RUNNING

Correr largas distancias es beneficioso para los discos intervertebrales

Previene problemas en la columna vertebral

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(6-3-2019). Hay numerosos estudios que aseguran que correr 3-4 veces a la semana durante 35-40 minutos de forma moderada, aporta muchas bonanzas físicas y psicológicas. Pero un estudio reciente de una universidad australiana ha ido más allá y ha establecido una relación entre correr largas distancias y tener una mejor calidad y nivel en los discos intervertebrales.

Los discos intervertebrales separan las vértebras y las amortiguan.

En primer lugar, debemos aclarar qué son los discos intervertebrales y qué función tienen dentro del funcionamiento de nuestro cuerpo. Se trata de cada una de las almohadillas que separan las vértebras de la columna vertebral, tanto a nivel cervical como dorsal y lumbar. De hecho, cada uno de estos discos, amortiguadores y distribuidores de la fuerza de la columna, organiza y permite ligeros movimientos de las vértebras, tanto en la columna cervical como en la lumbar. Además, son un complejo discoligamento que mantiene juntas y unidas todas estas vértebras y los músculos.

Los discos no son iguales en toda la columna, ya que los hay más rudimentarios o inexistentes como en la atlantoaxoidea (cervicales C1-C2), cóccix y ausentes en las 4 sacras que forman un hueso único. Por lo tanto, podríamos decir que hay unos 11 discos que unen las 33 vértebras que tenemos en total. Contrariamente a lo que pueda pensarse, correr largas distancias no malmete estas estructuras, estos discos intervertebrales, sino que beneficia a su composición, tal y como establece este estudio de la Universidad de Deakin (una universidad pública situada en la ciudad de Victoria).

Artrosis vertebral y hernia discal, grandes peligros

Tal y como nos comenta el  traumatólogo y cirujano especialista de columna, el doctor Juan José Muñoz Gómez, “uno de los grandes problemas que puede conllevar la degeneración de estos discos es la inestabilidad de la columna y la artrosis vertebral“. Se produce “por el normal desgaste del disco intervertebral”. Esta almohadilla es gelatinosa y espesa durante la juventud, pero, a medida que sumamos años, pierde grosor y varía su consistencia. De hecho, “es habitual que a partir de los 30 años cualquier radiografía que nos hagamos muestre algunos signos de artrosis vertebral en algún nivel de la columna”, argumenta. Los ancianos sanos “suelen perder estatura porque sus discos se deshidratan y pierden grosor, las vértebras se aproximan y se acelera la artrosis”. No obstante, el especialista introduce una aclaración. “Este estadio clínico que he descrito no supone que siempre deba ir acompañado de dolor”.

A partir de los 30 años, cualquier radiografía que nos hagamos mostrará signos de artrosis vertebral en algún nivel de la columna

En otro orden, “la hernia discal es seguramente la dolencia más grave relacionada con esta parte del cuerpo”, nos sigue contando el galeno. “Se trata de una lesión del anillo fibroso producida por un esfuerzo físico, que hace que el núcleo pulposo o gelatina del disco salga provocando dolores severos o neurológicos, dependiendo del grado de compresión del nervio afectado”, reflexiona el doctor Muñoz. El galeno también nos expone que la mayoría de lesiones y casos de hernia discal se producen en la región lumbar. En concreto, un 95% de ellos, entre la L4-L5 y L5-S1. Muñoz deja claro que “correr no es malo para nuestra columna, a no ser que haya alguna patología previa que así lo indique y está claro que tiene grandes bonanzas físicas y psíquicas”.

Correr más de 50 kilómetros a la semana refuerza los discos intervertebrales

Una vez expuestas las funciones y las principales lesiones que podemos sufrir relacionadas con los discos intervertebrales, vamos con las conclusiones del estudio de la Universidad de Deakin, que lleva por título ‘School of Exercise and Nutrition Sciences’. Una de las conclusiones que contiene el documento es que correr largas distancias beneficia al nivel y composición de estos tejidos en comparación con corredores que no suman tantos kilómetros. De hecho, los runners que corren más de 50 kilómetros a la semana –en comparación con los que corren medias distancias, entre 20 y 40 kilómetros semanales- presentan unos discos intervertebrales más fuertes, con una mejor calidad del tejido de los discos intervertebrales. Correr largas distancias los fortalece, pues. Desde el punto de vista del doctor Muñoz, “estos hallazgos representan la primera evidencia en humanos de que el ejercicio de larga distancia puede ser beneficioso para los discos intervertebrales y respalda la idea de que los protocolos del ejercicio específicos pueden mejorar la propiedad de estos discos”. Es un primer paso, a su modo de ver, para “definir mejor los protocolos de ejercicio y los perfiles de actividad física”.

Los corredores que corren más de 50 km a la semana tienen discos intervertebrale más fuertes

Tras analizar diferentes tipologías de corredores, los científicos de dicha universidad llegaron a la conclusión que los discos intervertebrales de los corredores que sumaban más kilómetros eran un 11’4% más grandes que los no practicantes, esto es, que las personas que no practicaban running. Este aumento también era destacable entre los atletas que sumaban entre 20 y 40 kilómetros a la semana. En concreto, del 9’2% superior al de los no corredores. Sin embargo, observamos esa diferencia de más de 2 puntos entre esta diferente tipología de corredores.

Hay que destacar que “este incremento en el tamaño de los discos nos puede ayudar a alejar los peligros de algunas lesiones anteriormente citadas”, en palabras del cirujano especialista en columna Juan José Muñoz. Eso sí, a pesar de aplaudir los resultados de dicho documento, el doctor Muñoz también apunta que se debería tener en cuenta “la interacción de otros factores de confusión como podría ser el tamaño del músculo lumbar o diferencias en la función muscular o diferencias en la nutrición, diferencias hormonales sistémicas (factores de crecimiento, hormas del estrés…)”, por citar sólo algunos ejemplos. Y agrega que “para determinar, definitivamente y no sólo en un estudio, que la carga mecánica de formas de ejercicio específicas da como resultado adaptaciones positivas de los discos intervertebrales, serían necesarios ensayos aleatorios de ejercicio controlado”. De esta forma, “podríamos determinar los mecanismos de acción y delinear unas pautas determinadas de ejercicio para fortalecer estos discos”.

Otros beneficios de correr largas distancias, sin diferenciación de género

Además de este hecho, las conclusiones de la investigación también dejan claros otros beneficios de completar largas distancias. Los detallamos a continuación:

  • Los discos intervertebrales de los corredores tienen mejor salud. Están más hidratados, hipertrofiados y presentan mayores niveles de glucosaminoglucanos (ayudan a dar una mayor consistencia a este tipo de tejidos).
  • Correr tiene un impacto sobre estos discos intervertebrales, pero lo hace de forma uniforme, ya que la mayor zona de impacto cuando salimos a trotar se producen en la zona central de los mismos.
  • Cuanto más rápido corremos estas largas distancias, mayores son los beneficios anteriormente citados (se estudiaron diferentes corredores y corredoras a diferentes desde los 5’4 km/h hasta los 9 km/h).

Por cierto, en último lugar, también hay que apuntar un factor más –esencial- de las conclusiones del ‘School of Exercise and Nutrition Sciences’. Los resultados se dan tanto en hombres como en mujeres. Por lo tanto, no cabe ninguna distinción por motivos de género y si a consecuencia de los kilómetros recorridos.

Información de contacto:

juanjosemunozgomez53@gmail.com
www.doctoralia.es

 


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