TRAIL RUNNING

Para corredores con experiencia

Propuesta de entrenamiento de dificultad alta por la Cavalls del Vent

Sector de Penyes Altes.

Ofrecemos dos rutas de entrenamiento más que permitirán completar el trayecto de 85 quilómetros y 5.200 metros de desnivel positivo entre los 8 refugios del Parque Natural del Cadí-Moixeró. En este caso, se trata de dos trayectos de dificultad alta.

Si la intención es completar estos dos trayectos de forma consecutiva, hay que tener en cuenta que a nuestra ligera equipación de trail running habrá que añadirle comida (aunque también se puede comer en los refugios) y un saco de dormir o sábanas para poder pernoctar en los refugios. En este caso, dormiremos en el refugio del Rebost (por cierto, son muy conocidos y sabrosos los macarrones que ofrecen para cenar, que nos irán a las mil maravillas para afrontar la segunda jornada de entrenamiento). A parte de la hidratación necesaria, aunque en algunas partes del trayecto hay fuentes, podemos añadir también algunas barritas y geles energéticos para sobrellevar mejor la dureza de ambas etapas. Teniendo en cuenta todo esto, pasamos a la breve descripción de las mismas, y a facilitaros los datos técnicos para poder completar ambos recorridos con éxito. Os recordamos que las marcas de la Cavalls del Vent son puntos naranjas, claramente visibles a lo largo de todo el trayecto. El trazado no tiene pérdida.

Primera etapa: Gresolet, 1.280 metros –Rebost, 1.640 metros. (31 quilómetros aprox).
Los 31 quilómetros que separan el refugio de Gresolet y el del Rebost, con el refugio de Sant Jordi en medio del trayecto, representan el mayor desnivel positivo entre refugios de todo el trazado de la Cavalls del Vent. En este sentido, para completar el recorrido deberemos superar 1.948 metros de desnivel positivo, además de 1.531 metros de desnivel en sentido negativo.

La primera parte del trazado es la que une Gresolet, un refugio que supone un remanso de paz con unas vistas privilegiadas de la cara norte del Massís del Pedraforca, con el bucólico refugio de Sant Jordi. Son casi 16 quilómetros donde tendremos que salvar un desnivel positivo de 1.009 metros. La etapa empieza con una fuerte subida, la constante de buena parte de la jornada. Poco después de salir de Gresolet por el este, nos adentramos en un frondoso y fresco hayedo a través del cual superaremos unos 300 metros de desnivel positivo por el torrente del coll de la Bauma, hasta llegar al collado del mismo nombre (1.577 metros). Es un tramo precioso, con hayas, musgo, robles, abetos, donde el esfuerzo luchará, por igual, con la belleza que nos ofrece la naturaleza.

Una vez coronado el coll de la Bauma, en un cruce de pistas forestales, deberemos seguir un sendero que tenemos justo en línea recta. El hayedo deja paso a pinos y pastos de media-alta montaña que nos acompañarán durante un buen trecho. Bajaremos por un sendero que resigue el torrente de Murcarols, llegaremos a una pista que atraviesa una torrentera y ascenderemos hasta el coll de la Bena. En este punto, aunque aún tengamos las provisiones casi llenas, podremos refrescarnos en una fuente. Tras dejar atrás dicha fuente y el coll de la Bena, entraremos en una zona húmeda donde podremos correr con mucha facilidad: la baga de Murcarols. Este punto supone la mitad del trayecto hasta llegar al refugio de Sant Jordi y, probablemente, la parte más relajada del recorrido. Entre el coll de la Bauma y la Font Nostra, pasando por el coll de la Bena, descenderemos unos 600 metros, de forma progresiva y moderada. El final de este tramo es una pista forestal que se puede hacer un poco larga en función de la hora del día en la que estemos corriendo por ella.

Todo esto, hasta llegar al punto menos elevado de la etapa, Cal Cerdanyola (910 metros), y la Font Nostra. Aquí empieza la bueno. La ascensión a Els Empedrats. 700 metros de desnivel positivo en poco menos de 4 quilómetros. Es una dureza extrema, ya que el recorrido remonta un torrente que deberemos cruzar en diversas ocasiones. Para muchos, esta es la zona más bonita de todo el recorrido de Cavalls del Vent (es especialmente recomendable hacer un alto en el camino en el salto de agua del Bullidor de la Llet; para ello deberemos desviarnos ligeramente del trazado, siguiendo la señal indicadora). En Els Empedrats correremos, si podemos, al lado de constantes saltos de agua, pozas y sifones. Tras salir de esta zona, de alta dificultad como decíamos, nos queda un trecho –pasando por la Font del Faig, también de subida, hasta llegar al refugio de Sant Jordi (1.565 metros)-. Ya tenemos media etapa en la saca. Casi 16 quilómetros.

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Bullidor de la Llet

Después de reponer fuerzas en Sant Jordi (la comida que ofrecen es especialmente elogiable), empieza la segunda parte de esta etapa. Unos 14,5 quilómetros entre Sant Jordi y el refugio del Rebost (1.640 metros) en los que salvaremos 964 metros de desnivel positivo y 864 negativos. Tras salir del refugio, empezamos en sentido descendiente, primero por un camino rocoso y después atravesando un bosque, hasta coronar el coll d’Escriu (1.509 metros). Son unos 200 metros de desnivel en poco más de un quilómetro a través de un bosque mediterráneo que proporciona cobijo, especialmente si el día es caluroso. Posteriormente, entramos en una pista ancha y empezamos a bajar. Y bajar. Y bajar. Al cabo de unos 3-4 quilómetros nos adentramos en un hayedo impresionante que nos llevará hasta el pueblo de Gréixer. Son unos 600 metros de desnivel negativo por un camino donde es fácil correr y llevar un buen ritmo si las piernas aguantan después de la ascensión por Els Empedrats. Pero, atención, porque la llegada hasta el Rebost no será fácil. Tras cruzar la carretera del Coll de Pal y el río Gréixer a la altura de Cal Tinent (910 metros), empieza la última y dura subida del día. Un sendero con fuerte subida que primero discurre por entre prados hasta la casa de Millarés (1.230 metros) y después por bosques de pino rojo y boj. Son más de 700 metros de desnivel positivo en más de 6 quilómetros. El recorrido no para de subir. Los últimos tramos hasta llegar al Rebost (1.640 metros) se pueden hacer especialmente arduos tras la larga jornada de entrenamiento.

Segunda etapa: Rebost, 1.640 metros –Serrat de les Esposes, 1.511 metros. (21 quilómetros aprox).
Tras haber descansado en el refugio del Rebost (y degustado unos macarrones excelentes para cenar, además de deleitarnos con la salida del sol iluminando el Massís del Pedraforca), emprendemos el segundo día de entrenamiento. Éste nos permitirá completar el trazado de Cavalls del Vent (si también hemos llevado a cabo las dos primeras etapas, de dificultad mediana, que describimos en el número anterior). Después de casi 21 quilómetros, sumaremos a nuestras piernas 1.299 metros de desnivel positivo y 2.319 de desnivel negativo. Es, por lo tanto, una jornada en la que los cuádriceps van a padecer de lo lindo con muchos quilómetros de bajada y algunos tramos muy técnicos.

La mayor dificultad de esta etapa es su inicio. Deberemos desayunar fuerte para emprender el tramo más complejo a nivel de requerimiento físico: la constante subida desde el refugio del Rebost hasta llegar al Niu de l’Àliga (2.510 metros). Una subida de casi una hora y media con aproximadamente 1.000 metros de desnivel en poco más de 6 quilómetros. Un camino perfectamente marcado, como toda la ruta, que nos llevará hasta el punto más elevado de Cavalls del Vent, a caballo entre las comarcas del Berguedà y la Cerdanya. Empezaremos con un tramo empinado saliendo del refugio del Rebost hasta els Orris, donde posteriormente nos adentraremos en un bosque que, progresivamente y de forma cómoda, nos llevará hasta los 2.000 metros. En este punto, la vegetación de árboles empieza a ser inexistente y el terreno cambia poco a poco. A nuestra izquierda, en todo momento, vemos la Tossa d’Alp, punto al que debemos llegar y donde se encuentra el refugio. Es un paraje de extrema belleza y, al mismo tiempo, muy exigente. Como decíamos, tras abandonar el bosque, empieza el tramo más duro de subida y prácticamente sin tregua hasta la cima, pasando por la collada de Comafloriu, el Serrat Gran y la collada de Comabella (2.346 metros). Vale la pena descansar un rato en el refugio del Niu de l’Àliga (abrigándose con un cortavientos porque siempre sopla el viento con fuerza) y contemplar las vistas. En un día claro, se puede observar media Cataluña. Además, si hay suerte, contar con la compañía, a lo lejos, de quebrantahuesos, águilas doradas, marmotas, buitres, etc.

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Refugio del Niu de l’Àliga.

Tras este deleite para los sentidos, toca reemprender la marcha con la segunda parte del entreno, que nos debe llevar hasta el refugio del Serrat de les Esposes (1.511 metros). Unos 14 quilómetros que se caracterizan por fuertes descensos y únicamente una ascensión, la de les Penyes Altes del Moixeró. En total, 1.455 metros de desnivel negativo y únicamente 360 metros de ascensión positiva. La primera parte del descenso desde el refugio del Niu de l’Àliga transcurre por una tartera muy técnica. Es uno de los tramos de mayor dificultad de todo el trayecto de Cavalls del Vent. Hay que estar atento y pisar con seguridad para evitar caídas y sustos de mayor envergadura.

Tras este primer tramo, el recorrido empieza a suavizar y se adentra por prados y bosques abiertos. Siempre hacia abajo, con algún trecho más técnico de piedras, pera de menor pendiente que los anteriores. Casi sin darnos cuenta, y después de un frondoso bosque de pino negro, habremos bajado ya unos 4 quilómetros hasta llegar al Coll de Jou (el punto divisorio natural entre la Tossa y el Moixeró). En este lugar, empieza la ascensión a les Penyes Altes del Moixeró (2.279). Los últimos 500 metros de ascensión, por cierto, con una rampa muy pronunciada que nos exigirá una buena condición física. Se trata de una cima formada por dos rocas gemelas que supone el techo de la serra de Moixeró, el punto de confluencia de tres de la cuatro provincias catalanas: Barcelona, Girona y Lleida. Después del esfuerzo, es muy aconsejable tomar aire en la cima y deleitarse con las amplias panorámicas que nos ofrece les Penyes Altes.

Tras les Penyes Altes, empieza otra vez el descenso. Un primer tramo muy técnico, con piedras, parecido al del Niu de l’Àliga, deja paso a un descenso prolongado que, tras poco más de un quilómetro y medio, nos llevará hasta el pla de Moixeró. Un enclave característico de Cavalls del Vent con un prado alpino, muy abierto, donde podremos ver como caballos y vacas pasturan en libertad conviviendo con liebres, sarrios y cornejas. Tras este prado, donde se puede correr excepcionalmente bien (si el esfuerzo acumulado lo permite), bajamos en dirección al coll de Trapa por un camino de pista con bosques de abeto y pino negro. Una última subida, destacable teniendo en cuenta el cansancio que llevamos a cuestas, nos llevará hasta el punto final. Nuestro destino: el refugio del Serrat de les Esposes.

Información de contacto:
www.cavallsdelvent.com
@CavallsdelVent
Refugio Gresolet: refugicasadelgresolet@hotmail.com (633 10 67 99)
Refugio Sant Jordi: http://www.refugisantjordi.cat (619 23 98 60)
Refugio Rebost: http://www.refugirebost.cat (608 73 67 14)
Refugio Niu de l’Àliga: http://cavallsdelvent.com/listado-de-refugis/refugio-niu-del-aliga (605 84 29 92)
Refugio Serrat de les Esposes: (669 757 266)


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