “permite que el pie realice su función amortiguadora, absorbiendo el impacto, en contacto con el suelo”. Desde Podoactiva nos ponen un ejemplo muy gráfico para entender esta necesidad menor de protección.

Ayuda a la pronación, sí. Limitar totalmente el exceso de pronación, pues no. Y es que acotar el exceso de pronación, por ejemplo, sería lo mismo que quitarle las suspensiones a una bicicleta de montaña. Notaríamos mucho más todas las imperfecciones del terreno en los brazos y en la espalda. Y los problemas que podría comportar todo ello en el funcionamiento normal de la bicicleta serían también más que notables. Traducida esta metáfora al funcionamiento del pie con un exceso de protección por pronación, “los problemas subirían a la zona de la rodilla, que debería hacer un trabajo de amortiguación para el que no está preparada ni es, además, su función”.

¿Qué zapatillas debo comprar?

Por lo tanto, la pregunta es obligada: ¿qué tipo de zapatillas deberíamos adquirir? La respuesta, como todo en este artículo, no puede ser categórica. Volvemos a los grises. No obstante, sí podemos ser más certeros en el caso de corredores con una buena pisada. En este caso, “lo más recomendable es usar zapatillas neutras o bien con un ligero control de pronación”. No obstante, para salir de cualquier duda y acertar al 100% con el modelo que requiere un corredor/a en concreto, “lo más pertinente es llevar a cabo un estudio biomecánico completo con un especialista”.

Paralelamente, y en los casos necesarios, “algunos runners van a necesitar plantillas para correr que corrijan cualquier defecto en su tipología de pisada”. Y ya sabemos que “las zapatillas que más frecuentemente se recomendarán para combinar con plantillas, son las neutras”, recuerdan los podólogos de Podoactiva. No tendría sentido usar unas plantillas que han sido diseñadas para unas zapatillas neutras con unas zapatillas de control de pronación. Y es que estaríamos generando el efecto contrario, “corrigiendo el defecto doblemente, sin mejorarlo en ningún sentido, sino todo lo contrario”. Es como ponerse unas gafas para subsanar una miopía cuando ya usamos lentillas.

Y para cerrar este artículo, un aforismo de lo más certero: los zapatos son aburridos, ponte zapatillas, aunque sean de color gris. Y es que el Santo Grial quizás no existe. O sí (depende de cómo se mire).

Información de contacto: www.podoactiva.com


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