RUNNING

Así lo consiguió el hoy maratoniano octogenario Miquel Pucurull

Empezar a correr a los 40 años

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El primer consejo para iniciarse en el running a partir de los 40 años es que las prisas no son buenas compañeras.

(23-6-2021). La pandemia ha despertado el interés de muchas personas por correr por primera vez o por retomar el hábito enterrado tras años de sedentarismo. Como cualquier hábito, es mejor empezar de menos a más y qué mejor guía para iniciarse que el veterano corredor de 82 años Miquel Pucurull, hoy maratoniano, que se inició en este deporte a los 40 años. Para los que os encontráis en los 40, este es el camino que siguió.

Miquel Pucurul se inició en el running con 40 años, con sobrepeso y por recomendación médica. Hoy con 82 años, es un experto maratoniano.

“Empezar a correr a los 40 años me cambió la vida. Pesaba 84 kilos y sufría algún que otro ataque de taquicardia. Incluso tenía miedo de no llegar a mayor”. Son palabras de Miquel Pucurull, el mítico y popular maratoniano catalán que, con 82 años, aún se apunta a correr maratones. Sin ir más lejos, el próximo 7 de noviembre intentará completar su maratón número 47. Será en el maratón de su ciudad, Barcelona. Miquel es sincero cuando afirma que “empezar a correr me transformó la existencia”. Es lo que le recomendó el médico, ante su temor, hace más ya de 4 décadas.

El ejemplo de Miquel Pucurull puede servir de acicate para aquellos atletas que se han calzado las deportivas por primera vez a raíz de esta pandemia por coronavirus. Y también, lógicamente, como espejo –de experiencia y mucho más- para aquellos que han vuelto a correr tras muchos años sin hacerlo. No importa el motivo y sí la motivación adyacente que nos siga guiando para completar quilómetros. Y la sombra de Miquel, en este caso, es muy larga. “Correr ofrece un gran beneficio para la salud, pero también para el alma”, glosa en uno de sus tuits.

Miquel es célebre y muy popular entre los corredores por su actividad en las redes sociales. No hay día en el que @Pucurull –este es su nombre de usuario en Twitter- no parafrasee ocurrencias, frases motivacionales e historias del atletismo por doquier a través de este pequeño amplificador en el que tiene más de 11.500 almas fieles. En una de sus últimas frases, “la mayoría me vienen a la cabeza cuando corro” admite, decía en tono de humor: “Si corriendo te duela una pierna, no te quejes. Aún tienes otra”. Pues ya lo sabéis, “cuando corres, no hay lugar para las excusas”.

Del baloncesto al atletismo

De joven, Miquel había jugado a baloncesto. Pero dejó toda práctica deportiva a los 27 años. Y tardó 3 lustros en volver a sudar la camiseta. Mantuvo la camiseta de tirantes, pero dejó las zapatillas de baloncesto para calzarse unas deportivas de correr, aunque cuando él empezó todo el material atlético “aún ofrecía unas limitaciones técnicas que no tienen nada que ver con la variedad de marcas y zapatillas que existe hoy en día”, reflexiona Pucu, el nombre con el que le conocen sus amigos más allegados. De todo ello habla en su libro “Mai no és tard” (Editorial Columna).

Un libro en el que repasa su vida ligada al mundo del atletismo en general y del maratón en particular. En cierta forma, Miquel es el representante del corredor anónimo. De ese grupo de personas que, sin conocerse, forman parte de un gran colectivo: los atletas populares. Y entre este colectivo, las opiniones de Pucu podrían llegar a ser consideradas casi dogma de fe. “A los 10 años no me gustaba mucho correr. A los 39 aún menos. A los 40 me aficioné a ello. Y a los 82 es mi pasión”. Qué cosas, añade. Y desde que, trabajando en A Coruña, visitó al médico que le recomendó calzarse unas zapatillas no ha parado.

Piano piano si va lontano

Y tomamos su caso concreto como ejemplo. Miquel recomienda volver a correr “de forma paulatina”. Incluso más “para aquellos que jamás lo hayan hecho”. “Yo empecé caminando y corriendo, de forma alterna”. Bueno, mejor dicho, “más que correr, trotaba de forma ligera”. Encontró un método muy sencillo en un periódico que aún conserva y que siguió de pies juntillas. El organigrama lo firmaba el mítico Ramon Oliu, admirado hasta la saciedad por Miquel y gran impulsor de la creación del Maratón de Barcelona desde 1978, aunque la primera edición se celebró en Palafrugell.

Dicho planning implica trotar 1 minuto y andar otro, cinco veces todos los días de la primera semana. Esto es, 10 minutos de ejercicio 5 veces la primera semana de ejercicio. Y el plan prosigue de esa forma “creciente” que nos decía el propio corredor veterano. Odia que la gente le vea como un anciano “porque no lo soy”, reconoce entre sonrisas de complicidad. Volviendo al plan, “a la segunda semana, el trote pasa a ser de 2 minutos, combinado con 1 minuto de andar”. Y las repeticiones, las mismas, 5. Por lo tanto, “pasamos a un total de 15’/5 días de la semana”. La semana siguiente, la tercera, se incrementa a 3 minutos para un total de 20’/5 días.

El cerebro debe ganar la partida a las ganas”

Y siguiendo este plan sencillo es como empecé a correr suave y, al final, pude eliminar el andar”. De hecho, “a los 3 meses ya podía correr una hora seguida, sin andar”. Es lo del piano piano si va lontano, que dicen los italianos. ¿Cuál es el peligro de empezar a correr y no hacerlo de forma gradual? “Está claro que el peligro, al margen de la virtud de hacerlo escalonadamente para que resulte placentero, es que el iniciático quiera correr demasiado deprisa”. De ahí que Miquel insista “en la necesidad imperiosa de trotar en lugar de correr”. Al menos, al principio, “que el cerebro le gane la partida a las ganas”.

Pucu se siente identificado y se ve reflejado en muchos de los corredores y corredoras –él odia usar la palabras runners, ya que no es demasiado partidario de los anglicismos- que han llenado las calles, parques y playas de nuestro país, corriendo, “como vía de escape para sobrellevar, lo mejor posible esta pandemia”. Sea por el motivo que sea, “porque quizás muchos han vuelto a correr por la imposibilidad de practicar otro deporte o no poder ir al gimnasio”. “Me encanta ver tantos nuevos atletas populares”. En este sentido, aplaude encantado este efecto positivo, “de los pocos”, que ha tenido el Covid-19.

Anima sana in corpore sano

En este aspecto, el octogenario –sólo por edad y no por sentimiento, que quede claro, aunque “me guste sentirme reconocido como el viejo del maratón”- no tiene dudas de que todos estos nuevos o recuperados corredores/as “han venido para quedarse”. Y es que el que “comprueba las ventajas que le supone hacer ejercicio físico para cuerpo y mente, y correr es algo muy simple, conlleva que no lo abandone”. Es aquello tan manido, por suerte, del anima sana in corpore sano. Y deja claro que “no conozco a nadie que, después de recuperar la forma física, renuncie a mantenerse”.

Dentro del mundillo del correr en pandemia, lo que Miquel más echa de menos es el contacto, “sin distancia”, con los demás coetáneos, corredores y corredoras. Y eso “sobre todo, se da en unas carreras populares que, por suerte, están volviendo poco a poco”. En su calendario, como decíamos, está marcado en rojo el 7 de noviembre. Se correrá la edición número 42 del Maratón de Barcelona. El maratón 47 del palmarés personal de nuestro protagonista. Una prueba que debía llevarse celebrar en marzo de 2020 y que, a raíz de la pandemia, se pospuso por un lapso de tiempo de año y medio.

El gusanillo de las carreras

Con la vuelta de las carreras, este tipo de corredores conversos que te comentaba podrán comprobar también el gusanillo de la competición”. Y todos ellos se volverán, aún más, “en apóstoles de la causa”. De la causa del correr, claro está. Por este motivo, Pucu vislumbra, a medio plazo, que las carreras puedan volver a contar con miles de atletas campando y trotando por las calles de las principales ciudades de nuestro país”. En su caso, por esa Barcelona que lo ve enfundarse la camiseta y atarse las zapatillas 6 días por semana. Con su zancada “acortada”, “efectos de la edad”, dice sonriente.

Miquel es optimista en cuanto al número de inscritos, no “tanto en cuanto al número de carreras que llenaban cada fin de semana con múltiples citas posibles de asfalto o montaña”. Es por ello que reflexiona lo siguiente en voz alta: “me cuesta pensar que habrá el mismo número de carreras que antes de la pandemia”. Desea “equivocarse” en su predicción, pero “aunque cada día haya más gente que corre, algunos promotores pequeños dejaran de organizarlas por la crisis que les habrá supuesto el paréntesis y la oferta será menor”. En cuanto al precio de los dorsales es tajante: “espero que sean más asequibles”.

Correr te arruga la piel, pero no hacerlo te arruga el alma”

Y no podemos cerrar de mejor forma este artículo en el que, una vez más, Miquel ha elaborado otra oda al mundo del correr, con la voz que ofrece la veteranía. Lo hacemos con otra reflexión tuitera –y vital- de él mismo: “Entiendes tu vida cuando miras hacia atrás. Pero la tienes que vivir mirando hacia delante”. Y corriendo con unas zapatillas en los pies, seguro que añadirá el propio Pucu cuando nos lea. Lejos queda, pues, aquel Miquel que sobrepasaba los 80 quilos de peso, que estaba estresado y que fumaba 2 paquetes de cigarros al día, a finales de la década de los 70.

Corred, amigos, deprisa o poco a poco, pero corred; porque correr te arruga la piel, pero no hacerlo te arruga el alma”.


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