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Claves del ejercicio físico durante la lactancia

Claves del ejercicio físico durante la lactancia

Para la lactancia es conveniente tener suficientemente fortalecidos la musculatura de los brazos y zona dorsal para evitar dolencias y malestares. Imagen: Senivpetro.

(20-5-2020). Mariela Villar, directora de Embarazo Activo, recomienda cómo aunar ejercicio físico y período de lactancia, una etapa que se llevará delante de forma más placentera si la mamá se ejercita. La especialista recomienda unos ejercicios básicos.

Mariela Villar, directora de Embarazo Activo.

Realizar actividad física durante el embarazo y el posparto, tiene múltiples beneficios, afirma Mariela Villar, directora de Embarazo Activo. “Entre ellos, favorece la corrección de hábitos posturales y prepara la columna vertebral para los cambios que sufrirá el cuerpo en esta etapa, dos puntos muy importantes para lograr dar de amamantar bien al bebé y de forma placentera.”, añade.

Mariela Viñar explica que, para que “la lactancia pueda sobrellevarse de buena manera, es importante tener en cuenta algunas posturas convenientes para dar el pecho. Para esto deberá tener suficientemente fortalecidos la musculatura de los brazos y zona dorsal para evitar dolencias y malestares”.

Por esta razón, destaca, es aconsejable que realice la actividad física, a cargo de un profesional especializado. Ejercitándose permitirá llevar delante de manera placentera la lactancia.

Consejos

La especialista asegura que, una vez que el embarazo se ha establecido, es frecuente que se experimenten dolores en distintas regiones de la columna, debido a que el cuerpo no logra adaptarse adecuadamente a los cambios rápidos que le están ocurriendo. La gravidez de la barriga y el aumento de tamaño de los pechos son algunas de las causas que pueden provocar que se adopten posturas incorrectas.

Además, la falta de suficiente fortaleza, flexibilidad en los músculos y los cambios hormonales que provocan la relajación de los ligamentos incrementan estas dolencias en el cuerpo.

En las etapas finales del embarazo se tiende a trasladar el centro de gravedad hacia adelante, por lo cual la musculatura de la zona dorsal, tienen que esforzarse más para mantener la posición erguida. Si bien la columna vertebral es una estructura que de por sí tiene mucha fuerza y flexibilidad, las exigencias que se tiene que afrontar durante el embarazo la tornan vulnerable, y en consecuencia, una zona propensa a experimentar molestias y dolores.

Por lo tanto, para aliviar el dolor de columna es conveniente mantenerse activa mediante la realización de ejercicio físico de manera regular, ya que ayudará a mejorar la resistencia, la flexibilidad y la tonicidad muscular. La columna se mantendrá erguida y se logrará una buena postura para amamantar al bebé.

Ejercicios

Mariela Villar recomienda los ejercicios que podemos realizar:

1 – Posición inicial: sentada sobre la pelota, pies bien apoyados, realizar balanceos a un lado y el otro.

2 – Ejercicio de bíceps: misma posición inicial, flexionar el brazo sobre el antebrazo, manteniendo la columna bien erguida. Realizar 2 series de entre 12 y 15 repeticiones cada una.

3 – Ejercicio de tríceps: misma posición inicial, tomar ambas pesitas con las manos y flexionar los codos hacia atrás, manteniendo la columna bien erguida. Realizar 2 series de entre 12 y 15 repeticiones cada una.

La directora de Embarazo Activo resalta que “no se aconseja un estímulo a la musculatura pectoral, ni durante el embarazo, ni el post parto”.

Precauciones a adoptar

Villar afirma que, si la reciente mamá hizo actividad física en el embarazo, seguramente tendrá una recuperación posparto más rápida.

Después de haber dado a luz y una vez que el médico obstetra y una evaluación del suelo pélvico lo indique, podrá retomar las clases de actividad post parto para sentirse bien tanto física como psíquicamente.

Como ya se sabe, la leche materna en los primeros meses de vida es fundamental para el bebé.

Para dar de amamantar de manera exitosa, es importante colocar al bebé en el pecho en la posición correcta, ya que la acción de sus mandíbulas, lengua y boca estimula los terminales nerviosos del pezón. Estos transmiten un mensaje a la glándula pituitaria en la base del cerebro para que secrete la hormona oxitocina, que llega a las mamas a través del torrente sanguíneo.

“Las células musculares se contraen, y esto es lo que literalmente empuja la leche hacia fuera y la envía hacia abajo por los conductos. En tanto, si deja que el bebé succione cuando quiera hacerlo en lugar de regularle el ritmo, logrará asegurarse de graduarle la producción de leche; sentirse cómoda y garantizarle a su bebé que obtenga todo el alimento que necesita”, concluye Mariela Villar.

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