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Correr para combatir el colesterol

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(2-10-2019). Correr tiene infinidad de beneficios para nuestro organismo y, como bien es sabido, uno de los más sólidos es que permite controlar y reducir los niveles de colesterol en sangre. Y es que tener un nivel de colesterol demasiado alto –siempre hablamos del colesterol malo, el LDL, lógicamente-, puede aumentar la probabilidad de padecer una enfermedad cardíaca (como el infarto de miocardio), un accidente cerebrovascular y otro tipo de enfermedades.

A medida que nos hacemos mayores, y de forma especial cuando sobrepasamos la cuarentena, sería necesario hacerse un chequeo anual para calibrar que todos los indicadores de salud de nuestro organismo estén dentro de los límites establecidos, y entre ellos el LDL, el colesterol malo.

De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya recogió en 2011 un estudio muy amplio –con una base de 147 millones de personas en todo el mundo- que estableció que la mayoría de personas que padecen hipercolesterolemia no reciben el tratamiento debido. Hay que recordar, en primer lugar, que el colesterol es un tipo de grasa con un papel esencial. Y es que está presente en las células e interviene en la fabricación de hormonas, entre otras funciones. Proviene del hígado y también de los alimentos.

No es lo mismo el colesterol malo que el bueno

Hay que diferenciar el bueno (HDL) del malo (LDL). Vamos a diferenciar claramente la función de cada uno de ellos. El HDL se absorbe por el flujo sanguíneo en el intestino, pero no se reparte por los tejidos, sino que vuelve al hígado para ser eliminado. De hecho, a diferencia del colesterol malo, no implica los mismos riesgos para nuestra salud.

El LDL, contrariamente, va desde el hígado y el estómago al intestino. Allí se reabsorbe también al flujo sanguíneo –como el bueno- y después es transportado por todos los tejidos del cuerpo. Y el peligro viene que si hay mucha cantidad de este colesterol, la célula no puede absorberlo y se acumula en las arterias. Y esta acumulación provoca que las arterias sean más estrechas y, por ende, aumentan los riesgos para nuestro estado de salud. Una vez ya sabemos la diferencia entre ambos tipos de colesterol, ¿por qué correr nos ayuda a eliminar el LDL, el colesterol malo?

Caminar rápido o correr

De hecho, hay que introducir también una explicación inicial antes de responder a la cuestión planteada. Igual de bueno es correr que caminar deprisa. Se trata de dos actividades que ayudan a eliminar estos residuos que se asientas en las arterias, ya que fomentan el recorrido del flujo sanguíneo por todo nuestro organismo.

En este sentido, es preciso destacar que es igual de bueno correr que caminar, pero la diferencia estriba en que si corremos 40 minutos podemos sumar entre 7-8 kilómetros y en ese mismo tiempo lo más probable es que sólo sumemos la mitad de kilómetros. La bajada en nuestro nivel de colesterol, además, es independiente del descenso en el peso del corredor/a en cuestión cuando hace actividad física. Es mejor caminar 1 kilómetro al día que no hacer nada. Pero incluso es mejor correr 4 kilómetros al día que caminar 1. Diferentes estudios, entre ellos uno de la Universidad de Duke (publicado en la New England Journal of Medicine), establece que “poco es mejor que nada”, pero “cuanto más y más intenso, mejor”.

Es mejor caminar 1 kilómetro al día que no hacer nada. Pero incluso es mejor correr 4 kilómetros al día que caminar 1

Niveles deseables de colesterol

Correr o caminar rápido, pues, es una forma de poder luchar contra esta enfermedad. No obstante, hay que encontrar la raíz del problema para evitar que se repita en el futuro. Y, en la mayoría de casos, un nivel de colesterol alto es sinónimo de una dieta inadecuada, rica en grasas saturadas. Así pues, si sumamos una dieta equilibrada al ejercicio en nuestra rutina diaria, reduciremos mucho los niveles de LDL y la posibilidad de sufrir una enfermedad cardiovascular. Teniendo en cuenta todo esto, ¿cuál es el nivel óptimo de colesterol que deberíamos tener? Lo podemos ver de forma resumida y muy gráfica en la siguiente tabla:

 

NIVEL DE COLESTEROL ANÁLISIS
Menos de 100 mg/dL Óptimo
Entre 100 y 129 mg/dL Casi óptimo o por encima del valor óptimo
Entre 130 y 159 mg/dL Límite superior al rango normal
Entre 160 y 189 mg/dL Alto
190 mg/dL o más Muy alto

 

Teniendo en cuenta la tabla anterior, y tal y como establece la Fundación Española del Corazón, está más que demostrado que las personas que están por encima de los 240 mg/dL tienen el doble de riesgo de sufrir un infarto de miocardio que una persona que tenga este nivel por debajo de los 200 mg/dL. Por lo tanto, la conclusión es clara. Cuanto menor sea este índice, menor es la posibilidad de sufrir un infarto de miocardio.

No todo es correr

Los corredores y corredoras, eso sí, pueden no estar exentos de tener un colesterol alto. Dicho extremo puede tener varias causas (por ejemplo, genéticas, ya que puede ser un trastorno que se transmita de padres a hijos) y deberían ponerse en manos de un especialista. Lo que está claro es que quien tenga un nivel de colesterol alto debe hacer deporte, una dieta sana y equilibrada (esto es incluso más importante que el mero hecho de hacer ejercicio, evitando bollería industrial, las grasas saturadas, los lácteos enteros o los alimentos fritos) y, a ser posible, llevar un control médico de forma más o menos regular. En este mismo artículo, y siguiendo los preceptos que expuso el estudio de la Universidad de Duke, hemos expuesto que correr –con cuánta más intensidad mejor- ayuda a rebajar nuestro nivel de colesterol. Pero no es el único deporte recomendado.

La Fundación Hipercolesterolemia Familiar aconseja diferentes disciplinas e intensidades, siempre ajustadas a las características personales de cada persona. Ir en bicicleta, patinar, jugar al tenis, jugar al golf, bailar, nadar, jugar al baloncesto, arreglar el jardín, limpiar la casa o jugar al tenis de mesa son actividades alternativas que pueden también ser muy beneficiosas para reducir nuestros índices de LDL. El potente mensaje que desea lanzar dicha Fundación es que la inactividad física es un factor de riesgo importante para padecer enfermedades cardiovasculares. Además, hay que tener en cuenta que sus efectos adversos influyen y potencian otros factores de riesgo. Motivo de más para ser conscientes de la necesidad de evitar tener un índice LDL alto.


Hay 1 comentario

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  1. jesus gomez

    Hay que comer bien amigos, cuiden su cuerpo, Creo que a veces podemos ser nuestros peores enemigos y mejores aliados. Por

    muchos años estuve matándome comiendo en exceso sin cuidarme. Hasta que un día el dolor en las rodillas era muy fuerte y

    tenia problemas del corazón, todo por tener sobrepeso.
    Te invito a que veas esta información a mi me ayudo mucho: http://bit.ly/dieta-sobrepeso
    Cambio mi vida, y estoy seguro que puede mejorar la tuya.


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