RUNNING

Cómo y cuándo establecer los nuevos retos tras la vuelta a los entrenamientos

Los objetivos actúan de motivación para volver a correr

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El fin del verano puede ser un buen momento para marcarse nuevos objetivos y retos para los próximos meses.

(26-9-2018). Si la pasada semana os hablábamos de cómo conocer en qué estado de forma nos hemos quedado tras las vacaciones estivales, en este artículo ahondamos en cuándo y cómo debemos marcarnos objetivos y retos para hacer más motivante la vuelta a la rutina de entrenamiento.

Tal y como afirma la psicóloga deportiva Meritxell Bellatriu, “en el deporte, como en la vida, es necesario plantearse objetivos y metas, para poder enfocarnos hacia lo que queremos conseguir y sentirnos realizados”. Por lo tanto, la especialista establece una relación directa entre el establecimiento de desafíos y la motivación del día a día. Sin ninguna duda, no es lo mismo saber que tenemos una carrera en mente –ya sea un 10K, un medio maratón y un maratón- a la hora de dar un plus de exigencia a nuestras salidas, que no disponer de ninguna obligación marcada en rojo en nuestro calendario atlético. Y es que “los retos ayudan a dirigir nuestro esfuerzo, compromiso, y nos impulsa a incrementar nuestro rendimiento día a día”. De hecho, son los retos que tenemos en mente los que nos ayudan a levantarnos de la cama cuando lo más sencillo sería seguir durmiendo o cuando lo único que queremos es descansar tras una larga jornada laboral y aún debemos calzarnos las zapatillas.

¿Cuál es el mejor momento para establecer nuestros retos?

Queda claro, pues, que los objetivos son nuestro leitmotiv, el oxígeno necesario para poder correr en momentos de baja motivación. Sin embargo, le preguntamos a Meritxell Bellatriu cuándo debemos realizar este establecimiento de retos y determinar si ahora mismo, tras las vacaciones de verano y la consiguiente rebaja en el ritmo de entrenamientos, es un momento idóneo. En primer lugar, según nos relata, “debemos plantearnos qué queremos conseguir, cuándo y cómo vamos a lograrlo”. Hay que detenerse en estos puntos antes de iniciar la temporada y “no es una pérdida de tiempo, sino un tiempo bien invertido, que nos ayudará a desarrollar estrategias”, afirma. Por lo tanto, si durante las vacaciones estivales hemos hecho esta tarea y ya somos alumnos aventajados, la respuesta a la cuestión sería afirmativa. Bellatriu, con una metáfora, nos hace entender la importancia del momento, de esta formulación. “Si no podemos imaginar la construcción de una casa sin una planificación previa, tampoco podemos dar consistencia ni coherencia a nuestro trabajo sin un plan preestablecido” ejemplifica.

¿Cómo deben ser nuestras contiendas?

Una vez establecidos los cimientos de la temporada, lo que queremos, cuándo y cómo, es el momento de mirar el calendario y marcar esos objetivos con fechas concretas. Llegados a este punto, surge una nueva duda: ¿cómo deben ser estos desafíos? Bellatriu nos da 3 características que deberían ser comunes a todos los objetivos de cualquier corredor o corredora: concretos, realistas y difíciles de conseguir. Si cumplen estas 3 condiciones, estamos ante un reto. Eso sí, todo ello debe tener un límite, tal y como nos cuenta la propia psicóloga deportiva. “Los objetivos que nos marquemos no deben superar nunca nuestra capacidad para conseguirlos; es decir, tienen que estar por encima de nuestro nivel actual, pero también siendo conscientes de los recursos que tenemos para llegar hasta ellos”.

Un objetivo demasiado ambicioso, sin tener en cuenta el momento de forma actual, puede convertirse en un arma de doble filo. Y lo podemos ver más claro con un caso concreto: Si ahora mismo sólo podemos completar una carrera de 10K con ciertas garantías, es una auténtica barbaridad apuntarse a un maratón dentro de 4 semanas. Se trata de un desafío que no tiene en cuenta el momento actual, a pesar de que podamos ser expertos maratonianos con una dilatada experiencia en nuestro haber. A medida que se acerque el día D y veamos que vamos cortos de preparación, nuestra desazón y falta de motivación irán en aumento. Y eso es, precisamente, lo que hay que evitar a la hora de definir nuestras metas.

Desafíos en positivo

Además de las 3 condiciones que hemos nombrado anteriormente, Meritxell Bellatriu también incide en la importancia de que los retos deben estar “planteados en positivo y cada runner debe comprometerse firmemente a ellos”. Si no seguimos estas premisas, de nada servirá todo lo que nos propongamos, ya que tendremos una base muy débil y lo más probable es que no cumplamos con lo marcado. La especialista lanza un mensaje en positivo también en este sentido: “hay que implicarse activamente en aquello que uno quiere conseguir”. Esta actitud proactiva no garantiza el éxito al 100%, pero sí minimiza la capacidad de fracasar. A parte de ser objetivos que sean afirmativos, también hay que determinar un tiempo concreto, tal y como nos cuenta Bellatriu.

No podemos marcarnos un desafío que sea tan a largo plazo que ello nos reste capacidad de acción en el presente, en el aquí y ahora mismo, porque la distancia entre el día D y la preparación que este conlleva es demasiado alejada. Por lo tanto, cuando implementamos cualquier lance, “hay que establecer un tiempo determinado: corto, medio o largo plazo, en función de cuando podemos hacerlo realidad”, partiendo siempre de nuestra situación actual. Y es que la apreciación de la realidad, incidimos una vez más en este punto, es nuclear a la hora de saber hasta dónde podemos llegar en un tiempo concreto. Es evidente que, por muy preparados que estemos, nunca podremos llegar a conseguir los logros de Kilian Jornet, por citar un caso muy claro y evidente.

Objetivos basados en el resultado o bien en el proceso

No todos los corredores y corredoras tienen la misma filosofía a la hora de correr. No buscan lo mismo, lógicamente. En este sentido, en función de sus características y voluntades como runners van a marcarse unos retos basados en el resultado (fruto de la consecuencia) o bien centrados en el proceso (fruto de la realización), tal y como explicita la psicóloga deportiva. La experta nos cuenta las diferencias entre ambos: Los objetivos de resultado son los que se refieren a una finalidad última. Por ejemplo, quedar entre los 10 primeros en una carrera determinada, ganar un medio maratón, etc. Hay un reto concreto, relacionado con un dato específico. Así, los objetivos de resultado no dependen únicamente de nuestra pericia, sino también de la actuación de otros corredores. En el lado contrario de la balanza se sitúan los objetivos de proceso. Estos se centran en aspectos concretos que sí tienen que ver con nuestra ejecución y sólo dependen de nosotros mismos. Un ejemplo sería, por ejemplo, mejorar nuestra concentración durante una carrera.

Estrategia de implementación

Una vez establecidos los retos y prioridades, debemos implementar una estrategia para que estos se hagan realidad. Es decir, una táctica o plan para seguir vivos en este proceso. En este sentido, “llevar un control de nuestros entrenamientos y un registro concreto nos ayudará a plasmar el camino que vamos recorriendo hasta llegar a nuestra meta concreta”, explica. Hay que ser conscientes del tiempo que necesitamos para hacer nuestro reto realidad y, sobre todo, establecer un tiempo ponderado que nos permita analizar si vamos por el buen camino o no. Y un diario nos ayudará a poder escribir nuestras sensaciones y consideraciones al respecto.

“Si no tenemos objetivos, es difícil motivarse” asevera, una vez más, Meritxell Bellatriu. “Gracias a ellos, mejoramos nuestro esfuerzo, compromiso y atención diaria, entreno a entreno”, concluye la psicóloga deportiva para estimularnos más, si aún era necesario, a realizar nuestros lances futuros ahora que empieza una nueva temporada atlética. “Debemos pasar del desear al querer, pasar de un plano menos realista –más relacionado con nuestros sueños- a un plano real –centrado en nuestra situación actual, capacidades y el proceso necesario para llevarlo a cabo“.

 

Información de contacto:

www.meritxellbellatriu.com

@meritxellbl


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