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Ganador del maratón de Londres 2016

El sueño que persigue Eliud Kipchoge

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Eliud Kipchoge es de los pocos atletas kenyanos de alto nivel que es aficionado a la lectura. Ésta le ha agudizado uno de sus rasgos más característicos: tiene una memoria pasmosa

(27-4-2016). Eliud Kipchoge sumó el pasado domingo su sexto triunfo en el maratón de Londres. Su regularidad es envidiable: seis victorias de siete participaciones. Tiene un objetivo que sí le quita el sueño: coronarse en lo más alto del podio en los próximos Juegos de Río de Janeiro. Tiene opciones.

La de Kipchoge en Londres es una victoria casi sin contestación. Únicamente, vuelve a tener un único ‘pero’: Kipchoge perseguía el récord del mundo que ahora mismo sigue en las piernas de Dennis Kimetto (2:02:57). El pasado domingo se quedó a tan sólo 8 segundos: 2:03:05, la segunda mejor marca de todos los tiempos. Pero su sonrisa, en la llegada de Sant Jame’s Park es ya eterna. Otra página en los anales de los 42.195 metros. El atleta keniano ofrece una hoja de presentación inmaculada. A lo Rocky Marciano, aquel mítico boxeador al que siempre se ha recordado, muy por encima de otros nombres. La semejanza con Kipchoge sería muy estrecha. Kimetto o Kipsang eran favoritos en la capital británica. Pero Kipchoge era –y ahora es, más que nunca- una apuesta segura. Y lo ha vuelto a demostrar. A sus 31 años, ha conseguido la madurez necesaria para hacer de los 42.195 metros una distancia hecha a su medida.

Eliud Kipchoge corre de la misma forma con la que afronta la vida: no da pasos en falso

Elegante, táctico, constante. Calculador. Tanto en su vida personal como en la profesional. Eliud Kipchoge corre de la misma forma con la que afronta la vida: no da pasos en falso. Todo está muy medido. Casi al milímetro.

NO TE MIENTAS A TI MISMO

No es de extrañar, pues, que en su habitación de Kaptagat –una localidad a 40 quilómetros de Eldoret-, tenga esta frase colgada en la pared: “Si quieres tener éxito, respeta una regla: Nunca te mientas a tí mismo”. Es una frase de Paulo Coelho. Un autor al que el atleta keniata ha leído.

Eliud Kipchoge ha ganado millones de dólares gracias al maratón. Sin ir más lejos, como actual ganador del Circuito de Grandes Maratones, se embolsó 500.000 dólares el pasado mes de febrero.

Pero vive como un ermitaño en el training camp de Global Sports, en Kaptagat. Desde el lunes por la tarde, hasta el sábado por la mañana, cuando se traslada hasta Eldoret para estar con su familia. La habitación que tiene en Kaptagat es vulgar. Y corriente. Sin lujos. Sin superficialidades que le desvíen del camino. En una construcción de ladrillo y techo de uralita. De todos modos, tiene todo lo necesario para vivir, correr, entrenar y descansar. No necesita nada más. El dinero y las comodidades que éste reporta no le harán correr más rápido, no le convertirán en un mejor maratoniano. Fiel a sí mismo, piensa que ya tendrá tiempo para disfrutarlo cuando abandone la élite del atletismo mundial. Tiene un plan trazado. Y lo sigue. Sin torcerse.

CAMPEÓN DEL MUNDO DE 5.000 METROS A LOS 19

La historia de Kipchoge, pues, es la de un atleta planificador, que nunca ha cejado en su empeño de llegar a lo más alto. Con tan sólo 19 años, el 31 de agosto de 2003, se proclamó campeón del mundo de los 5.000 metros en el Stade de France de París. Venció a dos monstruos: Hicham El Gerrouj y Kenenisa Bekele. Ganó él, un keniano, casi de forma ‘insolente’ truncó las opciones de los dos favoritos, de los dos reyes del medio fondo mundial. Por aquel entonces, ese joven que ya parecía físicamente un veterano era casi un desconocido. Y decimos ‘casi’ porque, ese mismo año 2003, sólo unos meses antes, ya se había proclamado campeón del mundo júnior de cros en Lausana.

Sin embargo, a parte de ese día de París, Kipchoge no volvería a subirse a lo más alto del podio en unos Campeonatos del Mundo o en unos Juegos Olímpicos. Bronce en los 5.000 de los JJOO de Atenas, en 2004, y plata 4 años más tarde en Pequín, se acostumbró a pisar podios de categoría en el tartán, pero nunca más en el primer puesto.

Kipchoge fue dejando el tartán y avanzando hacia el asfalto de modo gradual… y exitoso

Su traspaso el asfalto fue gradual. Y exitoso. Tenía 28 años. Debutó en el Maratón de Hamburgo, en abril del 2013, con un crono espectacular: 2:05:30. Al terminar dijo: “prometí el récord de la carrera y lo he conseguido”. Y lo dijo con una sonrisa gravada en esa tez oscura –incluso más que la de sus compatriotas kenianos- y marcada por unos caminos sin fin que denotan más experiencia de la que marca su edad.

Kipchoge a punto estuvo de batir en Londres el récord del mundo de maratón

El pasado domingo, el keniata Eliud Kipchoge hizo el maraton de Londres en un tiempo de 2:03:05, lo que le supuso quedarse a tan sólo 8 segundos de batir el récord del mundo de maratón que sigue en las piernas de Dennis Kimetto con un tiempo de 2:02:57.

De todos modos, en septiembre de 2012, en su primer medio maratón, ya había bajado de la hora (59:25). De hecho, a día de hoy, es aún su récord en los 21.095 metros.

EL SUEÑO TRUNCADO DE BERLÍN

Después de ganar en Hamburgo, Kipchoge quería hacer algo grande en el gran maratón alemán de Berlín. La carrera donde se han batido los últimos 6 récords del mundo de la distancia. Pero en esa prueba, en septiembre de 2013, Eliud Kipchoge perdió el único maratón de los 7 que ha disputado. Llegó el segundo, tras otro atleta keniano. Sólo por detrás del que pasaría a ser considerado como el mejor corredor del mundo. Y el más rápido de toda la historia –hasta entonces- en los 42.195 metros, es decir, llegó por detrás de Wilson Kipsang, el cual, además,  de batir a Kipchoge, estableció un nuevo récord del mundo de maratón: 2:03:23.

En septiembre de 2013, en Berlín, Kipchoge perdió el único maratón de los 7 que ha disputado. Fue segundo a 42 segundos de Wilson Kipsang

Eliud Kipchoge llegó a 42 segundos de Kipsang. Fue un final fabuloso. De derrocho de titanes, de fuerza, de correr a 2:50 min/km después de más de 40 quilómetros en las piernas. Fue una carrera de gran fuerza, desgarradora y de una inmensa clase en la que Kipsang hizo valer su mayor experiencia.

SUBIR A LO MÁS ALTO DEL PODIO

Después, vendrían los maratones de Rotterdam (abril de 2014), Chicago (Octubre de 2014 y batiendo a Kenenisa Bekele), Londres (abril de 2015), Berlín (septiembre de 2015 y corriendo con las plantillas fuera de las zapatillas desde los primeros quilómetros) y , otra vez, Londres, en 2016. 7 maratones. 6 primeros puestos. 6 victorias. Otra vez, después de tantos años, se acostumbraba a subir a lo más alto.

La planificación de Eliud puede llegar a ser una obsesión. Lo reconoce. Y ahora tiene un objetivo que sí le quita el sueño. No es otro que ganar el maratón de los próximos JJOO de Río de Janeiro de este verano.  No en vano, falló a la cita olímpica, en Londres, hace 4 años y en los trails kenianos, no se clasificó para los 10.000 metros, ni tampoco para los 5.000.

Eliud Kipchoge es un lector empedernido y lee libros igual que sabe leer las carreras

Inteligente, táctico, paciente, Eliud Kipchoge es un lector empedernido. Es así como pasa el tiempo –o como lo invierte, mejor dicho- cuando no está entrenando. Siempre tiene un libro a mano cuando descansa de los entrenamientos matutinos y vespertinos que llevan a cabo los atletas del grupo de Global Sports. De hecho, Kipchoge es de los pocos atletas kenyanos de alto nivel que es aficionado a la lectura.

Uno de los últimos libros que ha leído es la biografía del tenista André Agassi (“Open. Memorias”). La lectura ha agudizado uno de sus rasgos más característicos: tiene una memoria pasmosa y no olvida ningún nombre, ni ninguna cara. Lee libros con la misma facilidad que sabe leer las carreras. Él es el autor de su propia historia. De la novela de su vida.

A parte del sueño olímpico, hay otro reto que Eliud Kipchoge aún no ha podido cumplir: rebajar el récord del mundo de maratón. En Londres, sólo le separaron de ello 8 segundos. Era su segundo intento, claro y declarado, de batirlo. El pasado mes de septiembre, en Berlín, ya dijo que quería rebajarlo.

UNAS PLANTILLAS MALDITAS

Sin embargo, las plantillas de sus zapatillas le jugaron una mala pasada. Corrió mas de 40 quilómetros con ellas por fuera y cerró el maratón con un tiempo estratosférico, teniendo en cuenta la contienda inesperada: 2 horas y 4 minutos. Su mejor tiempo hasta la fecha.

En Londres, hasta el quilómetro 35, corrió por debajo del tiempo del récord. En el tramo del 35 al 40, con Stanley Biwott como pareja de baile, el crono se le escapó. Al final, sin perder su estilo, pero apretando la tuerca de un ritmo infernal, se quedó a escasos 8 segundos. Y eso en un ‘mundo’ de 42.195 metros.

Sólo es cuestión de tiempo que Kipchoge atesore en su carrera el galardón de récord mundial de maratón

Visto lo visto, pues, sólo cuestión de tiempo que Kipchoge atesore este galardón en su carrera maratoniana. Una consecución que arrancaría otra sonrisa, que surcaría otro camino recorrido en su semblante.

El coronel Gebrselassie ya tiene quien le escriba, como diría Gabriel García Márquez. Y, por ahora, no es Kenenisa Bekele. Tampoco es etíope. Es kenyano. Se llama Eliud, y en el universo maratoniano se le conoce como Kipchoge; un atleta que sonríe a la vida y que siempre es fiel a sí mismo.


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