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El atletismo como moneda de cambio

¿Castigar a los niños sin hacer deporte?

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Analizamos porqué es un error castigar a los niños sin deporte o restar horas al ejercicio físico para sumarlas al estudio.

(12-4-2017). En ocasiones, los niños son castigados sin hacer su deporte favorito para modificar conductas o mejorar el rendimiento académico. Pero, ¿es esto eficiente y educativo? Montse Cascalló, máster en psicología del deporte y directora de coaching deportivo en el Instituto Gestalt y de MCoach, nos lo aclara.

Hay momentos que, cuando los resultados académicos no son los esperados, los padres optan por utilizar el deporte como medida de castigo, pues para muchos niños y niñas es su mayor afición. Ante esta situación, Cascalló advierte que “no tiene ningún sentido utilizar el deporte como castigo, ya que es una necesidad de la persona, sería lo mismo que utilizar la comida como castigo”. Además, avisa que nunca será una medida eficiente, pues este tipo de castigo “sólo tiene un breve impacto temporal, pero no consigue ningún aprendizaje. El castigo se sigue utilizando sin saber que procede de la experimentación animal de Pavlov, y hoy sabemos que la mente humana es mucho más compleja, y el castigo es muy poco efectivo para la educación”.

Usar el deporte como castigo es como privar de comer

¿Puede el deporte ser un motivo para que el rendimiento escolar descienda?

Del mismo modo que se usa la privación de practicar deporte como castigo, existe otra práctica común entre los padres relacionada con el deporte e igualmente errónea: Reducir las horas de práctica deportiva cuando los resultados académicos del pequeño no son los deseados en un intento de que el tiempo que ‘pierde’ ejercitándose, lo invierta en el estudio. Un comportamiento que suele ser predominante sobre todo cuando los padres tienen poco tiempo y que la experta asegura que es un error.

Es más, se trata de una medida que trae consigo efectos negativos. Así lo explica Cascalló: “En primer lugar se le priva de un espacio para que su cuerpo se desarrolle de forma saludable, pues no hay que olvidar que la falta de actividad física de los niños es uno de los factores que más contribuye a la obesidad en la edad infantil, que probablemente generará diabetes y enfermedades cardiovasculares en la edad adulta. En segundo lugar, se le impide desarrollar el hábito de practicar actividad física de forma regular, especialmente importante en nuestra sociedad tan sedentaria. Y como tercer punto, y quizás el más importante, se le impide al niño desarrollar habilidades sociales, valores y la capacidad de trabajar en equipo, una competencia clave para el mundo adulto”.

El deporte favorece la memoria y mejora el rendimiento en matemáticas y en lectura

El atletismo no puede ser la moneda de cambio: Sus beneficios

Los beneficios de practicar deporte, como el atletismo, son incontables, así lo afirma Cascalló: “Ayuda al buen funcionamiento de nuestra mente, no sólo ayuda a liberar serotonina y dopamina, hormonas que ayudan a sentirnos bien, sino que además ya se ha demostrado que contribuye al desarrollo cognitivo, y que gracias al incremento del flujo sanguíneo y el aporte de nutrientes al cerebro, se ven favorecidas la memoria de trabajo, la atención y el control inhibitorio. Esto se traduce en una mejora del rendimiento en matemáticas y lectura, herramientas base para poder tener éxito escolar”.

En concreto, practicar atletismo ayuda al desarrollo cognitivo, personal y físico, y al bienestar emocional de nuestros hijos. A nivel físico, es un deporte en el que se desarrolla la fuerza en las extremidades inferiores, se potencia la resistencia física y se gana velocidad. Además, ayuda a mejorar la capacidad pulmonar y funciona como un estimulante de las hormonas del crecimiento y del desarrollo de los músculos. Además, a nivel psicológico, les ayuda a distraerse de cualquier preocupación, ganan autoestima y confianza, y en general, los niños deportistas tienen una estabilidad emocional mayor.

Asimismo, no podemos olvidar que el tiempo que requiere la práctica deportiva es perfectamente compatible con la jornada escolar y las obligaciones extraescolares de un niño o niña”, recuerda nuestra experta. La cuestión es con qué otras actividades ocupa su tiempo libre, y reflexiona acerca de que “probablemente es el tiempo dedicado a la televisión y a los aparatos como tabletas o smartphones lo que debería ser reducido, y no el tiempo dedicado a la práctica deportiva”.

Por todo ello, nuestra experta defiende la práctica deportiva como un espacio para aprender a gestionar mejor el tiempo, aunque advierte que “esto requiere del ejemplo de los padres y de recompensar las actitudes adecuadas”.

Probablemente el tiempo dedicado a la televisión o a los smartphones y tablets es el que debería ser reducido y no el dedicado al deporte

Educar sin castigar con el deporte

Para finalizar, nuestra experta recomienda cinco claves para ayudar a los pequeños a gestionar su tiempo fuera de la escuela para que les sea posible combinar ambas actividades de forma óptima:

  1. Enseñarle a diseñar unas rutinas de estudio, con amplios espacios para el tiempo libre.

  2. Darle ejemplo. El padre o la madre puede hablar con el niño de cómo gestiona su tiempo para que sea una referencia.

  3. Enseñarle a priorizar para que él defina qué actividades son importantes y cuáles no. Estudiar su evolución y apoyarle.

  4. Reconocerle y aplaudirle cuando realice una buena gestión del tiempo. Motivarle.

  5. Enseñarle a identificar sus ladrones de tiempo, es decir, aquellas actividades que sin él darse cuenta, le quitan tiempo.

 

Información de contacto:

E-mail: montse.cascallo@mcoach.cat

Twitter: @mcascallo

Web de la empresa: www.mcoach.es


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