RUNNING

Ventajas de llevar un diario de entrenamiento

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(26-2-2020). Ya sea en formato papel o digital, llevar un diario de los entrenamientos puede ser una rutina muy práctica y que conlleva varios beneficios, que desgranamos a continuación.

En tiempos pasados, era muy habitual que los corredores y corredoras que empezaban a correr llevasen un diario de entrenamiento. Como si de un diario íntimo se tratara, en esta libreta apuntaban los datos de sus entrenamientos y competiciones. Actualmente, es una práctica que se sigue llevando a cabo y que tiene su importancia, aunque la digitalización ha llevado a muchos cambiar el papel y las libretas por otros métodos.

Los más comunes, los que han optado por trasladar toda la información a un documento ofimático, ya sea en formato Word o Excel, por citar un par de ejemplos. La incorporación del GPS como elemento casi imprescindible en la indumentaria runner ha facilitado también el trabajo, así como la popularización de aplicaciones como Strava o Runkeeper, por citar dos ejemplos concretos. Cada fabricante suele tener su propia plataforma donde almacenar nuestros datos y consultarlos a modo de calendario para observar nuestras marcas y evoluciones como corredores y corredoras.

¿Dónde radica la importancia de guardar los datos de nuestros entrenamientos?

Registrar nuestras actividades basadas en un plan de entrenamiento más o menos específico es crucial para progresar y mejorar en nuestra carrera como atletas. Un diario de entrenamiento debería ser un must dentro del mundillo runner para analizar, comparar y controlar nuestra evolución. Podéis estar tranquilos. No requiere ninguna inversión. Sí, en cambio, algo de esfuerzo en ocupación de tiempo. Ya sea en formato papel o en formato digital, dicho documento nos ayudará a refrescar la memoria. Por ejemplo, podremos comparar nuestros tiempos en un mismo recorrido en diferentes épocas del año para analizar nuestro estado de forma.

A continuación, os nombramos una serie de razones por las que os aconsejamos invertir un poco de vuestro tiempo en la elaboración de un diario de entrenamiento. En el debate de la forma no nos metemos, ya que cada uno es muy libre de optar por una opción más clásica (libreta) o bien más actual (digital). Eso sí, en el caso de un formato digital, a través de un documento Excel, podremos establecer sumas totales con mayor facilidad y rapidez.

  • Podemos controlar la carga de kilómetros y de horas de entrenamiento, por lo que lograremos controlar el siempre peligroso sobreentrenamiento y sí ser capaces de aumentar, de forma gradual, nuestro rendimiento como runners. Con un diario de entrenamiento, podremos controlar de forma eficaz la carga física de cada sesión.
  • Los datos nos permiten tener capacidad de análisis y comparación. De esta forma, podemos analizar nuestros propios entrenamientos –sigamos o no un plan de entrenamiento específico- y ver si estamos cumpliendo con los objetivos marcados para llegar a los retos de una temporada en el mejor momento.
  • Es más fácil seguir una preparación específica gracias al sistema de prueba-error. Es decir, todo aquello que nos ha funcionado previamente de cara a una competición determinada, podemos volver a llevarlo a cabo. Igualmente, en sentido contrario, aquella preparación que no ha tenido los efectos deseados en nuestro caso, deberíamos evitarla.
  • Permite que el corredor tenga más autonomía y pueda conocer los efectos sobre su rendimiento que genera el entrenamiento.
  • Puede ser una fuente más de motivación. Tener un registro y saber de lo que hemos sido capaces en el pasado nos puede ayudar a volver a recuperar nuestra forma cuando quizás los resultados no reflejan nuestro trabajo durante los entrenamientos. Es especialmente útil cuando se sale de una lesión o cuando retomamos las sesiones tras un tiempo de descanso.

Variables concretas que debe contener un diario

Una vez conocidos los razonamientos o puntos positivos de tener un diario de entrenamiento, ahora te describiremos los elementos que éste debería tener para cumplir todo su cometido. Antes de nombrarlos, una advertencia o consejo: Un diario de entrenamiento debería contener, además de los datos objetivos como kilómetros o tiempo, las valoraciones emocionales que nos ha suscitado una sesión de entrenamiento en concreto. De esta forma, también podremos valorar en qué forma varían nuestros sentimientos y sensaciones tras una salida específica. Y es que para analizar un entrenamiento no sólo precisamos datos objetivos, sino también percepciones subjetivas. En cuanto a los datos fríos que podríamos incluir, aquí van una serie de ellos (aunque podrían ser más):

  • Kilómetros
  • Tiempo
  • Ritmo medio
  • Calorías quemadas
  • Ritmo cardíaco
  • Peso
  • Tensión arterial
  • Molestias musculares (si las hay)

Las sensaciones y percepciones personales también tienen su apartado concreto

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. El refranero popular para ser efectivo –y efectista en este caso, también- cobra en esta cuestión vital importancia. Tal y como prestamos atención a la recuperación posterior tras una sesión de entrenamiento, también deberíamos invertir unos minutos en plasmar cómo nos hemos sentido tras la sesión. Y es bueno hacerlo en ese instante porque cada lapso de tiempo que transcurra tras la finalización de la salida va a debilitar nuestras percepciones, ya sean estas buenas o malas.

Por lo tanto, comentarios o frases como “me he sentido débil”, “me he notado las piernas pesadas”, “buen ritmo con una buena intensidad”…, pueden ayudarnos a completar nuestro diario de entrenamiento con un apartado de observaciones. Aunque os pueda parecer banal, no está de más incluir en estas anotaciones aspectos de nuestra vida personal que nos preocupan y que pueden afectar, de forma directa, a nuestro rendimiento. Asimismo, si no estamos al 100% debido a alguna molestia o enfermedad, también deberíamos plasmarlo.

La decisión de Hamlet: papel o digital

Viendo la forma, pero también el contenido, ya tienes todas las herramientas a tu mano para empezar a elaborar tu propio diario de entrenamiento, si es que no lo tienes ya. Ahora quizás queda la decisión más hamletiana, la más difícil. Optar por ser un romántico e ir al quiosco de la esquina y hacerse con una libreta de las de toda la vida. O bien abrir un documento ofimático que nos permita incluso la elaboración de estadísticas globales y gráficos visuales. La resolución está en vuestras manos. O en vuestros pies, depende de cómo se mire.


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