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Cómo mantener las chaquetas de plumas para alargar su uso

chaquetas plumas

(29-1-2020). Las chaquetas de plumas se han convertido en una de las prendas must de esta época del año. No obstante, tienen un cuidado especial –por su propia conformación- que debemos tener en cuenta si queremos mantener sus propiedades técnicas. Los especialistas de las tiendas Vèrtic Outdoor nos acercan en este artículo una serie de consejos.

El diseño de una chaqueta de plumas persigue una función esencial: mantener el calor corporal y preservarnos del frío después de una actividad deportiva como puede ser un trekking, una excursión, reuniones de escalada o alpinismo o tras haber efectuado una salida al aire libre. No es que nos dé calor por sí misma, sino que aprovecha nuestra propia temperatura –la que generamos nosotros mismos- para mantener el calor corporal. Eso sí, hay que tener en cuenta las diferentes calidades que esta prendas pueden llegar a tener. De hecho, en función de su naturaleza y de la calidad y cantidad de pluma, logrará cumplir mejor o peor con su cometido.

Calidad de una chaqueta de plumas: los CUINS tienen la clave

La calidad de una chaqueta de plumas se mide a través de los CUINS. No deja de ser nada más que la abreviatura de Cubic Inches o, lo que es lo mismo, pulgadas cúbicas. Así pues, se tienen en cuenta los CUINS que mide el volumen que ocupa una onza (28 gramos) de la pluma de la prenda en cuestión. Eso sí, desde Vertic Outdoor nos advierten de un pequeño detalle que tenemos que tener en cuenta: La escala americana y la europea difieren en que la primera realiza las pruebas en condiciones de humedad cero, mientras que la segunda lo hace en condiciones de humedad medioambiental. Teniendo en cuenta esto, una buena chaqueta de plumas debe estar entre 600 CUINS para actividades outdoor hasta los 850 CUINS para expediciones al Himalaya o zonas muy frías. 

Tal y como hemos comentado al principio, un plumas persigue mantener el calor. Pero tiene un gran enemigo: el agua. Y es que los plumíferos pierden rápidamente sus características técnicas cuando entran en contacto con este elemento. Por este motivo, es fundamental que, en caso de lluvia, evitemos que esté mucho tiempo en contacto con el agua ni permanezca mucho tiempo compactado. La consecuencia de no evitar este tipo de acciones es que las plumas pueden quedar apelmazadas y perder sus características térmicas. Hay algunos modelos del mercado que llevan un tratamiento especial -DWR- que repele el agua. Pero no llega a ser impermeable, sino que únicamente mantiene sus propiedades con nieve o lluvia suave. Nunca ante un buen chaparrón.

Plumas naturales versus fibras sintéticas

La tecnología también ha llegado –y sigue evolucionando- dentro de la gama de plumíferos. En este sentido, las últimas innovaciones en cuanto a fibras de relleno se refiere permiten disminuir los efectos del agua, pero, por el contrario, también son menos efectivas en su cometido de mantenimiento del calor. De esta forma, una chaqueta de plumas puede tener plumas naturales o bien fibras de relleno, que son microfibras huecas fabricadas, en la mayoría de los casos, de poliéster o polipropileno. De hecho, reciben el nombre de Primaloft, Hollofil o Thermolite en función del fabricante. Al tratarse de fibras sintéticas, su precio suele ser menor al de los plumíferos.

¿Qué cuidado debe tener una chaqueta de plumas?

Por muy cuidadosos que seamos, como toda prenda de ropa, llegará un momento en el que deberemos lavar nuestra chaqueta de plumas. Y ello a pesar de haberos comentado que uno de sus enemigos –sobre todo si es de plumas no sintéticas- es el agua. Llegado el día, deberemos usar un jabón especial para plumíferos y en la lavadora optaremos por un programa para ropa delicada. Más que el lavado en sí, que también, lo que cobra especial importancia en este caso es el proceso de secado. Un proceso en el que tenemos dos opciones:

Por un lado, podemos poner la chaqueta de plumas en la secadora, con un programa para ropa sintética, introduciendo dentro de la máquina un par de pelotas de tenis para que conserve el acolchado al final del secado. La segunda, la más tradicional, sería dejarla secar al aire durante varios días. Pero, un consejo, no la colguemos en una silla, ya que todo el acolchado bajará hasta la parte inferior. Es mejor dejarla secar en posición horizontal y darle azotes con frecuencia para evitar el apelmazamiento de las plumas.

Información de contacto:

www.verticoutdoor.com


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