RUNNING

Del premio Príncipe de Asturias a dependiente de Decathlon

A sus 42 años, el ex maratoniano Fabián Roncero se gana la vida como dependiente en una tienda de deportes

Fabián Roncero recibiendo el premio Príncipe de Asturias en 1997. (Foto: Fundación Príncipe de Asturias.)

(16-11-2012). El atleta conocido como el ‘keniata de Canillejas’, condecorado con el premio Príncipe de Asturias tras su actuación en el Mundial de Atenas de 2007 y poseedor aún de algunos records como ser el atleta que más rápido ha corrido los 10 km y el medio maratón en España, es toda una institución en el mundo del atletismo español y, sin embargo, ni su carisma ni hazañas deportivas le permiten vivir de la disciplina que le puso en el mapa deportivo. A sus 42 años, Roncero trabaja como dependiente en un Decathlon y explica su positiva visión de la vida en una entrevista que recoge el diario Público.

Vivir del atletismo toda la vida. Se trata de un sueño difícil de alcanzar y Fabián Roncero lo sabe bien, tal y como transmite en la entrevista que le ha concedido al diario Público: “Es algo (vivir del atletismo) que en España no se puede hacer. ¿No sería maravilloso tener un sueldo por educar o motivar a los niños en el atletismo? Pero nadie me lo ha ofrecido”.

A sus 42 años y con una carrera deportiva a sus espaldas digna de todo tipo de reconocimiento, el maratoniano que fuera capaz de hacer sombra al mismísimo Haile Gebrselassie y estar a punto de batir el récord del mundo de maratón en las pruebas de Rótterdam 98 y 99, disfruta ahora de una tranquila vida vinculada al deporte, pero no de la forma que mucha gente esperaría o se piensa, puesto que es dependiente de un Decathlon de Santander, ciudad a la que se trasladó hace seis meses y en la que dice “estar encantado de vivir”.

Roncero es consciente de que “para comer, hay que trabajar”, tal y como explica en la entrevista, y por ello tras la cancelación del programa Corre para Teledeporte en el que trabajaba decidió buscar una alternativa que acabó siendo una tienda de deportes. “Hice un patrimonio y es verdad que gané un buen dinero en el atletismo. Realicé unas inversiones, pero hay que esperar a otro tiempo para que ese dinero dé sus frutos y busqué una alternativa”, explica.

En los próximos días Roncero deberá volver a emprender la búsqueda de trabajo puesto que finaliza su contrato con Decathlon, aunque se muestra convencido de poder encontrar otra oportunidad en otra tienda de deportes. Y en ningún caso ve este trabajo con tristeza. “En todos los trabajos hay que tragar, […] pero lo positivo es que el trato con el público es agradecido”. A lo que añade que “soy el mismo de siempre, la misma persona con la misma humildad, quizá porque nunca me separé de ella. Mi padre tenía una ferretería y desde los 14 a los 27 viví en casa de mi abuela. Aprendí entonces que se puede ser feliz sin gasta dinero”.

Leer reportaje completo del diario Público


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