RUNNING

10 consejos para un buen trekking

Caminar por la montaña como complemento al entrenamiento

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(22-5-2019). Caminar por la montaña durante un buen trecho puede convertirse en un complemento eficaz y muy atractivo para seguir manteniendo nuestro nivel de forma física o incluso mejorarlo ostensiblemente, con la llegada del buen tiempo.

La primavera suele ser un escenario ideal para echarse el monte y dedicar jornadas a caminar por la montaña. Una actividad que, además de convertirse en una de las propuestas más agradables dentro de nuestro tiempo de ocio, puede actuar de perfecto complemento a nuestro entrenamiento habitual de running.

Eso sí, antes de afrontar esta aventura, hay que minimizar cualquier riesgo y acudir al medio natural con las máximas garantías. Es por ello que hemos contactado con los expertos de la tienda especializada en montaña Vertic Outdoor para conocer más detalles sobre esta cuestión. El resultado es éste, 10 consejos para llevar a cabo un buen trekking.

  1. Los pasos previos: la documentación. Es fundamental que los días antes de empezar la marcha nos hagamos con una serie de documentación necesaria. Nos referimos a un mapa, a una guía y a toda aquella información útil que seamos capaces de reunir -hoy en día, por ejemplo, hay muchas páginas y foros donde la experiencia de otros montañeros sobre una ruta concreta puede sernos de gran utilidad- antes de diseñar nuestra excursión. Todo este papeleo nos permitirá elaborar una previsión de tiempo y camino a recorrer con la máxima exactitud posible. El objetivo esencial de esta primera fase o consejo es el de minimizar cualquier imprevisto y, por encima de todo poder planificar la salida en todos sus detalles.
  2. El material necesario. Si todo el papeleo previo es capital, no lo es menos hacer una predicción de todo el posible material que podemos llegar a necesitar para nuestro trekking. Para hacer la mochila -como podríamos decir coloquialmente- hay que tener en cuenta distintas variables: la meteorología (siempre debemos consultar con anterioridad la previsión del tiempo para saber qué tipo de material podemos requerir), la altura (a mayor altura, más frío y posibilidades de viento), el recorrido o la duración de nuestra excursión (si se trata de una salida de un día o bien de varios días, donde ya necesitaremos un saco de dormir, luz frontal, etc.). En este sentido, si eres un aficionado a la montaña novel, desde Vertic recomiendan, por encima de todo, que acudas a una tienda especializada y te dejes aconsejar sobre la materia.
  3. La carga de la mochila. Durante nuestra caminata, la mochila se convertirá en una especie de segunda piel que, por todo lo que contiene y debe contener, puede llegar a salvarnos la vida en el peor de los casos -un extremo que, lógicamente, nunca deseamos que ocurra-. Ser previsible no es lo mismo que cargar con una mochila de 35 kilos llena de todo tipo artilugios y material por si estos pudieran llegar a ser necesarios. No somos mulas de carga. La planificación y documentación previa son una condición sine qua non de cara a cargar nuestro fardo con el material imprescindible -el mínimo posible- que pueda urgirnos. Pero siempre siendo conscientes de que debemos optimizar esta elección. ¿Hay un peso máximo para nuestra mochila? Pues sí. Más que un peso máximo, una fórmula que nos permitirá calcularlo en función de cada persona. El peso de la mochila no debe superar el 20% de nuestro peso corporal. En el caso de una mujer de 60 kilos de peso, por poner un ejemplo, el peso de su mochila no debería ser superior a 12 kilos.
  4. Alimentación e hidratación. Cuando corremos cualquier carrera o durante un entrenamiento de cierta duración, comer y beber de forma adecuada es básico para poder mantener nuestro nivel de esfuerzo con unos óptimos depósitos de agua y energía. Este aspecto es igual de importante cuando salimos al monte para caminar. Algunos pueden pensar que la exigencia de una caminata es menor a un entrenamiento corriendo, donde los ritmos y exigencia física pueden ser mayores. Pues están muy equivocados. Hay que tener en cuenta que, tal y como nos comentan desde la tienda especializada, la alimentación y la hidratación son nuestra fuente de energía. En función del kilometraje y de si podemos repostar o comer durante nuestra excursión -aquí vuelve a ser importante la planificación previa para conocer si hay refugios o fuentes durante nuestro trazada-, cargaremos con más o menos comida y líquido sobre nuestra espalda. Sobre todo, hay que tener en cuenta que estar bien hidratado reduce de forma sustancial el riesgo a sufrir lesiones durante cualquier trekking.
  5. Preparación previa. El nivel de dificultad de nuestro viaje por la montaña puede exigirnos una preparación previa. No es lo mismo, por ejemplo, ascender a un pico de 1.200 metros en una excursión de un par de horas de duración que completar una ruta de varios días por terreno alpino. Lógicamente, entre una opción y otra hay una preparación y exigencia física sustancialmente diferentes. Si debemos afrontar un viaje montañero que nos exija un grado importante de forma física, es primordial prepararse durante varias semanas o incluso meses. Sobre todo si nuestro trekking es de largo recorrido o tiene una dificultad técnica un poco más elevada. En este aspecto, si nuestro objetivo es completar varias caminatas, durante horas, y durante varios días, hay que hacer una preparación dual. Por una parte, un acondicionamiento físico y, por otra, también psicológico. Preparar nuestra mente para lo que viene puede ser la diferencia entre poder y saber afrontar una situación difícil en la montaña o bien tirar la toalla a las primeras de cambio, con la consiguiente decepción añadida.
  6. Orientación. Es muy necesario un buen manejo de una brújula o del GPS para orientarse en el medio natural. A esto también deberíamos añadirle el hecho de saber leer la cartografía de los mapas para poder afrontar cualquier situación imprevista -y ser capaces de readaptar nuestro recorrido en caso de urgencia-. Otro factor positivo también es el conocimiento del terreno y el recorrido por el que vamos a caminar. Todos ellos son aspectos que pretenden dar seguridad a nuestra salida y reducir al mínimo cualquier fracaso. Son muchos los corredores o montañeros que lucen en su muñeca relojes GPS de última generación sin saber explotar al 100% sus posibilidades. Cuando nos acercamos al medio natural se hace más necesario, si cabe, conocer todas las herramientas que estos ponen a nuestra disposición apretando simplemente un par de botones. Eso sí, también hay que tener los conocimientos previos, como decíamos anteriormente, para saber interpretar dicha información.
  7. Elaboración de un guión. Nunca está de más elaborar un guión previo de nuestro viaje. Como si de una lista de la compra se tratara, debemos poner negro sobre blanco cada etapa de nuestro trekking (hora de salida, hora de llegada, dónde vamos a dormir, posibles avituallamientos, kilómetros, desnivel positivo, etc.), especialmente si esté tiene varias etapas. El objetivo esencial de este documento es el de ajustar lo máximo posible nuestro plan de viaje a nuestra forma física y/o a la de las personas que van a tomar parte en él, además de tener una previsión de las necesidades en cada etapa.
  8. Material técnico y botas adecuadas. Además de una buena mochila, ropa técnica, GPS, mapas… no hay que olvidarse que, a la hora de ir a la montaña, debemos empezar a vestirnos por los pies. El uso de un calzado incorrecto es uno de los errores más frecuentes entre los aficionados al trekking, reconocen desde Vertic. Puede que éste no sea el conveniente para nuestra salida o que las ganas por estrenarlo nos hagan cometer el error de empezar una salida de varios días con un calzado nuevo. En este punto, es habitual que aparezcan problemas como erosiones cutáneas, uñas negras porque nos es demasiado pequeño, incomodidad al caminar porque no son las botas requeridas en nuestra excursión… Así pues, el calzado a usar durante el viaje debe ser el mismo con el que hemos entrenado y, por lo tanto, ya está hecho a nuestros pies. La elección de este calzado también debería hacerse en una tienda especializada y con los buenos consejos que pueda darnos un vendedor en función del uso que le vamos a dar.
  9. Pastillas potabilizadoras de agua. El agua suele ser abundante cuando hacemos una excursión por la montaña, especialmente si es por terreno alpino. El agua del deshielo o riachuelos pueden ser de gran utilidad a la hora de reponer nuestros depósitos de líquido. No obstante, hay que tener mucha precaución con arroyos, riachuelos o fuentes. Y es que el agua que estos nos ofrecen puede no ser potable y podemos pagarlo con una buena diarrea y problemas estomacales que, en el peor de los casos, puede llegar a cancelar o cortar de raíz nuestro trekking. Es trascendental disponer de pastillas potabilizadoras para tratar el agua. No pesan nada ni ocuparán casi espacio en nuestra mochila y, tal y como hemos explicado, pueden salvarnos en más de una ocasión de una buena descomposición. Podéis encontrar este tipo de pastillas en cualquier tienda especializada en montaña.
  10. Crema solar y ropa adecuada. Si salimos al monte en primavera y, especialmente, en verano, el sol suele ser nuestro compañero inestimable y agradable de viaje. Debemos tener un cuidado doble sobre los efectos del sol. Por una parte, la crema solar debe ser uno de los primeros elementos a introducir en nuestra mochila. En altura, los efectos de los rayos solares son incluso mayores y, por ello, tenemos que proteger nuestra piel, más si cabe. Y, segundo, es preciso vestir prendas de marga larga, llevar gorra y pantalón largo, sobre todo si estamos hablando de caminatas de varios días.

 

Información de contacto:

www.verticoutdoor.com

 


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