TRAIL RUNNING

La teoría de las 3 capas o cómo vestirse para correr por la montaña

Afrontar la llegada del frío

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Cada capa tiene su función. Foto: Deplon.com.

(31-10-2018). Estamos ya a las puertas de empezar el mes de noviembre y el cambio térmico se deja notar. Especialmente si nos acercamos a la montaña. Es por ello que es de vital importancia saber cómo debemos vestirnos para no padecer frío o calor en este medio. Gracias a los profesionales de las tiendas Vèrtic Outdoor os presentamos la “Teoría de las 3 capas”.

Salir a correr al monte o bien a realizar una excursión de larga duración que también nos sirva como entrenamiento aeróbico requiere de una preparación previa. Más que pensar en lo que necesitamos –que también-, hay que perder algo de tiempo en cavilar acerca de lo que podríamos necesitar. Y es que cualquier contratiempo en la montaña se empieza a afrontar previamente, siendo previsores, ya que las condiciones meteorológicas pueden variar rápidamente en el monte y no dejarnos un margen de maniobra y de reacción demasiado amplio. Saber cuáles son las prendas más adecuadas que necesitamos antes de salir nos permitirá actuar con rapidez y hacer frente a cualquier revés que pueda surgir durante la aventura, así como poder exprimir al máximo las características y rendimiento de la ropa técnica de montaña.

Uno de los objetivos fundamentales que persigue la “Teoría de las 3 capas” es la de crear un microclima que proteja nuestro cuerpo, tanto del sudor propio de la actividad cuando nos movemos, como de las inclemencias meteorológicas, además de regular nuestra temperatura corporal. Hay que tener en cuenta que uno de los enemigos principales que podemos tener en el monte proviene de nuestro propio ser. Nos referimos al sudor. Y es que los cambios bruscos de temperatura corporal pueden, en el peor de los casos, acabar en una hipotermia. En este sentido, y tal y como nos apuntan los expertos de Vèrtic Outdoor, los tejidos sintéticos son uno de los mayores aliados que pueden tener bajo sus manos –o en su piel, en este caso- los amantes del outdoor. Y aquí es precisamente el punto en el que entra la “Teoría de las 3 capas”. Ésta permite explotar, al máximo, las prestaciones de los tejidos sintéticos. Como es debido, pasamos a describir las características de cada una de estas 3 capas.

La primera capa (o segunda piel)

Es la que permanece directamente en contacto con nuestra piel. De aquí que, popularmente, se conozca con el nombre de segunda piel. El propósito nuclear de esta primera capa debe ser la de mantenernos secos, frescos y eliminar el sudor en forma de vapor, en referencia a lo que también comentábamos anteriormente de los peligros de sufrir hipotermia.

Teniendo en cuenta esta finalidad, las prendas que forman esta segunda piel deben tener unas características concretas. Deben ser absorbentes y estar fabricadas con materiales que se sequen fácilmente, de secado rápido. En este sentido, lo más recomendable son prendas de fibras sintéticas. Sin embargo, la tecnología va tan rápido que también es preciso alabar la aparición de tejidos naturales con propiedades muy similares a las que ofrecen los sintéticos. Tejidos como el algodón, que calan con facilidad y son lentos a la hora de secarse, no serían recomendables. Además, por añadidura, suelen acumular males olores de forma rápida.

Por último, también podemos añadir puntos positivos a esta primera capa si optamos por prendas que puedan proteger antes los rayos ultravioleta. Este aspecto cabe tenerlo muy en cuenta en el caso de que la temperatura sea agradable y podamos dejar de lado la segunda y la tercera capa, especialmente si corremos y practicamos trail running.

La segunda capa (o capa de aislamiento)

La misión esencial de esta segunda capa es la de mantener la temperatura corporal durante la práctica de nuestra actividad en la montaña. Esto es, su objetivo es el aislamiento térmico. Al no estar en contacto directo con nuestra piel, este tipo de prendas de la capa de aislamiento no buscan calentar directamente. Su forma de calentar nuestro cuerpo es de forma indirecta, reteniendo el calor generado por éste, favoreciendo la evacuación del sudor y evitando el temido enfriamiento.

En este caso, la mayoría de prendas que forman la segunda capa suelen ser de fibras naturales –como, por ejemplo la lana- o bien de fibras sintéticas. De hecho, estas últimas son las más aconsejables, aunque hay que tener en cuenta también que retienen peor el calor que las naturales. Por el contrario, las fibras naturales no transpiran tan bien como las sintéticas, que son menos absorbentes. En función de la meteorología a la que nos enfrentemos y del tiempo en cuestión, será más necesario o no hacer uso de esta capa en concreto.

La tercera capa (o capa de protección)

Como las dos capas precedentes, esta tercera también tiene un cometido concreto. En su caso es el de protegernos ante cualquier adversidad meteorológica, ya sea en forma de nieve, viento, lluvia o, aunque a veces no le prestamos la atención debida, el propio sol. En esta tercera capa es en la que la previsión de la que hablábamos al principio de este artículo cobra más significación.

Puede ser que no llueva, que no sople el viento, que no haya nieve… Sí, puede ser, pero también puede ocurrir que afrontemos todos estos fenómenos o alguno de ellos sin cesar. Hay que tener en cuenta que las condiciones meteorológicas varían de forma rápida en la montaña y hay que estar preparado. Este tipo de prendas deben hacer frente a la humedad exterior, manteniéndonos secos, protegiéndonos del frío, del viento y de la nieve y, al mismo tiempo, de nuestro propio sudor. Como en el caso de las dos capas anteriores, también debe evacuar hacia fuera el sudor para evitar que este se quede dentro y nos enfriemos.

Lógicamente, para poder seguir secos, es preciso que las prendas escogidas para esta capa de protección sean impermeables (en este sentido, la presencia de membranas impermeables resulta fundamental; la mínima protección recomendada sería de 10.000mm). Y para resguardarnos del viento, esta prenda debe ser un cortaviento. En el caso de la evacuación del sudor, la capa de protección debe ofrecer una característica básica: la transpirabilidad. Es decir, la capacidad que tiene la humedad para atravesar un mismo textil. Cuanta menor resistencia oponga en este sentido a la penetración, mayor transpirabilidad tendrá (a diferencia de la impermeabilidad). De hecho, si ésta pieza de ropa no es lo más transpirable posible, nuestro propio sudor nos mojará, haciendo más fácil sufrir una hipotermia y tener que caminar o correr con la horrible sensación de estar mojados todo el rato. Hay pocos materiales que incorporen la tecnología y el I + D de este tipo de prensas de montaña con estas características. La Resistencia Textil a la Evaporación (RET) mínima requerida debería ser de alrededor de 13.

En último lugar, y como añadido a sus funciones capitales, esta tercera capa también nos puede proteger de rozaduras de rocas y vegetación. Así, la mayoría de ellas incluyen una serie de refuerzos en las zonas más proclives a estas fricciones.

 

Información de contacto:

www.verticoutdoor.com

 


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