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¿Qué es un pie catastrófico?

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(24-4-2019). ¿Qué le ocurre a un corredor si tiene un pie catastrófico? ¿A qué se refiere esta expresión? Con la ayuda del podólogo experto en biomecánica Albert Casas, te damos respuesta a estas y otras preguntas referentes a esta dolencia.

Catástrofe, según la Rae (la Real Academia Española), es un “suceso que produce gran destrucción o daño”. Bajo esta definición, pocos podrían pensar que el adjetivo de este sustantivo se podría usar dentro del mundo del running para referirse a un tipo de pie. Pero así es. Gracias a los conocimientos y experiencia del podólogo deportivo especializado en biomecánica Albert Casas, explicaremos en este artículo qué es un pie catastrófico y cómo se debe actuar en caso que suframos esta dolencia. Una advertencia, difícilmente podremos volver a correr si sufrimos un traumatismo de este tipo en la base de nuestro cuerpo.

En primer lugar, y tal y como se encarga de explicitar Casas, podríamos definir un pie catastrófico “como aquel que sufre múltiples lesiones, tanto a nivel óseo como en sus partes blandas (léase en su musculatura, ligamentos, tendones, etc.); estamos hablando de lesiones importantes o muy graves, causadas por traumatismos con grandes impactos”. Este tipo de lesiones se puede dar en el caso de accidentes de tráfico, accidentes laborales (caídas) o incluso por disparos de armas de fuego. Huelga decir que en todos los casos deberá pasar un período de tiempo destacable antes de poder volver a caminar.

Teniendo en cuenta su definición y los casos en los que podemos padecer este tipo de lesiones graves o muy graves, está claro que “en mayor o menor medida, las consecuencias de tener un pie catastrófico afectarán el devenir diario del paciente, es decir, alterarán sus actividades cotidianas de forma considerable”, afirma el también director de Clinik Podologia. Esta afectación puede variar, eso sí, en función de la gravedad de las lesiones y del número de huesos dañados y de la importancia de estos. En este sentido, tras sufrir alguno de los supuestos definidos anteriormente, “las primeras horas serán claves para determinar la evolución posterior a la lesión”, admite Casas.

Radiografía del pie de un corredor de 32 años con 8 intervenciones quirúrgicas.

Las primeras horas tras la lesión, nucleares

Aunque parezca una contradicción, las primeras horas posteriores a la aparición de la lesión, “pueden determinar los siguientes años y la diferencia entre que un paciente pueda volver a caminar o no”. Y ya no hablamos de la cuestión de poder volver a caminar algún día con la misma intensidad o naturalidad que anteriormente. Lo de correr ya es harina de otro costal, ya que “la práctica mayoría de las personas que sufren lesiones de este calibre no podrán volver a correr jamás”, confiesa el podólogo especializado en biomecánica. De hecho, en algunos casos –los más graves- “se puede llegar al punto de tener que amputar el pie y la opción es poner una prótesis parecida a la que usó en su día el atleta sudafricano Oscar Pistorius”.

La fase quirúrgica puede incluir diversas operaciones

Los traumatólogos y cirujanos ortopédicos tienen una importancia fundamental en este tipo de casos para poder “reconstruir, en la medida de lo posible, las partes afectadas del pie”. ¿Cómo lo hacen? Le preguntamos a Albert Casas. Pues bien, “las lesiones óseas se solucionan, en gran parte, inmovilizando las articulaciones afectadas mediante artrodesis, mientras que las afecciones en las partes blandas del pie, se suelen solventar con injertos de piel de otras zonas del cuerpo”. Casas también deja claro que el pie catastrófico difícilmente se solventa con una sola operación. “Suele tener múltiples intervenciones quirúrgicas e ir paso a paso, y hasta que no se ha solucionado una lesión no se puede pasar a la siguiente”. La fase quirúrgica es una de las más importantes de cara a la recuperación, pero no es la única que deberá afrontar la persona.

La fase de rehabilitación para intentar recuperar la normalidad

La fase de rehabilitación cobra especial importancia una vez se han asumido todas las intervenciones quirúrgicas necesarias. En esta fase de rehabilitación, cobran especial significación la figura de fisioterapeutas y rehabilitadores. En función de la gravedad en las lesiones iniciales, esta fase de recuperación se puede prolongar más o menos en el tiempo. Hay que ser conscientes que “las intervenciones quirúrgicas pueden ser muy traumáticas para el paciente y sus expectativas pueden verse truncadas con el paso de los días”, avisa el podólogo. Como decíamos anteriormente, “es complejo que una persona que ha sufrido una lesión de este tipo pueda volver a correr”. En este caso, “no hay que desdeñar el poder llegar a caminar muy rápido, pero es casi imposible poder llegar a volver a trotar”. En este caso, tal y como nos aconseja el especialistas, opciones como la natación, el ciclismo o la máquina de nordic walking pueden convertirse en nuevos compañeros de viaje una vez hayamos superado las lesiones.

En este sentido, Casas deja claro que “tras el trabajo de rehabilitadores y fisioterapeutas, nosotros –refiriéndose a los podólogos- podemos ayudar a mejorar la calidad de vida del paciente realizando un estudio biomecánico de la marcha”. Soportes plantares (plantillas) o aconsejar el mejor calzado para respetar el efecto de las lesiones son otras de las recomendaciones en las que estos especialistas pueden jugar un rol primordial, una vez observen los resultados del estudio. Este tipo de acciones corregirán las secuelas que hayan podido quedar del accidente. Por cierto, ya para terminar este artículo, hay que destacar que las imágenes que ayudan a ilustrarlo, tal y como destaca Albert Casas, son del pie de un paciente que acudió a su clínica con 8 intervenciones quirúrgicas a sus 32 años.

 

Información de contacto:

www.clinikpodologia.com

 


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