RUNNING

Correr con música mejora nuestro rendimiento

Aumenta la resistencia en un 15%, además de tener efectos 'dopantes'

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Entre los beneficios de escuchar música mientras se practica running, se encuentra un aumento de la resistencia y una reducción del consumo de oxígeno, según algunos estudios.

(17-10-2018). ¿Puede ser la música un aliado del corredor? La respuesta es rotundamente afirmativa. El científico Costas Karageorghis ha pasado los últimos 20 años estudiando el efecto de la música en el deporte. Y te resumimos a continuación las conclusiones más relevantes de su estudio para que sigas acompañando tus salidas con tu banda sonora favorita.

Un corredor con auriculares corre por el Parque del Retiro de Madrid. Otro lo hace al lado del Guadalquivir en Sevilla o por la Diagonal de Barcelona. Es una imagen que no nos llama la atención. Bien al contrario, estamos muy acostumbrados a ver como los runners –sobre todo en ciudad- se abstraen del mundanal ruido a través de la música. Además, ésta supone una motivación añadida para seguir sumando kilómetros a una intensidad más elevada.

Ya existían diferentes estudios sobre la cuestión, pero el profesor Costas Karageorghis de la Universidad de Brunnel (Reino Unido) ha dedicado más de 20 años de su vida a investigar esta cuestión: la capacidad motivacional de la música en el deporte. Y lo demuestra con ejemplos y datos concretos. Incluso presenta la lista de los grupos musicales que tienen más impacto sobre el rendimiento de un deportista. En primera posición, el grupo norteamericano Red Hot Chili Peppers, seguido por la cantante Madonna y, en tercer lugar, el grupo británico Queen.

La música de estos artistas tiene efectos “dopantes” sobre los corredores que las escuchan, tal y como también reconoce el periodista radiofónico Edu Salas, de Rock FM, quién elaboró para CMDsport esta lista de las canciones más motivantes para correr. Eso sí, deja claro que otros grupos musicales también pueden tener los mismos efectos sobre otros atletas, ya que “la música es arte y, como tal, es subjetiva”. Karageorghis lo ha demostrado con estos grupos concretos, pero también podrían ser otros, siempre y cuando se cumpla la sincronía entre ritmo y movimiento que predica el estudioso.

Prueba real en el medio maratón Run to the Beat

El mismo profesor Karageorghis ejerció de conejillo de indias. La música de estos 3 grupos mencionados anteriormente –Red Hot Chili Peppers, Madonna y Queen- formaba parte de la banda sonora de Run to the Beat, un medio maratón celebrado en Londres en el que tomaron parte miles de corredores. Todos ellos corrieron escuchando música a través de decenas de altavoces situados por la organización de la carrera a lo largo del recorrido. “Es un hecho constatado que la música motiva, que nos ayuda a subir nuestro estado de ánimo cuando estamos bajos de moral”, argumenta el periodista radiofónico. Además de tener en cuenta el ejemplo de este medio maratón londinense, Salas deja claro que “la música ayuda a muchos maratonianos a superar el temido momento del muro”. Y es que, a su modo de ver, “deportivamente, las penas, con música, son menos penas”.

Deportivamente, las penas con música son menos penas

La música, tal y como refleja el estudio de Costas Karageorghis, aumenta nuestra resistencia hasta un 15% si somos capaces de sincronizar movimientos y ritmo. Sin sincronización de ambos elementos, no funciona, sea cual sea el grupo musical que escuchemos. No obstante, sin ser conscientes de ello, los participantes de la Run to the Beat se beneficiaron de esos efectos “dopantes” de las notas musicales en su rendimiento deportivo. Y, nuevamente, el profesor volvió a demostrar lo que ya había hecho anteriormente con triatletas australianos: La música ayuda a aumentar la resistencia de los corredores un 15%.

¿Por qué la música mejorar nuestro rendimiento si sincronizamos ritmo y movimiento?

El profesor de la Universidad de Brunnel lo explica en 3 puntos diferentes. En primer lugar, la eficiencia energética de los runners aumenta hasta un 3% mientras escuchamos música. Esto supone que podemos correr más tiempo, consumiendo la misma cantidad de oxígeno. Por lo tanto, las notas musicales mejoran nuestra economía de carrera. Un efecto que, además, Karageorghis también ha demostrado que es efectivo encima de las dos ruedas. En este caso, se consume un 7% menos de oxígeno.

Segundo, cuando corremos y escuchamos música al mismo tiempo, nos cansamos menos. O, mejor dicho, notamos menos el cansancio, porque la fatiga percibida por parte de nuestro organismo se reduce en un 10%. Los mensajes de fatiga se mandan igualmente al cerebro, pero éste está distraído gracias a la música y se producen cambios en la actividad del giro frontal interior de nuestra cabeza; unas transformaciones que disminuyen el volumen del cansancio percibido, por decirlo de alguna manera.

Y el tercer punto por el que podemos explicar que la música acrecienta nuestro rendimiento si sincronizamos ritmo y movimiento es que la música multiplica nuestra motivación. Por lo que explica el profesor Karageorghis, las canciones activan las neuronas del córtex prefrontal del cerebro, una zona que nos ayuda a conseguir cualquier cosa que nos propongamos. Por lo tanto, esas notas musicales nos hacen sentir casi invencibles.

Con la música, se aumenta un 15% la resistencia de los corredores, se eleva en un 3% la eficiencia energética y se consume un 7% menos de oxígeno

En este sentido, según el propio Edu Salas, que tiene un amplio bagaje en la radio fórmula de nuestro país, “la música, con tempo elevado y constante, nos ayuda a llevar o seguir un ritmo concreto, sea en el deporte que sea”. Y prosigue con su argumentación, en la línea del profesor Karageorghis, “es lógico que a tempos más elevados se consiga llevar ritmos más rápidos”. Y lanzo otro mensaje: “hay hasta quien dice que consigue adaptar los latidos del corazón a los BPM –Beats Per Minute– de las canciones; desde luego, hay que tener mucho control para hacerlo”. Y también apunta que otro tipo de música, más relajada, como la chill out “es ideal para ritmos menos exigentes, pero, por encima de todo, para antes o después de las rutinas deportivas”.

Los deportistas de élite corroboran el estudio de Karageorghis

Dentro del mundo deportivo de élite encontramos varios ejemplos de deportistas que confirman los argumentos del profesor en su estudio. Y un buen ejemplo es el que en su día fue capaz de ostentar el récord del mundo de 5.000, 10.000 y maratón, el etíope Haile Gebrselassie. El pequeño corredor de Addis Abeba fue capaz de batir algunos de sus récords mundiales al ritmo de la canción tecno Scatman del cantante norteamericano John Scatman. Este un ejemplo, pero hay otros más claros, según el estudio.

Desde el punto de vista del catedrático Costas Karageorghis, el ejemplo más representativo de que la música tienen un efecto dopante es la figura del mayor medallista olímpico de la historia: el nadador norteamericano Michael Phelps, con 22 medallas (18 de ellas de oro). El tiburón de Baltimore escuchaba una lista de hip hop antes de competir. Un estilo musical que, en su caso, le fue mejor incluso que el rock o el pop-rock. De hecho, existen algunas dudas sobre qué tipo de estilo musical es mejor en este sentido y hay indicios de que el ritmo que mejor funciona es el de 120 BPM.

En relación a lo que también comentaba el periodista musical Edu Salas, hay otros estudios paralelos al del catedrático de la Universidad de Brunnel que dejan claro que es indiferente qué estilo de música se escoja, mientras sea la favorita del deportista en cuestión. En este mismo campo, la profesora Alexandra Lamont y sus colegas de la Universidad de Keele (Reino Unido) demostraron en su día que cuando hacemos deporte y escuchamos nuestras canciones preferidas, lo pasamos mejor, nos cansamos menos y la sensación de estar en la zona aumenta. En este sentido, los experimentos de Lamont se basaron en jugadores de fútbol americano, baloncesto y runners.

 

 


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