RUNNING

Cómo evitar las uñas negras en corredores

Consejos del podólogo Albert Casas

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(12-9-2018). Tener uñas negras en los pies se ha convertido en una seña de identidad para muchos corredores, pero también un problema estético que además es molesto, pudiendo incluso imposibilitar correr. El podólogo deportivos especializado en biomecánica Albert Casas nos explica cómo prevenir y tratar esta típica dolencia.

Más allá del factor visual y decorativo, “las uñas negras pueden llegar a convertirse en un auténtico dolor de cabeza”, afirma en primer lugar el experto Albert Casas. Contrariamente a lo que muchos y muchas piensan, su efecto puede llegar a “tener consecuencias negativas sobre nuestro rendimiento deportivo y, en casos más severos, imposibilitar la práctica deportiva”. Por lo tanto, más vale ser precavidos y prestar atención a lo que nos cuenta el podólogo para evitar males mayores.

¿Por qué se me ponen negras las uñas de los pies?

Antes de aportar las soluciones, sin embargo, es importante situar los antecedentes y explicar los motivos. Cuando aparece una uña negra en nuestros pies, nos preguntamos ¿por qué se me ponen las uñas negras al correr? Buscamos el origen. Le trasladamos esta misma cuestión a Casas. La causa principal es “un micro traumatismo que tiene lugar de forma continuada y que acaba provocando un hematoma subungueal”. Esto es, a raíz de este micro traumatismo, se acumula sangre debajo de una -o varias- de nuestras uñas. Es un traumatismo de repetición debido a los pequeños golpes que se producen dentro de la zapatilla en cada zancada cuando corremos, de forma casi imperceptible.

Teniendo en cuenta esto, los más proclives a sufrir las uñas negras son los atletas de grandes distancias o que corren en zonas con mucho desnivel -en las bajadas los dedos chocan contra la punta de la zapatilla-, ya que esta serie de traumatismos se multiplican cuanto mayor es la distancia. No obstante, ningún corredor -aunque no corra largos trayectos en sus salidas- está exento de sufrirlas. Y, como bien saben aquellos y aquellas runners que las han padecido, puede llegar a ser molesto y muy doloroso.

A nivel clínico, lo que observan los expertos es “una lesión rojiza-negruzca y a raíz de ello la lámina ungueal puede volverse más gruesa y quebradiza, todo ello fruto de esta lesión”, explica.

Como en la mayoría de lesiones del corredor, la prevención es la mejor solución para evitar cualquier lesión y anticiparse a ella. En este sentido, todo corredor -ya sea hombre o mujer- “debe tener mucho cuidado de sus uñas, ya que son varias las lesiones que afectan a esta zona del pie que le pueden dejar en el dique seco durante una temporada, sin correr”, advierte el especialista de Clinik Podologia. Por lo tanto, “la mejor prevención sería llevar unas zapatillas que respeten la morfología de nuestro pie”. Y, contrariamente a lo que muchos piensan, no sólo es fundamental respetar la longitud de nuestro pie y su anchura, sino también “que el ejemplar que escojamos respete la altura de nuestros dedos, sobre todo del primer dedo”.

Unas buenas zapatillas, calcetines de calidad y uñas cortas

¿A qué se debe la importancia de esta medida -la altura del primer dedo- en las zapatillas que seleccionemos para correr? Casas es taxativo al respecto. “Cuando corremos, en muchas ocasiones, el músculo extenso largo del hallux (es decir, el músculo extensor del propio dedo gordo del pie) tira del primer dedo hacia arriba y provoca una serie de micro traumatismos constantes con la zapatilla, siendo una de las causas más habituales del hematoma subungueal” aclara. De ahí que cuando vayamos a comprar unas zapatillas no sólo tengamos que fijarnos en la estética y en nuestra pisada, sino también en su longitud (mínimo nos debe sobrar entre 0’5 y 1 centímetro con la punta de la zapatilla; podemos verlo fácilmente si cuando tocamos con la punta del pie en la zapatilla, podemos poner nuestro dedo en la parte posterior de ésta), su anchura y prestar especial atención a la altura de la misma.

Por lo que hemos comentado previamente, es fundamental, en este sentido, acertar con la talla justa y necesaria para nuestros pies. No sólo de uno, sino de ambos. Y es que hay que probarse ambas zapatillas, tanto la derecha como la izquierda, ya que la parte inferior de nuestras patas no es totalmente igual. Son muchos los que tienen un pie un poco más grande que el otro, aunque sea casi imperceptible a nuestra vista, o bien la forma de ambos puede divergir.

La elección de los calcetines también será significativa, ya que es preceptivo mantener siempre seco nuestro pie. Unos buenos calcetines que expulsen la humedad y lo mantengan deshumedecido evitarán que nuestro pie resbale más de la cuenta y tenga tendencia a ir hacia delante y chocar con la punta de la zapatilla de forma repetida, pudiendo llegar a provocar un micro traumatismo.

Además de la elección correcta de la zapatilla y de unos buenos calcetines, también es preciso tener un buen cuidado de las uñas de nuestros pies, recomienda Albert Casas. “Hay que cortar las uñas cortas y tener un buen cuidado de ellas”, argumenta. En el caso de las corredoras, quizás esto es más fácil, pero los corredores masculinos tampoco deben descuidar esta parte de sus pies si quieren correr sin molestias y sin sufrir ningún percance inesperado. Por lo tanto, tener cuidado de nuestras uñas ya no es cuestión de género, sino de salud. Ante cualquier duda, Albert Casas aconseja contactar con un especialista. Es preferible esperar a comprar las zapatillas que vamos a utilizar para correr que tener que lamentar, a posteriori, algún tipo de dolencia o molestia como la que estamos comentando en este articulo. Una vez conocido el problema, o sus consecuencias, vamos con la solución.

¿Qué tratamiento debo seguir para acabar con las uñas negras una vez me han salido?

Una vez ya no podemos hacer nada apriorístico para evitar las uñas negras y éstas forman parte de nuestro pie, ¿qué debemos hacer? Albert Casas afirma que “una vez se ha producido la lesión, lo fundamental e inmediato es drenar la sangre que se encuentra debajo de la uña y poder darle una salida”. Con esta práctica, “conseguimos que el dolor remita y pueda llegar a desaparecer”. No hay que que esperar, ya que el tratamiento suele ser sencillo y exitoso si lo afrontamos un máximo de 72 horas después de que haya tenido lugar.

Por lo tanto, es preceptivo acudir a un especialista o podólogo de confianza, que “es el profesional sanitario capacitado para tratar y solucionar este tipo de problema”. Para drenar esta sangre, el podólogo va a hacernos un pequeño agujero en la uña que podrá ejercer como vía de escape para todo el líquido acumulado. No es doloroso y alivia casi al instante, pero no es aconsejable que lo hagamos nosotros mismos, por nuestra cuenta, ya que no disponemos del material adecuado ni de los conocimientos concretos para ello. De hecho, una mala praxis en este sentido podría agravar el problema de las uñas negras en nuestros pies y que éstas llegaran a infectarse y ocasionarnos aún más molestias y problemas.

¿Y qué ocurriría si no acudimos a un podólogo? Si no seguimos estos consejos y pensamos que lo mejor es dejar que el tiempo pase, que el tiempo todo lo cura, lo más probable es que la uña acabe cayendo con el paso del tiempo. Ésta se pondrá cada vez más negra y otra empezará a crecer debajo de ella, hasta que la nueva necesite espacio para salir y haga caer a la anterior, la dañada. Eso sí, este proceso puede durar muchas semanas, inclusos varios meses, y llegar a ser molesto.

Información de contacto:

www.clinikpodologia.com


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